México atrae inversión japonesa

Por: Mario Fernández, Socio Líder de la Práctica Japonesa  de KPMG en México

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La inversión japonesa en México ha crecido un 335% desde 2009, y es importante resaltar que para lograr este nivel de crecimiento, las empresas requieren un conocimiento profundo de la legislación aplicable actual en el país, además de contar con las mejores prácticas corporativas para dirigir al negocio. Japón ha representado históricamente una fuente importante de inversión extranjera para la economía nacional en las últimas décadas, particularmente desde 2011.

A principios de siglo, la inversión japonesa entró a México de manera paulatina y, principalmente, se centró en la Industria Electrónica. A partir de 2000 y hasta 2009, esta ascendió a un monto neto de 1.5 mil millones de dólares. En 2006, se registró un descenso marcado en la inversión, debido a los rápidos cambios sucedidos en el diseño tecnológico de la Industria Electrónica, y a la oferta en costos más bajos que presentó China.

Aun con la salida de inversión en 2006, durante el periodo 2000-2013, la inversión ascendió a 6.4 mil millones de dólares netos, Japón representó el 8° país de origen de Inversión Extranjera Directa (IED), equivalentes a 1.85% de IED recibido por México en dicho lapso.

En los últimos años (desde 2010), la IED se ha centrado cada vez más en la Industria Automotriz. En México, durante todo el año, se han recibido noticias sobre importantes inversiones de grandes compañías automotrices japonesas, con montos anunciados de 4,860 millones de dólares (mdd).

El interés por invertir en el país queda confirmado con los asentamientos de tres ensambladoras: dos de autos y una de motores (OEM, Original Equipment Manufacturer, por sus siglas en inglés), así como varios de sus proveedores Tier 1 y 2. Por lo tanto, la producción de autos en México, ha aumentado de manera continua. Tan solo en 2013, la producción de autos por compañías japonesas es de 807,000 autos, que representa 27.5% de la producción total de autos en la República Mexicana.

A pesar del interés en la Industria Automotriz, otros sectores de la economía también han sido atractivos para los inversionistas japoneses, tales como el Electrónico, de Metales, Transformación de Alimentos, y fabricación de alta tecnología.

¿Por qué invertir y producir en México?

México se ha colocado como uno de los destinos preferidos de la inversión japonesa en los últimos años, debido, en parte, a su proximidad geográfica con Estados Unidos, país que sigue siendo la economía consumista más grande del mundo, además de ser un blanco importante para las exportaciones japonesas.

Si bien la inversión nipona ha llegado casi a todas las entidades del país, la inversión se ha concentrado en la Región Bajio (Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Querétaro y San Luis Potosí). Algunas de las razones de esta preferencia son:

  • Proximidad a los puertos marítimos mexicanos, tanto en el Pacífico como en el Golfo de México y el Atlántico
  • Facilidad de transportación ferroviaria y por carretera
  • Concentración de la Población Económicamente Activa (PEA)
  • Simplicidades y ventajas de inversión
  • Facilidades fiscales proporcionadas por los gobiernos estatales a los corporativos japoneses en aras de incentivar la creación de fuentes de trabajo, generación de impuestos y contribuciones futuras
  • Clima relativamente “bajo” de violencia

Para 2013, de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores de Japón (Ministry of Foreign Affairs of Japan, MOFA), suman ya 227 las compañías japonesas instaladas en la Región Bajío, y representan 33% del total de compañías niponas en México.

La notable descentralización de la producción de Japón se debe a las ventajas que México ofrece, y a la actual instalación de compañías en diversas regiones del país, así como a varios acontecimientos importantes registrados en el país insular de Asia, como por ejemplo:

  • Alto costo de la mano de obra: se sitúa como una de las más altas tasas de manufactura en el mundo industrializado, lo que pone en clara desventaja de costo directo a los productos y servicios producidos directamente en dicho país
  • Elevado nivel de apreciación del yen hasta 2012, lo que ha encarecido todavía más los altos costos
  • Efectos de “concentración” de manufactura en Japón, que experimentaron muchas compañías después del gran terremoto del Este de Japón, y el consecuente tsunami registrado en marzo de 2010, que detuvo parcialmente y, por completo en algunos casos, la producción de muchos artículos, al no poder surtir “componentes clave”
  • PEA que decrece, en lugar de ir en aumento

Estos sucesos han forzado a los grandes corporativos de Japón, a replantearse las estrategias de sourcing para localizar sus centros de planeación de nuevos productos, diseño, manufactura y ensamble, y distribución a todos los mercados que consumen sus productos y servicios.

Reformas Estructurales en México

Desde 2013, bajo la administración del presidente Enrique Peña Nieto, varias reformas estructurales de diversa índole se están poniendo en ejecución en México. La Reforma Energética, en especial, representa una pieza clave para la apertura del sector a los inversionistas privados, y es en este mismo aspecto donde inversionistas extranjeros han mostrado su interés.

El sistema fiscal y laboral nacional tiene características específicas y únicas que las compañías japonesas deben considerar antes de decidir si quieren jugar. México perfila claras oportunidades de inversión para las compañías japonesas, que sin duda alguna detonarán más inversiones en el país.

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