Mejoran condiciones de vida en las zonas rurales

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) evaluó el desempeño de los programas sociales de apoyo a proyectos productivos de la Secretaría de la Reforma Agraria, y aseguró que están contribuyendo a mejorar el nivel promedio de ingreso de los habitantes de zonas rurales marginadas.
 
El Coneval supervisó el año pasado el 99.6% de los proyectos productivos apoyados en 2009 por los Programas de la Mujer en el Sector Agrario (Promusag), Fondo para el Apoyo a Proyectos Productivos en Núcleos Agrarios (Fappa), así como los proyectos del Programa Joven Emprendedor Rural y Fondo de Tierras que iniciaron en 2007 y 2008.
 
La evaluación permitió comprobar que el programa Fappa mejoró el ingreso promedio de los beneficiarios en un 13.06%; el Promusag, en un 10.7%; y el programa Joven Emprendedor Rural, 21%.

Los resultados de la supervisión indican que la tasa de sobrevivencia de los proyectos, a un año de haber sido apoyados por la SRA, es de 84.14% en el caso de Promusag; de 83.19% en el caso de Fappa; y del 89%, con una maduración de tres años los proyectos del programa Joven Emprendedor Rural.
 
Señala el Consejo, que esto significa que los programas sociales de la SRA tienen un impacto positivo constante en el incremento del ingreso personal.
 
Por otra parte, el Coneval apunta que en 2010, la SRA apoyó con Promusag a 25.17% más grupos de los programados y la cobertura de capacitación se amplió en un 49.9%. El propósito del programa es contribuir al mejoramiento de ingresos de las mujeres con más de 18 años que habitan en núcleos agrarios a través de la consolidación de proyectos productivos generadores de ingreso.
 
En la evaluación realizada el año pasado a los proyectos apoyados por el Promusag en 2009, se observa una tendencia a destinar una proporción de los ingresos a reinvertir en los proyectos productivos y al ahorro.
 
El programa capacita a los grupos de beneficiarias antes de la entrega de los recursos y contribuye a la aplicación correcta de los mismos por medio de un mayor rigor en los requisitos y mediante actividades de supervisión.
 
En este sentido, en 2009 se capacitaron más grupos de mujeres y que el 100% de los proyectos recibidos se evaluaron técnicamente, mientras el 99.6% se supervisaron.
 
Asimismo, se ofrecen nuevos servicios como es el sistema de ahorro para la reinversión y, para 2011, el servicio de garantías líquidas, que respalda a los grupos de mujeres en la solicitud de préstamos a entidades financieras.
 
Por lo que hace a Fappa, el año pasado apoyó 41% más proyectos de los programados, con lo que observó un avance en el objetivo de impulsar nuevas actividades productivas en los núcleos agrarios generando ingresos a hombres y mujeres de 18 años y más, que no son titulares de tierra.
 
La evaluación señala que la SRA superó la meta de beneficiarios del programa Joven Emprendedor Rural y Fondo de Tierras, ya que la población atendida creció 300%, beneficiando fundamentalmente a jóvenes de 164 municipios en 20 estados del país.
 
El Coneval menciona que en 2010 tanto Fappa como Promusag tuvieron importantes avances en la reglamentación, la focalización y entrega de los recursos y en el ajuste de procesos como el de la supervisión, que repercuten de manera positiva en el éxito de los proyectos productivos.
 
Pero también recomienda a la SRA que desarrolle los mecanismos que permitan seguir manteniendo la operación de las empresas y posibiliten nuevas inversiones, y que extienda la cobertura de estos programas sociales hacia zonas de alto rezago social.
 
Elvira Mayén-Lugo
 
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