Para que una empresa brinde verdadero valor no sólo tiene que desarrollarse para crear empleo y riqueza, tiene que atenerse a las leyes, el problema es que la evasión fiscal es una práctica común que afecta el bienestar del país, pero que puede ser evitada a través de la educación.

 

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) señala que la educación fiscal es vista como un conjunto de valores que se manifiestan en el cumplimiento de los deberes tributarios, es una cuestión de ética personal, respeto a la ley, responsabilidad ciudadana y solidaridad social de los contribuyentes.

 

Es importante que los ciudadanos tomen conciencia de que el pago de impuestos es una tarea de responsabilidad, sin embargo, el Observatorio Fiscal, con sede en España, ha identificado que el sector privado sólo interpreta este tema como un gravamen a favor del Estado que no los beneficia.

 

Pese a esta mentalidad lo cierto es que la educación fiscal es un tema colectivo, debiera verse desde el punto de vista de la solidaridad, una serie de deberes que contribuyen a los gastos comunes, como el mantenimiento de las ciudades e instituciones públicas.

 

Por supuesto se debe luchar por un marco equitativo donde los contribuyentes paguen de acuerdo a sus ingresos, y que lo recaudado sea gastado con eficacia, siendo este el mejor método para que personas físicas y morales tengan confianza en las autoridades y presenten sus declaraciones en tiempo y forma.

 

Siendo honestos aquellos que evaden impuestos o defraudan al fisco se benefician de los bienes y servicios financiados por otros, es decir que contribuyen a la falta de equidad en el país, afectando además las condiciones de competencia entre las empresas.

 

Aunque pareciera que la evasión es una práctica común que no tiene mayores consecuencias lo cierto es que no sólo afecta a todos los ciudadanos, en especial a los que sí cumplen con sus obligaciones, sino que se invita de manera indirecta a más personas a hacer lo mismo quienes lo ven como una especie de autodefensa ante la injusticia.

 

Como empresarios es indispensable reflexionar sobre las consecuencias de no actuar de forma ética cuando se trata de los impuestos, más allá de tener la conciencia tranquila es también un tema de profesionalismo pues cuando se desea tener un socio, un financiamiento, crecer o incluso vender el negocio se necesita tener una contabilidad sana.

 

Ariadna Cruz

 

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