Incubadoras de empresas, negocios a prueba de error

Aunque se tenga la mejor de las ideas de negocio y todo el entusiasmo para montar una empresa, muchas veces los emprendedores son incapaces de ver las áreas de oportunidad y los procesos administrativos necesarios para no fracasar en el intento, es ahí donde la ayuda de una incubadora de empresas se vuelve invaluable.

De acuerdo con la Secretaría de Economía (SE), en México ocho de cada diez empresas mueren luego de los primeros dos años de operación, sin embargo, el número se invierte en aquellas que pasaron por un proceso de incubación, es decir permanecen ocho de diez.

Existen tres tipos de incubadoras de acuerdo al proyecto a realizar: las de negocios tradicionales, por ejemplo una papelería o una tienda de abarrotes; las de negocios de tecnología intermedia; y las de negocios de alta tecnología.

La SE recomienda a aquellos emprendedores que ya tienen una buena idea de negocios y se interesan por la incubación seguir estos pasos:

– Primero acércate a una de las más de 400 incubadoras de empresas que existen en México, pero asegúrate que esté certificada por la SE, no sólo para tener la seguridad de que son profesionales sino porque te podrán acercar los distintos apoyos de la Secretaría.

Es recomendable hacer una cita con al menos tres para encontrar aquella con la que tengas mayor afinidad de acuerdo a tu proyecto y al modelo de incubación.

Lo primero que deberás crear es un plan de negocios donde dejes claro a qué se dedica tu empresa, cuál es su competencia, cuáles son sus ventajas competitivas, cuáles serán los precios que manejará, así como su población objetivo.

Una vez en el proceso de incubación tendrás acceso a la asesoría de expertos como abogados, contadores, diseñadores, administradores,  financieros y especialistas en recursos humanos, todos te dirán los elementos que te permitirán echar a andar tu negocio, darlo de alta, formalizarlo y permanecer.

En caso de que requieras de financiamiento las incubadoras de empresas también son útiles, pues pueden vincularte con opciones de financiamiento gubernamentales o con programas de inversión privada.

Es importante que tomes en cuenta la que la labor de una incubadora no termina cuando tu empresa está en el mercado, en la mayoría de los casos realizan un acompañamiento durante un año más para verificar que te apegues a tu plan y tomes decisiones correctivas o preventivas según corresponda.

Aunque en la mayoría de los casos son los emprendedores los que se acercan a las incubadoras lo cierto es que también están abiertas a quienes ya tienen su negocio mismo que trabaja en la informalidad o no han despegado y no genera utilidades.

Si quieres conocer la lista de las incubadoras en tu estado consulta la página: www.siem.gob.mx/SNIE.

Ariadna Cruz

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