Aprender de los errores

Tomar decisiones nos expone a acertar o a equivocarnos. Si acertamos, normalmente obtenemos beneficios; si nos equivocamos, con frecuencia obtenemos pérdidas. Para las empresas, estas pérdidas pueden incluir dinero, tiempo, recursos humanos talentosos, oportunidades de negocio o infraestructura, entre otras cosas.

Al cometer errores, lo mejor es reconocer que nos equivocamos. Esto implica un proceso de reflexión y honestidad que lejos de colocar al empresario en una posición débil, le fortalece, pues para aceptarlo se requiere de un manejo singular de inteligencia. Una vez reconocido el error, lo siguiente es tomar nuevas decisiones para erradicar los efectos o disminuir su impacto. Simplemente, así es.

Pero quedar a cargo de corregir o disminuir el impacto de los errores requiere de liderazgo para llevar a cabo una estrategia que te permita sacar provecho de ellos. Aquí te recomendamos algunas acciones para tomar ventaja de los errores:

1.-Reconoce el error. Así se facilita identificar la falla que lo originó, las consecuencias inmediatas y futuras y las alternativas de acción.

2.-Reflexiona. Identifica las condiciones que te llevaron a tomar la decisión equivocada. Como empresario te enfrentas a situaciones diversas que pueden presionarte a tomar decisiones precipitadas.

3.-Comunícalo. Este es un punto muy delicado. Es muy importante seleccionar a quién se lo comunicas, ya que puede implicar el manejo de información confidencial que sea crítica para la empresa. Un primer criterio para esta selección es pensar en el equipo humano que puede ayudarte a corregir.

4.-Analiza las alternativas de acción. Recuerda que después de una equivocación, has acumulado más experiencia. Ahora tendrás nuevos elementos para tomar mejores decisiones.

5.-Planea. Define la forma en la que corregirás las consecuencias del error, asigna responsables, fechas, recursos y objetivos.

6.-Ejecuta. Implica realizar lo que has planeado, aunque ahora de manera más controlada.

7.-Evalúa. Toma el tiempo necesario para dar seguimiento y comparar lo que planeaste contra lo que obtienes con la nueva decisión.

8.-Documenta. Es común que la operación cotidiana nos aleje de documentar nuestras experiencias; sin embargo, éstas forman parte de los activos intelectuales de la empresa. Se relaciona con lo que los expertos llaman gestión del conocimiento. Tiene propósitos múltiples como la capacitación al personal, identificar propiedad intelectual que se genera con la experiencia, valuar la inversión mediante los aciertos y los errores, etc.

Como apoyo al proceso de toma de decisiones y para disminuir las posibilidades de error, te recomendamos conformar un grupo de asesores que esté dispuesto a discutir escenarios, en un ambiente de respeto, responsabilidad y objetividad, sin olvidar que deberás establecer reglas para que este grupo opere.

Dra. Alejandra Herrera M.

Sendatek, Asesores en Innovación

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