México: una década de lento avance en competitividad

De acuerdo al reciente reporte del Foro Económico Mundial, que evalúa la competitividad internacional anualmente, México cayó seis lugares para ubicarse en el lugar 66 de un total de 139 países. Arriba de nosotros se mantuvieron, no sólo países avanzados como Suiza, que ocupó el primer lugar por segundo año consecutivo, sino también países emergentes como Brasil, Chile, China, Costa Rica, India, Panamá, Puerto Rico, Rusia, Sudáfrica y Turquía. Los países que nos rebasaron en esta clasificación fueron países pequeños con avances impresionantes como Sri Lanka (+17) y Vietnam (+16) y países pequeños con mejoras marginales como Uruguay (+1). ¿Qué han hecho todos estos países para superar la competitividad de México? ¿Qué tenemos que hacer para avanzar más rápido? ¿Quiénes deben liderar estos cambios? son preguntas que nos hacemos día a día, muchos mexicanos.

Para explorar las respuestas a estas preguntas, quisiéramos aprovechar las evaluaciones que el Foro Económico Mundial ha realizado en la última década. Sin embargo, para cumplir este propósito es mejor utilizar lo que llamamos las “brechas de competitividad”, en lugar del “ranking de competitividad”, ya que el Foro ha aumentado el número de países que evalúa a lo largo de los años. A lo largo de la década, hubieron países que bajaron de ranking, simplemente porque otros que son evaluados por primera vez, ocuparon mejores lugares (este ha sido el caso de México durante algunos años, aunque no durante 2010).

Las brechas de competitividad las definimos como la calificación que logró cada país, dividida entre la calificación del país más competitivo; de esta manera, se obtienen calificaciones de competitividad relativas, donde el país más competitivo alcanza la calificación máxima de una unidad (1.00) y el resto de los países, calificaciones relativas abajo de la unidad. Por ejemplo, en 2010 la calificación relativa más alta fue para Suiza (1.00) y la más baja para Chad (0.49). Si dividimos la diferencia en calificaciones entre el número de países menos uno (138), obtenemos que cada lugar tuviera una diferencia promedio de calificación de 0.004, lo que implica que el ranking es muy sensible a mejoras diminutas de la brecha competitiva.

La brecha de competitividad de México ha fluctuado mucho en la última década, mostrando un incremento de 0.7114 a 0.7442 entre 2001 y 2010, pero sin avanzar a la velocidad de países como China, India y Rusia, que hoy nos superan, y cayendo el último año.

En Latinoamérica, destaca el comportamiento estable de Chile, que se mantuvo con la mejor brecha competitiva de la región durante toda la década (0.8330 en 2010) y Colombia, que se ubicó en una brecha inferior a la nuestra, pero mejorando significativamente en los últimos años. Por otro lado, Argentina y Brasil mostraron una tendencia errática parecida a la mexicana y registraron una calificación relativa menos competitiva que la de nuestro país.

El Foro Económico Mundial ha cambiado su metodología varias veces . Actualmente, el Foro evalúa doce pilares de la competitividad mundial, clasificados en tres grandes grupos:

Requerimientos básicos: las condiciones mínimas que se necesitan para competir, tales como la solidez de las instituciones, la cobertura y calidad de la infraestructura, la estabilidad macroeconómica y un nivel elemental de educación y salud.

Potenciadores de la eficiencia: los factores que determinan la competencia y el buen funcionamiento de los mercados, tales como la educación superior y la capacitación, la eficiencia del mercado de bienes, la eficiencia del mercado de trabajo, el desarrollo del mercado financiero, la capacidad tecnológica y el tamaño del mercado interno.

Madurez empresarial: los determinantes que contribuyen, no sólo a la eficiencia sino sobre todo, a la diferenciación de las empresas, tales como la sofisticación del negocio y la innovación.

La competitividad, según el modelo del Foro, es responsabilidad, no sólo del sector público sino también del sector privado. Mientras que el sector público debe primordialmente, asegurar los requerimientos básicos de la competitividad y potenciar la eficiencia de los mercados (primeros dos grupos de factores), el sector privado debe por su parte cultivar la madurez empresarial, desarrollando negocios cada día más sofisticados e innovando.

Si comparamos las brechas competitivas de México entre 2006 y 2010, para cada uno de los factores anteriores, podemos identificar los avances y retrocesos del país, así como sus actuales oportunidades y retos. Observando el comportamiento de las brechas para los tres grupos de determinantes de la competitividad, se concluye que el panorama competitivo ha cambiado poco, mientras que los requerimientos básicos se mantuvieron estáticos, los potenciadores de la eficiencia del mercado mejoraron marginalmente y la madurez de las empresas empeoró (esta última es la brecha más grande en ambos años).

Evolución de las brechas competitivas de México (grupos de pilares de la competitividad
Aunque en su conjunto las condiciones básicas se mantuvieron estáticas, en su interior se han observado cambios importantes de las brechas competitivas. La evolución más negativa de estas brechas se registró en la salud y la educación básicas. Aunque en menor medida, también se registraron importantes caídas de las brechas en infraestructura, la brecha más grande de este grupo, y sobre todo en la solidez de las instituciones. La estabilidad macroeconómica es la única de las condiciones básicas que ha mostrado una reducción de la brecha en este periodo.

Las brechas asociadas a potenciadores de la eficiencia de mercados mejoraron, gracias a avances en educación superior y capacitación, en mercados de trabajo y financiamiento, así como en el tamaño relativo del mercado interno. En contraste, las brechas en eficiencia del mercado de bienes han caído sustancialmente y la de capacidad tecnológica se ha mantenido estática.

Por último, las brechas de madurez empresarial se han profundizado, tanto en lo que respecta a sofisticación de los negocios, como a innovación. En innovación, se mantuvieron las brechas competitivas más grandes de todos los factores que evalúa el Foro para identificar la competitividad de un país.

En conclusión, es obvio que México debe fortalecer los doce pilares en los que se sustenta la competitividad de un país. El sector público debe liderar la mejora sustancial de las condiciones básicas y los potenciadores de eficiencia, fortaleciendo la seguridad física y jurídica, la infraestructura y llevando a cabo las llamadas reformas estructurales, entre ellas, la fiscal, la energética, la laboral y la de competencia.

Sin embargo, el sector privado no debe seguir conformándose con exigir que el sector público haga sus tareas. Es urgente que las mujeres y hombres más destacados del sector privado lideren una verdadera reforma empresarial; una reforma estructural que frecuentemente es olvidada. Las evaluaciones del Foro son contundentes, la capacidad empresarial es uno de los recursos más escasos y mal distribuidos del país, sobre todo en innovación; esta no sólo es la menos cultivada, sino la menos entendida por muchos de nuestros empresarios.

Ricardo Zermeño González, director General de Select México

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