Lorenzo Servitje: lecciones de un empresario


Cuando se fundó Panificadora Bimbo, Lorenzo Servitje fue su primer gerente; hoy en día esta empresa, que comenzó como una pequeña panadería, es un emporio comercial, y Servitje tiene mucho que enseñarnos a los pymempresarios de este país.

Una de las grandes lecciones de este hombre, de más de 94 años de edad, es que habla de la empresa como un instrumento para llegar a una sociedad donde la economía está al servicio del hombre y no al revés. Habría que aclarar que muchos de sus conceptos están regidos por la doctrina social cristiana, pero aún si uno no está de acuerdo con dicha filosofía, hay mensajes importantes en sus palabras.

  • – Hay que tener presente siempre que detrás de los clientes hay seres humanos concretos, que esperan un precio real por nuestros productos, que quieren ser tratados como personas y servidos razonablemente.
  • – La empresa fue creada por los hombres, para los hombres, de forma que no puede vulnerar sus valores fundamentales, sino promoverlos.
  • – La libertad de emprender consiste en contribuir al diseño de una economía verdaderamente al servicio del hombre. Para lograrlo, según su experiencia, vale la pena:
    • – Difundir y lograr que se acepte el concepto de que la empresa no es simplemente un negocio, sino una obra de creación real de riqueza, de mayor trascendencia para beneficio no sólo de unos cuantos sino para beneficio de todos.
    • – Difundir y lograr que se acepte el concepto de que la empresa es un instrumento de servicio. Sirve a los hombres de afuera proporcionando bienes y servicios, pero también a los hombres de dentro: que los trabajadores puedan ganarse la vida y que quienes han invertido en ella reciban un rendimiento razonable por su inversión.
    • – Difundir y lograr que se acepte que la empresa es una obra común en la que están involucrados todos sus integrantes: la empresa somos todos, y todos los integrantes pueden verla como propia y como un proyecto de vida en el cual estén involucrados.
    • – Hay que lograr que en la empresa haya un ambiente fraternal y comunitario en el que se promuevan la justicia, el respeto, la confianza y el afecto en todas las relaciones. Y que quienes trabajen en la empresa, además de ganarse la vida, tengan la oportunidad de emplear su capacidad para avanzar hacia su plenitud.

El mensaje que Don Lorenzo Servitje dejó para los asistentes del Foro ISTMO 2012 fue que la empresa debe ser altamente productiva, pero también plenamente humana. Vale la pena trabajar por un concepto así.

Itzel Castellanos

* Foto: cortesía de Revista Istmo

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