Un inventor de tecnología para reducir costos y consumo de energía

Luis Alfonso Ayala Ángeles es un inventor discreto. Su cuarto de trabajo está blindado de los ojos de cualquiera. Por una ventana alta y estrecha se asoman las copas de los árboles del ITESO. Las paredes están limpias de títulos y diplomas, y en su mesa de trabajo recicló la foto de su esposa. A su alrededor sólo hay cables, herramientas, aparatos y el ruido de un ventilador

Nadie supondría que él, junto con su amigo Miguel Campos y su hermano Óscar Armando Ayala desarrollaron un enlazador telefónico que disminuiría los costos del servicio, ni que recientemente inventara un dispositivo para ahorrar energía que desperdician los sistemas de aire acondicionado. Con este último recibió el segundo lugar del Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco 2010, el pasado 23 de mayo por el Gobierno del Estado de Jalisco, a través del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecytjal), y la Secretaría de Promoción Económica (Seproe).

Alfonso estudió la carrera de Ingeniería Electrónica, egresó de la Maestría en Diseño Electrónico y formó parte del Programa Institucional de Gestión de la Innovación y la Tecnología (Proginnt), en el ITESO. Es el encargado de diseño y soporte electrónico en el Centro de Servicios Audiovisuales (CENSA), de la universidad.

El dispositivo – que cabe en la palma de su mano– se conecta al termostato del sistema de aire acondicionado y cuando detecta que en el espacio no hay personas o que se hace un mal uso, como dejar la puerta o una ventana abierta, se suspende automáticamente.

“El aparato que más consume energía, y por mucho, de los de uso común, es el aire acondicionado. Para enfriar una recámara de cuatro por cuatro metros consume dos mil 500 watts aproximadamente, equivale a 33 focos de 75 watts prendidos a la vez; con eso iluminas una casa grande”, explica Alfonso Ayala.

Lo más grave es el consumo por desperdicio, es decir, cuando uno activa el sistema y deja la puerta abierta, cuando sale de la habitación sin apagarlo o  cuando las ventanas están emparejadas. En estas condiciones un equipo de aire acondicionado consume hasta 400 por ciento más de energía. “El problema es que nadie sabe la energía que consume”, advierte.

“Desarrollamos un dispositivo que administra el uso del aire. Reducimos a cero el desperdicio. Si se queda desocupado o hacen mal uso e de él, solito se apaga, y en cuanto se restablecen las condiciones el sistema lo detecta y vuelve a funcionar”, detalla.

Un ejemplo que analizó Alfonso explica las repercusiones de este invento. En una casa pequeña en Mexicali –una de las ciudades calurosas de Baja California–, el recibo de luz varía entre cinco y siete mil pesos. En una casa de las mismas dimensiones, en Guadalajara, el pago bimestral es de 300 pesos. La diferencia es que la primera tiene aire acondicionado.

A esta situación hay que agregar que “México contamina el ambiente por generar energía, además no es negocio, es subsidiada. La capacidad de planta está superada, cada que se requiere más es un problema, estamos a tope”, sentencia.

Tan solo 76.6 por ciento de la capacidad instalada en el sector eléctrico corresponde a tecnologías que utilizan combustibles fósiles como gas natural, combustóleo, carbón y diesel –lo cual es contaminante-, mientras que 23.4 por ciento restante corresponde a fuentes alternas, de las cuales las hidroeléctricas aportan 19.4 por ciento del total instalado, según información publicada por la Secretaría de Energía.

A estos datos habría que agregar que en nuestro país el sector residencial consume 25.8 por ciento de la energía eléctrica que se produce, lo cual lo ubica en el segundo lugar, el primero es el industrial y el tercero el uso comercial con 7.4 por ciento.

El dispositivo se puede manufacturar de manera automatizada a un bajo coste. En precio al público estiman que sería de 90 dólares. “Lo instalas fácilmente, la operación es automática y lo hicimos de bajo costo. El retorno de la inversión puede ir de 22 días a 6 meses”, describe.

Cuando se le pregunta qué beneficio social tiene el dispositivo que creó, explica con un ejemplo que remite a los cuartos de motel. En Jalisco existen alrededor de 20 mil habitaciones con aire acondicionado. Eso se traduce en un costo al gobierno de 60 millones de pesos en inversión diferida para generar la energía que requieren. Si subsidiara 20 mil aparatos para las piezas, con un costo aproximado de 20 millones de pesos, el ahorro sería de 40 millones y se dejarían de consumir 26 mil 218 barriles de petróleo al año, según las conclusiones de Alfonso basadas en un análisis de las estadísticas de ahorro por Horario de Verano.

Por ahora, Alfonso mantiene un diálogo de negociación con una empresa líder de ahorro de energía en Jalisco para concretar la producción del aparato.

•       Luis Alfonso Ayala,  egresado de Ingeniería Electrónica, del ITESO, recibió un reconocimiento como finalista del Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco 2010. Es la segunda ocasión que recibe esta distinción, la primera vez la obtuvo por el desarrollo de un enlazador telefónico y ahora fue por un dispositivo para ahorrar energía en los sistemas de aire acondicionado.

Redacción con información de Iteso
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