Crean biocombustible con jugo de tuna

Un estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco (UAM-A) desarrolló un proyecto que emplea energía solar para obtener bioetanol a partir del jugo de la tuna, como una alternativa para sustituir el uso del maíz.
 

Clara Guadalupe Escárcega Ramírez, busca ofrecer una fuente de ingresos adicional a los productores de tuna del valle de Teotihuacán, Estado de México, pues al ser una zona que produce al menos 200 mil toneladas del fruto al año, enfrentan problemas para comercializarlo. El proyecto le valió, el tercer lugar en la categoría de Energía y Transporte en la Feria Internacional de Ciencias e Ingenierías 2011, organizada por Intel el pasado mayo, en Los Ángeles, California.
 
Escárcega tuvo la inquietud de investigar sobre la estrategia efectuada por la empresa Aigarasul, principal productor y exportador mundial de caña de azúcar en Brasil.  “Lo que hizo esta compañía al notar la poca rentabilidad que dejaba la venta de caña para su transformación en sacarosa fue crear un biocombustible a partir del mismo recurso”.
 
Con esta referencia, planteó un desarrollo para extraer el etanol que contiene el jugo de la tuna. Pero destacó que lo más relevante del proyecto es el empleo de energía solar en el proceso de destilación.
 
Explicó que la tuna es rica en azúcares, al contar con 65 % de glucosa, principal fuente de energía para la obtención del biocombustible. “Entre más azúcar tenga el fruto mayor será el bioetanol conseguido”.

Para lograr un litro del biocombustible requirió de alrededor de diez kilos de tuna, pero primero realizó un método de fermentación donde el extracto del fruto se combinó con levadura de cerveza y se colocó en una incubadora por 24 horas.
 
Este proceso químico permitió que se formaran los alcoholes y ácidos orgánicos a partir de los azúcares, de manera que estableció una destilación simple para separar las sustancias y excluir el etanol, agregó Escárcega Ramírez.
 
Sin embargo, después de evaluar el alcohol por cromatografía de gases, una prueba que ayuda a conocer el porcentaje de etanol, agua y otras sustancias, “sólo logramos alcanzar 65% de un total de 99, cantidad mínima requerida para ser empleada como biocombustible”, refirió.
 
Para lograrlo, acudió con Elihú Bautista Redonda, estudiante de doctorado en el Instituto de Química de la UNAM, quien la orientó para realizar una destilación más rigurosa.

Además, visitó al investigador Manuel Gordon Sánchez, especialista en energía de la UAM-A, quien le prestó un horno solar en forma de parábola que favoreció en el ahorro de energía eléctrica.
 
“Aunado a ello, agregamos un tamiz molecular, es un material que contiene poros pequeños para absorber el agua remanente del etanol y así lograr la pureza deseada”, añadió Clara.
 
Esta investigación llevó a la joven mexicana a ganar en la Feria Mexicana de Ciencias e Ingenierías 2010, organizada por el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt), Intel Educación México y Ciencia Joven, lo que le dio la clasificación para la competencia internacional en Estados Unidos.
 
Así, tras concursar con más de mil 600 estudiantes de 65 países, la joven investigadora destacó que su proyecto propone un combustible amigable con el medio ambiente como alternativa al uso del maíz
 
Elvira Mayén-Lugo

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9 thoughts on “Crean biocombustible con jugo de tuna

    1. clara no tuvo la idea principal , esa idea surgio en la clase del ingeniero Gilson. en la Preparatoria Oficial no. 19, san martin de las piramides edo. mex , ella solo desarrollo una parte del proyecto, pero en realidad el que le dio la idea y el toque de excelencia fue glison.

    2. Hola Jahir es bueno saber que estás interesado en el tema y si quieres saber más acerca de éste entonces te recomiendo que localices al pionero de la idea, el Ing. José Galicia Gleason o bien, al Mtro Elihú Bautista, con seguridad te digo que podrás encontrar en ellos una estupenda explicación a detalle 🙂

  1. Bueno, en realidad como “creadora” o “pionera” pues… la idea original pertenece al ingeniero José Galicia Gleason y un gran porcentaje del trabajo científico es de su asesor el Mtro. Elihú Bautista, claro que ella hizo la parte técnica, pero creo que somos injustos al considerar a la recién preparatoriana egresada como autora intelectual del proyecto.

    Por otro lado, los que llevamos una carrera universitaria y estamos iniciando el nivel maestría, que peleamos por considerarnos “investigadores” y por qué no más adelante “científicos”, estamos conscientes de que ambos términos deben ser empleados con todo el cuidado el mundo.

    Un afectuoso saludo, y espero consideren este comentario para futuras publicaciones.

  2. Me parece muy acertado el comentario de Georgina Ortega acerca del cuidado que se debe tener al manejar los términos de investigación ya que se debería nombrar  con especial atención al iniciador del proyecto, el Ing. José Galicia Gleason quien, en conjunto con el Mtro. Elihú Bautista, han desarrollado de manera integra el desarrollo de éste interesante proyecto. Si bien es sabido que el Ing. Gleason tiene, desde hace años, la inquietud de adentrar a los jóvenes mexicanos a la ciencia como fue el caso de la estudiante Clara Guadalupe de quien no dudo este realizando una excelente labor en el desarrollo de su carrera universitaria ya que, con éste logro que ha obtenido con el Ing. Gleason y el Mtro. Bautista sería una pena que su desempeño académico se viera afectado.

    Con el respeto y admiración que el Ing. José Galicia Glason y el Mtro. Elihú Bautista se merecen, reciban un cordial saludo, son un excelente ejemplo de superación para todos los jóvenes estudiantes.

  3. ¿Por qué no se le da crédito a quién lo merece?
    ¿Por qué las mentes detrás de ella no son reconocidas?
    El proyecto no le pertenece al 100%, abran los ojos; el ingeniero José Galicia Gleason y el Mtro. Elihú Bautista son realmente a quienes pertenece la mayor parte del proyecto, que por cierto, en un principio fue parte solamente de un concurso escolar en el que Clara fue la ejecutora de las ideas de José y Elihú; por decirlo de alguna manera, Clara hizo la “talacha”, el trabajo físico, pero de las ideas, poco es realmente lo que pertenece a ella.

  4. Qué bueno que existan proyectos nuevos en este país, y que
    se desarrollen es un plus!!! De verdad me alegro, pero al mismo tempo hay que
    reconocer el trabajo de las personas que hacen posibles estas nuevas
    alternativas.

     

    Así, al que le interese saber cómo surgió en REALIDAD  esta Propuesta, siga leyendo por favor.

     

    Debo aceptar que Clara sí ha participado en los eventos mencionado
    en los artículos publicados en los diferentes medios de comunicación, PERO  ella solo es una pequeña parte de todo este
    proyecto, hasta donde yo recuerdo esta idea surgió hace 5 años aproximadamente  en las aulas de una preparatoria en el Valle de Teotihuacán
    cuando el Ing. Gleason, una mente brillante debo aceptarlo, (en ese entonces siendo
    nuestro profesor de física y hoy en día un gran amigo), nos platicaba sobre
    este noble proyecto que llevaba tiempo queriendo realizar, pero al no tener los
    conocimientos necesarios para hacerlo tangible, solo quedaba en una charla
    motivadora a mitad de su clase de campo eléctrico para estudiar  y supéranos [y para des aburrirnos jajaja] ;  con el paso del tiempo  Elihú Bautista Redonda, se hizo
    amigo del Inge ya que como en mi caso, años atrás estudio en la misma preparatoria,
    siguió estudiando y actualmente siendo  Maestro
    en ciencias en el área de Química y estudiante de doctorado, se presentó
    la oportunidad que tanto se había estado esperando,  Gleason  con la ayuda de la Profesora Patricia Rivero
    Ramírez , encargada de los laboratorios de la preparatoria y con el entero
    e incondicional apoyo de Elihú y un buen alumno de la prepa 19 (llámese Clara),
    fue posible lograr ese pequeño sueño “obtener bioetanol  de la tuna”, Enseguida se presenta la
    oportunidad entrar en los diversos concursos ya mencionados,  concursos en los que nunca estuvo sola, el Inge
    Gleason siempre la acompaño y la aconsejo en los momentos oportunos,  con el tiempo este proyecto se fue perfeccionando
    hasta llegar al ya famoso 3er lugar en la feria Intel , y sin olvidar que un
    par de meses antes,  Clara ingresa a la UAM-
    Azcapotzalco, lugar donde  yo igual estoy
    estudiando y conociendo algunos profesores que le pueden ayudar, le propongo contactar
    al Maestro en ciencias  Manuel Gordon Sánchez , un gran Pionero en el ámbito de
    energía solar, que le facilitó el acceso a los hornos  solares para culminar así el trabajo final de
    obtener Bioetanol.

    Como se darán cuenta
    Clara nunca estuvo sola, que reclamo con toda esta historia???
    Simplemente que no olvide que detrás de ella hay un gran equipo de
    personas que también trabajaron en igual y más grado que ella.
    Cabe señalar que la semejanza  que se
    hace con la caña de azúcar de Brasil
    era parte de la charla del Gleason.
    Como buenos lectores sabrán entender la situación
    Saludos. 

  5. Qué pena que una estudiante tan joven, vaya aprendiendo bastantes cosas de química y tal vez de otras ciencias pero no haya aprendido nada de valores, como por ejemplo la lealtad, la honestidad y el agradecimiento pues si los tuviera, no haría a un lado al Ing. Gleason el verdadero autor intelectual del proyecto y al maestro Elihú Bautista quien tan desinteresadamente colaboró con ellos. Clara sólo repite como un loro lo que ellos le enseñaron y si en las entrevistas le rascaran un poquito más, descubrirían que es una usurpadora que no posee las suficientes bases científicas para atribuirse algo que no le corresponde

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