La investigación de posibles fraudes al sector asegurador debe reforzarse: Deloitte México

A diferencia de otros países, como en Estados Unidos o España, en México no hay un control instituido de los fraudes cometidos a empresas aseguradoras. Tampoco existe un registro de las mermas que ocasiona este delito. Sin embargo, no por ser un tema desatendido se trata de un tópico de menor trascendencia.

“La repetida incidencia de este ilícito puede ocasionar problemas graves en los estados financieros del negocio, cuyas pérdidas se traducen en que este sector se vea obligado a elevar los costos de sus servicios”, aseguró, Jorge García Villalobos, Socio de Asesoría Financiera de Deloitte México.

Sin ir más lejos, en Estados Unidos el monto generado por fraudes a aseguradoras es en promedio de 80 mil millones de dólares anuales. Cabe destacar, que los números se siguen moviendo y el panorama no parece alentador. De acuerdo a las investigaciones que realiza el sector asegurador, en el mismo país, los resultados demuestran que existe una fuerte relación entre la recesión económica y el incremento en la frecuencia de estos actos ilícitos. Cada año se lleva a cabo el estudio “The Economy and Fraud Fighting”, para medir las mejoras logradas a partir de los esfuerzos que realizan para erradicar los reportes fraudulentos, sin embargo el notorio y alarmante aumento de siniestros orilló a llevar a cabo un estudio adicional a mediados de 2009.

García Villalobos puntualizó que “en México existe un nivel elevado de reclamaciones fraudulentas en el ramo de seguros de autos”, ello de acuerdo a cifras del sector.

Se tratan de casos como simulaciones de robos, o los clientes omiten que conducían a alta velocidad en vías no permitidas para ello, ocultan el abuso de alcohol; o también existen los casos que buscan que el seguro responda por daños tanto del vehículo, como lesiones en los pasajeros que no fueron ocasionadas al momento del siniestro.

Recientemente, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) al notar la importancia de las pérdidas que genera esta problemática, dio origen a la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA), la cual en un principio sólo era la encargada de recuperar los vehículos reportados como robados. Ante el escenario global, la carencia de un registro instituido de estos ilícitos en el país y la incertidumbre predominante en otras ramas que abarcan las empresas.

aseguradoras, además de la de automóviles, se solicitó que la OCRA también contara con un área dedicada a investigar posibles casos de fraudes.

En el primer semestre de este año, la industria aseguradora mostró apenas un avance del 0.01%, de acuerdo a los resultados presentados por la AMIS. Esto se traduce en que las medidas implementadas por el sector asegurador para disminuir la exposición a hechos fraudulentos no han sido suficientes y ni del todo certeras.

En España -como ejemplo- se ha visto que por cada euro que invierte el sector asegurador en detección de fraudes, recupera de 20 a 30 euros, por lo que “es de vital importancia que en México las aseguradoras inviertan en investigaciones para verificar la veracidad de los siniestros, más allá del dictamen de los peritos, especialmente en una época como la de ahora, en la que la imaginación, la astucia y la complicidad son fuertes aliados”, concluyó Jorge García Villalobos de Deloitte México.

Agencias

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