En el año 2008 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) creó la Coordinación de Innovación y Desarrollo,  que representa un la intención de contar con una unidad administrativa para “apoyar la transferencia de conocimientos, tecnologías y productos desarrollados en la Universidad a organismos y empresas de los sectores público, social y privado, para intensificar su aprovechamiento por la sociedad.”

Esta oficina es la herencia de una serie de esfuerzos que la UNAM había venido realizando desde años atrás para establecer mecanismos de vinculación entre los proyectos de investigación y los trabajos académicos de la Universidad con el sector productivo de México.

Si bien la UNAM cuenta con más de 20,000 egresados cada año y más de 300,000 alumnos inscritos en sus distintas escuelas, facultades e instituciones, así como con una planta docente de más de 37,500 académicos de los cuales 2,400 son investigadores que conducen más de 8,600 proyectos de investigación y aportan el 35% de los artículos científicos del país, no existía un esfuerzo coordinado para la vinculación con el sector productivo.

A pesar de que la UNAM cuenta con esta infraestructura científica y que tiene como parte de su misión el “organizar y realizar investigaciones, principalmente acerca de las condiciones y problemas nacionales” , esta función había sido cumplida solamente de manera parcial, pues uno de los mecanismos claros para atender el cumplimiento de esta labor es impulsar el desarrollo nacional a través de la aplicación práctica de los proyectos científicos y tecnológicos orientados a las necesidades del país como lo establece su documento de creación.

Recordemos, en este sentido lo dicho por Sábato y Botana respecto a que no basta una vigorosa infraestructura científico–tecnológica para asegurar que un país será capaz de incorporar la ciencia y la técnica a su proceso de desarrollo: es menester, además, transferir a la realidad los resultados de la investigación, acoplar la estructura científica-tecnológica a la estructura productiva de la sociedad (1968).

Así la Coordinación de Innovación y desarrollo integra tres áreas fundamentales: transferencia de tecnología, servicios tecnológicos e incubadoras de empresas y parques tecnológicos. Es en este último apartado en donde la Universidad ha desarrollado en los últimos dos años una serie de capacidades en el tema de emprendimientos pasando de no contar con incubadoras de empresa en 2008 a tener 5 incubadoras con 37 proyectos en incubación para 2010 de las cuales 10 son de académicos, 6 de alumnos y 21 de egresados y a la apertura de 4 nuevas unidades de incubación en 2011 con lo que alcanza ya 9 incubadoras en total.

El objetivo del documento es mostrar las experiencias obtenidas en dos años de trabajo en la UNAM en el desarrollo de empresas en incubación y los esfuerzos para fomentar una cultura emprendedora en el contexto universitario.

1.    METODOLOGÍA UTILIZADA.
Para la implementación de un programa de incubadoras den la UNAM, se determinó la necesidad de contar con un modelo de incubación reconocido a nivel nacional. En México existe un Sistema Nacional de Incubadoras de Empresa (SNIE) que es manejado por la Secretaría de Economía, la cual establece que para poder integrarse a dicho sistema se requiere contar con un modelo de incubación reconocido. En el caso de la UNAM, se eligió el modelo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el cual a través de un proceso determinado por el IPN fue transferido al personal encargado de gestionar las actividades de incubación en la UNAM.

Dicho modelo establece los lineamientos operativos, diagramas de flujo, formatos de operación de la incubación, dentro de 4 fases, claramente delimitadas las cuales son:
a)    Acercamiento a la incubadora.
b)    Desarrollo del producto o servicio.
c)    Gestión de la empresa.
d)    Acompañamiento empresarial.

Sin embargo lo aportado por el IPN a la UNAM, no cubría aspectos específicos relacionados con la operación de la propia Universidad, razón por la cual se requirieron adecuaciones al modelo a fin de tropicalizarlo a las necesidades administrativas, funcionales y organizativas.

En este sentido, inicialmente se operó con una sola incubadora, la cual ofreció los servicios de incubación a través de una oficina específica, sin embargo debido al creciente interés del la comunidad universitaria, se abrieron 4 oficinas adicionales, para lo cual se integró el Sistema de Incubadoras de Empresa InnovaUNAM (SI-InnovaUNAM) el cual cuenta con una oficina de coordinación encargada de los asuntos relacionados con la obtención de fondos gubernamentales para el apoyo a las empresas incubadas, así como la operación y seguimiento del modelos, de las diversas actividades y de los trabajos realizados con las empresas. El SI-InnovaUNAM, dicta los lineamientos a través de los cuales las 5 unidades de incubación deben operar, fija la política general a seguir, los servicios que se ofrecerán así como establece los vínculos operativos y estratégicos entre la UNAM y el entorno empresarial y gubernamental.

La operación general del proceso de incubación dentro del SI-InnovaUNAM sigue el esquema siguiente:

1.    Pre-incubación. Consta de un programa denominado Programa Universitario de Emprendimiento, el cual es un programa de Pre-Incubación de empresas coordinado por el SI-InnovaUNAM en el cual se define un proyecto de empresa mediante el diseño de un Plan de Negocios para determinar su producto o servicio, su mercado meta, sus necesidades técnicas y la viabilidad financiera del mismo.
El SI-InnovaUNAM define la Pre-Incubación como un proceso de formación en el que se acompañará a los emprendedores en la definición de su proyecto empresarial brindándoles asesoría para la definición e integración de su Plan de Negocios.
El Programa Universitario de Emprendimiento InnovaUNAM es un programa que busca apoyar a los emprendedores universitarios a integrar un plan de negocios de aquellas ideas de empresa que tengan mediante uno de los dos esquemas fundamentales: a) un simulador de empresas o b) un taller de plan de negocios, ambos complementados con asesorías personalizadas.

2.    Convocatoria. El proceso de incubación da inicio formal mediante la publicación de una convocatoria en la que se invita a toda la comunidad universitaria a participar en el proceso de selección de proyectos de incubación.
Dicha convocatoria se publica en el primer semestre de cada año, e incluye en él la posibilidad de admitir empresas de tres tipos:
a)    Empresas de base tecnológica.
b)    Empresas de tecnologías intermedias.
c)    Empresas tradicionales.
En la convocatoria se establecen los requisitos que deben cubrir las empresas para participar en el proceso de selección e incubación.

3.    Selección de proyectos. Para la selección de proyectos se realiza un proceso que consta de tres fases específicas, las cuales son:
a)    Entrevista. Esta es un filtro de escritorio que supervisa de manera general el cumplimiento de la documentación requerida, así como el estado general que guarda el proyecto empresarial junto con el perfil del emprendedor.
b)    Comité interno. Se integra un comité de académicos, investigadores y funcionarios miembros de la Universidad quienes evalúan, en una presentación oral, el proyecto propuesto por el emprendedor, utilizando una herramienta que pondera distintos factores como es el mercado, el perfil emprendedor, el esquema de organización, etcétera y les asigna una calificación numérica específica.
c)    Comité externo. Es el tercer filtro, al que llega el 60% de los proyectos recibidos y el cual se integra por 4 expertos (mercado, financiero, técnico y psicológico), los cuales cuentan con una herramienta de evaluación ad hoc a su perfil evaluador. Ellos reciben información del proyecto unos minutos antes, y posteriormente reciben al evaluador para una entrevista de 20 minutos, en la cual cuestionan los planteamientos del emprendedor. Finalmente con los resultados de cada instrumento evaluador se define un perfil en una gráfica de radar que sirve como elemento para elegir al proyecto que ingresará al proceso de incubación.

4.    Inscripción de empresas. Esta fase consiste en la formalización de la relación con aquellos emprendedores y sus proyectos que superaron las fases previas en la etapa de selección. Este paso es muy importante, ya que uno de los requisitos indispensables en  la aceptación de las empresas es su registro legal como persona moral o bien como una persona física con actividades empresariales.

La incubadora de la Universidad, como todas las incubadoras que operan en el SNIE, buscan que la creación de empresas en México sea bajo un esquema de legalidad y cumplimiento de las leyes, aportando a la economía del país, por ello este es el primer requisito para ingresar formalmente a la incubación.
Adicionalmente, uno de los documentos, que cabe destacar como requerimiento, es un contrato de prestación de servicios que incluye los puntos más claros en el servicio de incubación que la Universidad brinda a sus incubandos. Como parte de los anexos del contrato de prestación de servicios se encuentra el reglamento de incubación, que determina los lineamientos de participación de los nuevos empresarios en su interacción con la incubadora.

5.    Incubación. Con respecto a los servicios de incubación, el esquema de operación consiste en el diseño de un diagnóstico personalizado a cada proyecto empresarial, que considera factores como el perfil del emprendedor, o emprendedores, la tecnología o componentes que integran el producto o servicio que se prestará, así como el modelo de negocio planteado, el análisis previo de mercado y las condiciones específicas del sector en el que la empresa participará.
Una vez que se realiza el diagnóstico y se han identificado las áreas de oportunidad de la empresa, el paso siguiente es consensar junto con los empresarios un plan de trabajo para los siguientes meses, el cual representa el punto de partida para los trabajos a seguir los cuales incluirán un programa de consultoría especializada en 6 áreas como son diseño gráfico, industrial, mercadotecnia, financiero y fiscal, finanzas, legal y procesos productivos.
Adicionalmente se realizan actividades de vinculación con una extensa red de contactos de la Universidad para promover los servicios de la nueva empresa, así como su interacción con los diferentes actores de la economía como son proveedores, clientes potenciales y competidores que le brinden elementos para enriquecer su oferta de productos y servicios.

6.    Seguimiento y financiamiento. Finalmente la fase de seguimiento y financiamiento implica identificar a la empresa incubada posible fuentes para la obtención de recursos de distintos orígenes, como pueden ser créditos gubernamentales a tasas de interés preferenciales, fondos gubernamentales a fondo perdido para proyectos de inversión y desarrollo tecnológico, créditos bancarios, participación de inversionistas ángeles o de capital de riesgo, así como vinculación con aceleradoras de empresas.
Es importante mencionar que hoy en día no existen empresas formalmente graduadas de este proceso, sin embargo los avances y logros han sido sustanciales en los trabajos realizados, y el seguimiento que se ha dado a las empresas a punto de egresar es prácticamente de acompañamiento en temas como participación en programas para obtener fondos para inversión tecnológica, preparación para presentación de proyectos de inversión en foros de inversión y colaboración cercana en la tramitología específica para productos especializados.

2.    PRINCIPALES RESULTADOS
La Coordinación del Sistema de Incubadoras de Empresa InnovaUNAM (SI-InnovaUNAM) comienza a operar en agosto de 2010, al inicio de la gestión se contaba únicamente con una incubadora dentro de la Universidad, que operaba con 8 proyectos en incubación todos ellos de base tecnológica, sin embargo ya se tenían solicitudes concretas por parte de las Facultades de Ingeniería, Estudios Superiores de Cuautitlán, Estudios Superiores de Acatlán y Contaduría y Administración.

De tal manera, las primeras actividades consistieron en estructurar el SI-InnovaUNAM, mediante el diseño de los lineamientos y procesos específicos para la operación de las incubadoras, la solicitud de recursos y la convocatoria para proyectos empresariales de origen universitario.

Así, se integraron las primeras propuestas de procesos del operación del SI-InnovaUNAM, las cuales tomaron como elemento base el Modelo de Incubación del Instituto Politécnico Nacional y a partir de él se ha construido un modelo Universitario ad hoc a las necesidades propias de la institución.

En este sentido se lanzó la primera convocatoria de Incubación de Empresas para el SI-InnovaUNAM, la cual arrojó como resultado la recepción de 74 proyectos para incubación, los cuales fueron evaluados mediante un proceso que incluyó dos meses de trabajo con más de 80 evaluadores en 15 sesiones diferentes integrando dos rondas de evaluación

Resultado de dichas actividades de obtuvieron 29 proyectos en incubación adicionales a los 8 que ya se tenía, Con lo cual se integró un grupo de 37 empresas en incubación, distribuidas de la siguiente manera:

El SI-InnovaUNAM de esta manera coordina los trabajos de atención de 37 empresas a través de 5 unidades de incubación, que conjuntan el esfuerzo de al menos 11 personas que colaboran de manera directa en las distintas unidades de incubación así como el trabajo de más de 15 consultores especializados que atienden a las 37 empresas.

3.    BIBLIOGRAFÍA.
•    Sábato, J. y Botana, N. (1968) “La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de América Latina”.
•    Lash, Scott y Urry, John. (1998) “Economías de signos y espacio”, Buenos Aires: Amorrortu Editores.
•    Acuerdo de creación de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México. Publicado en la Gaceta UNAM el 19 de mayo de 2008. Ciudad Universitaria, México, 2008.
•    Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México publicada en el Diario Oficial de 6 de enero de 1945.

Carlos Maynor Salinas Santano
Coordinador del Sistema de Incubadoras InnovaUNAM

Tel. 5658-5650 ext. 237
Web. www.vinculacion.unam.mx

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