La importancia de las CKD’s para la industria de la construcción mexicana

Los proyectos de construcción en el país y en cualquier parte del mundo suelen ser muy costosos y precisan de inversiones muy altas. Por esta razón, desde hace algunos años se han buscado diferentes formas y métodos para crear infraestructura y casas habitación. De este modo, en países de Europa, Canadá y Estados Unidos, empezaron a utilizarse los CKD’s para impulsar estos proyectos de construcción, considerándolas las naciones precursoras.

Pero, ¿qué es un CKD? Un CKD es un Certificado de Capital de Desarrollo, es decir, un instrumento diseñado por autoridades financieras y regulatorias del país. En el caso de México, se están utilizando desde hace aproximadamente tres años y cuentan con un potencial importante en el desarrollo de infraestructura nacional, lo que representa una contribución novedosa para la economía mexicana. El uso de los CKD ha permitido que las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) inviertan los fondos que han recibido de los trabajadores en proyectos de construcción (públicos o privados) desarrollados por empresas privadas en lugar de paraestatales. Actualmente, las Afores cuentan con un capital superior a los 1.4 billones de pesos que pueden ser utilizados para invertir en este tipo de proyectos.

Es importante también comprender de qué manera opera esta modalidad en el país. Antes que nada, la empresa de construcción, ya sea nacional o extranjera, entra en contacto con la Afore para proponerle el proyecto y estructurarlo. Debe presentarle un análisis profundo del proyecto con razones financieras y KPI’s de relevancia que lo justifiquen, tales como rentabilidad, retorno de inversión y la forma en que se generará un ingreso en el futuro. Luego de considerarlo y evaluarlo, la Afore decide si participará a través de la medición entre riesgos y beneficios.

Cuando se trata de obras licitadas por el gobierno, el acercamiento previo entre empresas constructoras y Afores permite demostrar que la empresa de construcción tiene la capacidad financiera para solventar el proyecto. Cuando el gobierno elige a la compañía ganadora de la licitación, es decir, aquella que presente una mejor oferta, tanto la Afore como la empresa constructora se acercan a las Siefores (Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro) que serán las encargadas de administrar los recursos para que se inviertan correctamente en el fideicomiso que financiará el proyecto de construcción.

¿Cuál es el beneficio para quienes aportan en las Afores? Al ser los CKD’s instrumentos financieros estructurados a largo plazo que ayudan a las empresas a fondear obra pública, permiten que las Afores ofrezcan una mejor jubilación a los trabajadores gracias a los rendimiento; esto es posible ya que la Afore al reinvertir los fondos que recibe de los trabajadores en proyectos de este tipo, obtiene mayores rendimientos; lo que provoca que cuando el trabajador se retire y tome su capital invertido, reciba mucho más dinero del que hubiera adquirido si se invierte en bonos gubernamentales, que cuentan con una tasa mucho menor.

En México existen varias instituciones (en su mayoría multinacionales) que han hecho uso de este esquema financiero, entre los que destaca el banco Macquarie, la constructora ICA, Nexxus, Wamex, Prudential Real State, Navix y HSBC.

Tal ha sido el éxito de esta forma de financiamiento que al día de hoy se han colocado más de 12 emisiones de este tipo de certificados bursátiles en la Bolsa Mexicana de Valores por un monto mayor a los 30 mil millones de pesos. De este modo, podemos observar que en México existe capacidad de inversión y solo resta lograr proyectos rentables y atractivos para ambas partes.

Gerardo Reynoso, gerente ejecutivo de la división construcción en Michael Page México

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