Internet móvil y ascenso, ¿a qué costo?

Por: Marshall Mao, Director General TP-LINK México

Es común denominar banda ancha móvil (BAM) a la cantidad de datos que se pueden transmitir a través de dispositivos móviles. Este servicio de conectividad permanente ha tenido un importante crecimiento en México, al convertirse poco a poco en el servicio de valor agregado con mayor adopción entre los internautas del país. 

En materia de adopción, al cierre de 2013 The Competitive Intelligence Unit (TCIU) estimó que 13.4% de la población mexicana ya contaba con un plan de datos, al sumar 15.87 millones de accesos móviles con BAM, 41% más que en 2012. Crecimiento debido principalmente a la cantidad de dispositivos conectados a la red como smartphones o tabletas, que hacen posible que cada día más información sea compartida en tiempo real.

A pesar de lo anterior, de todos los países de América Latina (AL) México se ubica en el sexto lugar en despliegue de banda ancha que lo posiciona en una escala de desarrollo medio, destaca el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

Los servicios de oferta de banda ancha en la región han aumentado entre 16 y 18% al año. Sin embargo, el BID sostiene que el mayor problema que enfrenta es su alto costo para los usuarios ya que el precio promedio en la región es casi ocho veces mayor al de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 

Ante este panorama, surge la preocupación de las organizaciones por responder a las cuestiones obligadas: ¿La BAM crece a la velocidad del negocio?, ¿Cuál es la velocidad ideal?, ¿Qué tan rentable es para la empresa el costo del internet móvil?, así como ¿Qué alternativas existen para mejorar el desempeño del servicio actual? 

Calidad sin regulación en México 

Como es sabido, muchas empresas -principalmente PyMEs- buscan romper con modelos tradicionales de negocio mediante el uso de soluciones de conectividad móvil,  que les permite mantener la operación de su negocio en un ambiente seguro. Ruteadores inalámbricos, puntos de acceso, adaptadores powerline, switches, cámaras IP, servidores de impresión, entre otras herramientas, son una necesidad. 

La velocidad  de descarga, así como la capacidad de cobertura son los dos principales  parámetros para validar qué tan eficiente es un servicio de internet móvil. De acuerdo con TCIU, 52% de los usuarios en México califica la velocidad de BAM que recibe como buena. Sin embargo, el organismo regulador todavía no determina un criterio específico de cumplimiento en términos de la velocidad de BAM, por lo que es un servicio exento de toda sanción. 

Velocidad BAM  a la medida  

En una red doméstica o de pequeña oficina, el ancho de banda es compartido por todos los equipos. Esto significa que cualquier equipo con gran ancho de banda de aplicaciones, por ejemplo, los programas de torrent o software P2P, afectan otros equipos y ocasionan efectos negativos sobre el desempeño de toda la red. Al respecto, existen herramientas tecnológicas que evitan que esto suceda.  

Los controles de ancho de banda son soluciones diseñadas para minimizar el impacto causado cuando la conexión tiene una gran carga, a su uso puede asignarse un mínimo específico o ancho de banda máximo para cada equipo, lo que significa que tienen menos impacto en los demás y ofrece los siguientes beneficios:

– Se evita el cableado físico de largas distancias

– Es más económico

– Es de fácil instalación

– Requiere poco mantenimiento

– Tecnología escalable y basada en estándares internacionales

Si bien en México no se ha determinado a los proveedores de internet móvil una medición para evaluar la calidad de su servicio, existen alternativas para que las empresas continúen implementando este modelo tecnológico y al mismo tiempo obtengan ventajas competitivas para su negocio, con una velocidad de BAM a la medida.

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