Certifican a empresas familiares

Muchos empresarios ven con decepción como el negocio al que dedicaron años de esfuerzo pierde potencial cuando se deja en manos de una segunda generación familiar, los nuevos administradores por su parte se sienten frustrados por no poder llevar a cabo sus nuevas ideas, de ahí la importancia de planear una correcta sucesión y la Universidad La Salle (ULSA) puede apoyar en el tema a los empresarios.

En cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la universidad desarrolló un proyecto de Negocios Familiares cuyo propósito es establecer y validar un modelo de protocolo familiar y de estructuras de gobierno para la profesionalización esta clase de MiPyMEs.

A través de dicho programa fueron certificadas 15 empresas que en el pasado vivían con la incertidumbre de cómo y cuándo ceder el control del negocio a una nueva generación sin poner en riesgo su permanencia.

El BID a través del Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN) aportó el 50% de los recursos que se requieren para realizar este programa, en el cual la universidad otorgó a los empresarios las bases y los lineamientos para dejar la empresa en manos de una segunda generación de forma que sea más sencillo asegurar su éxito.

“Gracias al apoyo del BID, hemos certificado a 76 empresas y el grupo sigue creciendo, pues los empresarios cada día toman más conciencia de la importancia que tiene el definir reglas internas para establecer un rumbo a seguir, lo que sólo se logra si todos los miembros suman sus esfuerzos y los encaminan hacia la consecución de un mismo objetivo”, explicó Eva Pantoja, coordinadora de vinculación de la ULSA.

Explicó que dado que la Empresa Familiar es una organización con una gran carga emotiva ésta debe ser correctamente canalizada con la idea de lograr que su impacto sea positivo, pues la permanencia del negocio depende en gran medida del buen manejo de la relación personal que logre el equipo.

Lo anterior implica llevar a cabo distinciones claras sobre los diferentes roles que se desempeñan, así como los objetivos y necesidades de cada uno de los familiares en la  empresa, para ello la universidad propone un Protocolo Familiar, un instrumento que regula la relación entre la empresa y familia.

Éste ayuda a profesionalizar los procesos de dirección estratégica y a institucionalizar en la empresa los valores básicos de la familia, a la vez promueve la unidad y armonía de sus miembros.

En este sentido, debe entenderse que el Protocolo Familiar es un acuerdo libre y voluntario, cuya ratificación sucesiva en el tiempo obliga a las partes involucradas, sin embargo no debe verse como un pacto de accionistas, ni una escritura pública que obligue civilmente a los firmantes, sino un acuerdo familiar con fuerza moral.

Para apoyar a las MiPyMEs Familiares en la elaboración de su Protocolo la universidad La Salle capacita a consultores que se especializan en el tema, así los empresarios que tengan interés en obtener una certificación para su negocio pueden escribir al correo electrónico: ignacio.moreno@ulsa.mx

Ariadna Cruz

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