Urge a México acabar con brecha entre empresas y centros de investigación si desea escapar del subdesarrollo

La economía de México ocupa el lugar número 11 a nivel mundial. Sin embargo, el país aún vive un importante rezago en desarrollo tecnológico, innovación y  competitividad.

Con el fin de fortalecer sus economías regionales a través de la capitalización del conocimiento entre los sectores educativo, de investigación, gobierno y empresarial, la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico (ADIAT) inició el Programa Nacional para la Formación de Vinculadores Tecnológicos.

Se trata, explica el Dr. Sergio Ulloa Lugo, Presidente de la ADIAT, de una serie de diplomados únicos en su tipo que responden a la necesidad de formar recursos humanos especializados en transferencia de tecnología e innovación, propiciando la adecuación de proyectos con base en las mejores prácticas y la norma mexicana en la materia.

“Países como India, China o Brasil hoy marcan pauta a nivel mundial porque han apostado por la ciencia y el conocimiento, lo que les ha permitido atraer inversiones y reducir la pobreza. En cambio, nosotros tenemos un rol secundario en el concierto global. Y eso se debe principalmente al subdesarrollo que sufrimos en materia tecnológica, lo que afecta nuestra competitividad y, por ende, nuestro desarrollo”, dice el Dr. Ulloa Lugo.

“Mientras otras naciones generan y atraen talento gracias a que sus centros de conocimiento trabajan codo a codo con el mundo privado, nosotros sufrimos la fuga de cerebros. Y eso es porque no invertimos lo suficiente en investigación y desarrollo tecnológico, y porque el conocimiento que se logra generar tampoco encuentra el espacio para ser utilizado en las empresas locales. Si queremos crecer, debemos eliminar esa brecha”, declara el Dr. Ulloa Lugo.

México apenas invierte el 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y tecnología. Esta cantidad no sólo es la más baja dentro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), sino que también es menor que economías como China, con 1.5 por ciento ó Brasil y Sudáfrica, que destinan un 1.0 por ciento del PIB.

“La posición que ocupamos en este esquema mundial no coincide con el tamaño del país, con su riqueza en recursos naturales, humanos y con nuestra historia. Por años, fuimos líderes de Latinoamérica; estábamos en camino de convertirnos en una potencia mundial. No obstante, en algún momento extraviamos el camino por estar inmersos en discusiones políticas estériles”, comenta el Presidente de la ADIAT.

De acuerdo con el índice de competitividad global 2010-11 del Foro Económico Mundial, México actualmente ocupa el puesto 66 de un total de 133 naciones . En tanto, el último estudio del Banco Mundial (BM) informa que el país aún se encuentra en el escaño 51 a nivel global en facilidad para hacer negocios, lo cual es producto de la burocracia, la corrupción, el difícil acceso al financiamiento y las regulaciones restrictivas a la iniciativa privada.

Para el experto, “es momento que la triple hélice: Gobierno, Academia e Industria tome cartas en el asunto para posicionarnos en el lugar que merecemos. Por ello, es vital avanzar en temas como capacitación, a fin de dar a los actores clave las herramientas necesarias para generar y aplicar el conocimiento en favor del progreso”.

De esta manera, el Programa Nacional para la Formación de Vinculadores Tecnológicos tiene por meta formar recursos humanos con conocimiento de primer orden sobre oportunidades de mercado, negociación, propiedad intelectual, comercialización y transferencia de tecnología, que propicie generar acuerdos y convenios capaces de acercar los desarrollos tecnológicos que se generan en Instituciones de Educación Superior y Centros Públicos a las empresas de forma efectiva.

“El objetivo es que gran parte de la investigación que se realice en centros públicos de investigación e instituciones de educación superior esté orientada a cubrir las demandas que la sociedad requiere, como problemas de agua, sustentabilidad y desarrollo económico, entre otros”, apunta el Dr. Ulloa Lugo.

La iniciativa cuenta con el respaldo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Secretaría de Educación Pública y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, además de importantes organismos públicos y privados. Consta de 14 Diplomados en Vinculación Efectiva y Transferencia de Tecnología (DIVETT), diseñados bajo la guía de la ADIAT, asociación civil sin fines de lucro que por 21 años ha apoyado los temas de investigación aplicada, desarrollo tecnológico e innovación.

El Programa no termina en la mera capacitación, sino también se ocupa de la inserción de talento en sectores productivos clave. “Después de formar una masa crítica de vinculadores, los cuales han sido requeridos a la ADIAT para operar las seis Unidades de Transferencia de Tecnología (UTT’s) que este año pondrá en marcha el Conacyt, se les proporciona herramientas de consultoría y asistencia para que logren introducirse de manera efectiva en empresas, universidades y centros de investigación, detonando así un círculo virtuoso de competitividad a gran escala”, asegura el Dr. Ulloa Lugo.

Los diplomados están dirigidos especialmente a gestores de vinculación de instituciones de educación superior  y  centros de investigación; investigadores y profesores interesados en transferir los resultados de su investigación; funcionarios de organismos públicos de los tres niveles de gobierno; funcionarios de cámaras empresariales con actividades de vinculación; directivos de organismos públicos y privados interesados en procesos de transferencia de tecnología; directivos y personal de las empresas responsable de hacer alianzas estratégicas; y emprendedores interesados en formar empresas de base tecnológica

“En México no acabamos de meternos de lleno en este ámbito económico global; aún no definimos el papel del conocimiento para nuestro desarrollo. El saber que no es aplicado o que no se comparte no sirve. Necesitamos capitalizarlo, dar valor tangible a las investigaciones de nuestros científicos y tecnólogos, impulsar políticas públicas que fomenten la articulación de los actores de nuestro Sistema de innovación Nacional”, concluye el Dr. Ulloa Lugo.

www.adiat.org

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