Amigo de todos en la oficina… ¿Y de mi jefe?

La mayor parte de los trabajadores siempre están pendientes de hacer crecer una relación cordial con los compañeros de trabajo para que exista un óptimo clima laboral. Muchas veces, de esta relación surge una amistad más profunda que valoran ya en la vida personal y el hecho de llegar a este punto, es muy favorecedor ya que nos motiva a cumplir sus objetivo laborales, fortalecer los vínculos dentro de la organización y reforzar la satisfacción por el propio trabajo. Pero, ¿puede surgir de la misma manera una amistad entre jefe y subalterno?


Las relaciones dentro de la oficina suelen ser delicadas y siempre estar sujetas a situaciones de conflicto. Debemos lograr establecer los  propios límites con cada persona en la organización y de la misma manera respetar los de cada individuo hasta conocerse y saber si la relación puede ser aún mayor y no únicamente de empleado a empleado.

Pasamos una gran parte del día dentro de la oficina, horas te trabajo y de convivencia diaria, por lo que debemos de lograr una armonía para vivirlos de la mejor manera. Tratar de controlar como nos comunicamos con los demás y manejar nuestra forma de actuar de manera positiva, ya que influirá en los resultados de nuestro trabajo.

Y al tratarse de una relación de amistad entre jefe y subalterno, cuando existe agresividad, se trata de imponer los propios criterios, se buscan intereses particulares o se habla sin pensar las cosas, puede ser definitivo para deteriorar sin remedio lo que se lleva a cabo tanto a nivel personal como laboral, ya que muchas veces, el “uso” de esta amistad se puede interpretar como una licencia para faltar el respeto y/o faltar al compromiso con los objetivos de la empresa que cualquier profesional ha de tener siempre como horizonte.

Dar pie a una amistad con nuestro jefe puede llevar a que exista un abuso de confianza, a querer tener más privilegios o ventajas que los demás compañeros o a que el mismo jefe aproveche la situación, por lo que las mismas empresas ven contraproducente fomentar esta amistad que hasta puede general mal clima laboral con los demás compañeros. La amistad implica respeto, el abuso no, porque pone al jefe/amigo en un compromiso frente a los demás cuando es acusado de favoritismos sobre criterios personales.

Para no caer en estas dificultades, hay que tener siempre en claro que, aunque podemos tener una amistad con nuestros jefes, debemos de verlos como la figura de autoridad que representan.

“Debemos evitar mezclar lo profesional con lo personal. Estamos en un espacio donde necesitamos tener un clima laboral sano y positivo, por lo que es bueno tener una relación cordial con todos. Sin embargo, al aparecer un problema en donde estén involucrados el jefe y subordinado, es muy importante tener claro cuáles son los objetivos y el trabajo de las dos partes, los resultados para la empresa, así como también los de esa amistad”, señala Margarita Chico, Directora General de Trabajando.com México.

Redacción

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