Cuida tu información y la de tus clientes

Siempre ha sido importante contar con mecanismos para proteger la información de clientes, empleados y proveedores dentro de la empresa para mantener una buena imagen en el mercado, pero ahora que es una obligación por ley el tema es todavía más relevante. Estas son algunas de las precauciones que debes tomar al respecto.

Una de las formas de fraude que más están creciendo es el robo de identidad, ponte tú mismo como consumidor y reflexiona que cuando realizas tareas cotidianas como consultar tu saldo en un cajero automático, comprar unos boletos por internet o pagar la cuenta en un restaurante con tarjeta, revelas información como los números de tus tarjetas de débito o crédito, nombre, domicilio y/o teléfono, todos datos que pueden ser aprovechados en tu contra.

Ahora considera que tú como empresario tiene acceso a cientos de datos lo que te convierte en un blanco atractivo pues un delincuente sólo tendría que acceder a las bases de tu empresa para conseguir en un día lo que le tomaría meses.

Pero el riesgo no es sólo hacia tus clientes tu propia información podía estar en peligro y ser usada para obtener créditos, crear cheques falsos, entre otras situaciones que te llevarán no sólo a perder dinero sino que dañará tu reputación financiera.

Para que tú y tus clientes no sean víctima de este fraude estos son algunos consejos que propone la Condusef para manejar con cautela los datos:

– En el día a día carga solamente lo indispensable, revisa tu bolso y cartera todos los días y saca aquello que no te haga falta. Evita traer contigo más de una tarjeta. Si sabes que ese día no realizarás ningún pago con el plástico, mejor guárdala en casa, en un lugar seguro.

Cuida tu buzón. Revisa tu correo diariamente, mantente al pendiente de las fechas en que recibes tus estados de cuenta y si no te llegan comunícate a tu banco. Si vas a salir de vacaciones pídele a alguna persona de confianza que recoja tu correo.

Antes de tirar a la basura algún documento que tenga información personal o financiera, destrúyela por completo y verifica que ningún dato pueda ser extraído.

Cuando acudas a un cajero automático llévate siempre los comprobantes de operación, nunca los dejes en los botes de basura que se encuentren por ahí.

Cuando utilices tus plásticos en público o llenes algún tipo de formulario con tu información personal debes tener cuidado con las personas que se encuentran a tu alrededor, podrían tomar una fotografía de tu tarjeta, o incluso un video cuando tecleas tu NIP en el cajero.

Instala en tu computadora paquetes de seguridad que te protejan contra virus y otras amenazas y actualízalos con regularidad. Estos paquetes deben incluir un firewall, programa que verifica que no tengas spyware (software espía) o adware (programas que muestran publicidad web), ya que  ambos pueden causar el reenvío a la página fraudulenta.

Siempre que hagas uso de la banca por internet o entres a algún comercio virtual donde te soliciten los datos de tus tarjetas para realizar un pago, verifica que la dirección que aparece en la barra del explorador comience con https (la “s” significa que la página es segura) y que en la parte inferior o superior del navegador aparezca un candado.

Si recibes una llamada donde te solicitan teclear tus datos o te piden información cuelga, pues los bancos no piden ese tipo de información por teléfono, por mensajes de texto o por correo electrónico.

Ariadna Cruz

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