Cómo pasar del miedo a la admiración como líder

Paternalismo en un sentido amplio, es un sistema de relaciones sociales y laborales, sostenido por un conjunto de valores, doctrinas, políticas y normas fundadas en una valoración positiva del patriarcado.
En un sentido más concreto, el paternalismo es una modalidad del autoritarismo  en la que una persona ejerce el poder sobre otra combinando decisiones arbitrarias e inapelables, con elementos sentimentales y concesiones graciosas. También se puede decir que es una acción de protección a fin de tener aliados ante algún conflicto, como diciendo “yo te “cuido”(como un padre) pero tú me ayudas a mi si tengo un conflicto”.

Con una sociedad de este tipo, es natural que la figura del jefe obedezca también a ese esquema donde una sola persona ejerce el poder absoluto pues  es la cabeza de una organización. Se trata de una persona  que se encuentra en el puesto superior de una jerarquía y que tiene las facultades necesarias para mandar a sus subordinados. Todas las organizaciones jerárquicas, como las empresas, los partidos políticos o los gobiernos, cuentan con jefes en distintos niveles.

Sin embargo, el mundo ha venido evolucionando para cambiar este tipo de sociedades desde la esencia misma, es decir en las organizaciones y busca que se ejerza un liderazgo que es una persona que actúa como guía o jefe de un grupo. Para que su liderazgo sea efectivo, el resto de los integrantes debe reconocer sus capacidades. El líder tiene la facultad de influir  en otros sujetos. Su conducta o sus palabras logran incentivar a los miembros de un grupo para que trabajen en conjunto por un objetivo común.

Aquí las diferencias entre unos y otro:

1. Para el Jefe, la autoridad es un privilegio de mando y para el Líder un privilegio de Servicio. El Jefe ordena: “Aquí mando yo”, el Líder: “Aquí sirvo yo”.

2. El Jefe existe por la autoridad, el Líder por la buena voluntad.

3. El Jefe inspira miedo, se le teme, se le sonríe de frente y se le critica de espalda. El Líder inspira confianza, da poder a su gente, los entusiasma y cuando está presente, fortalece al grupo.

4. El Jefe busca al culpable cuando hay un error. El Líder jamás apaga una llama encendida, corrige pero comprende, no busca las fallas por placer, sino para rehabilitar al caído.

5. El Jefe asigna los deberes, ordena a cada quien lo que tiene que hacer. El Líder da el ejemplo, trabaja con y como los demás, es congruente con su pensar, decir y actuar.

6. El Jefe hace del trabajo una carga, el Líder un privilegio.

7. El Jefe sabe cómo se hacen las cosas, el Líder enseña cómo deben hacerse. Uno se guarda el secreto del éxito, el otro capacita permanentemente.

8. El Jefe maneja a la gente, el Líder la prepara. El Jefe masifica a las personas convirtiéndolas en números o fichas. El Líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas.

9. El Jefe dice, “vaya”, el Líder “vayamos”. El Líder promueve al grupo a través del trabajo en equipo, forma a otros Líderes, consigue un compromiso real de todos los miembros, formula planes con objetivos claros y concretos, motiva, supervisa y difunde el ideal de una esperanza viva y una alegría contagiosa.

10. El Jefe llega a tiempo, el Líder llega adelantado. “Un pie adelante del grupo, una mirada más allá de los seguidores” el que inspira, el que no se contenta con lo posible sino con lo imposible.

 

Redacción Pymempresario

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