Cómo digerir las consecuencias de tasas más altas

interes altoSuben las acciones frente a un escenario de tasas más altas

La semana pasada, subieron las acciones y los inversionistas demostraron reacciones heterogéneas frente a un alza pronunciada en las tasas de interés nominales y reales (es decir, después de la inflación) en EE. UU. El índice Nasdaq Composite, compuesto mayoritariamente por empresas tecnológicas, logró el mejor resultado con un aumento del 1.86% y cerró la semana en 5,147, mientras que el índice Dow Jones Industrial Average aumentó un 1.39% hasta alcanzar 17,910 y el índice S&P 500 creció un 0.96% hasta cerrar en 2,099. Mientras tanto, el rendimiento de las letras del Tesoro a 10 años aumentó del 2.15% al 2.33%, a la vez que cayó su precio. Las letras del Tesoro a dos años siguieron una trayectoria similar.

“El cambio en el régimen crediticio tiene consecuencias para las acciones. Concretamente, continuamos inclinándonos hacia la calidad —es decir, compañías con una alta rentabilidad financiera, una baja variabilidad en las ganancias y un moderado apalancamiento financiero.”

Esperamos que se contenga el alza en las tasas a largo plazo en EE. UU. Pero el hecho de que las tasas estadounidenses, tanto a largo como a corto plazo, estén en alza mientras caen las tasas en gran parte del mundo tiene una serie de consecuencias. Entre ellas, sugiere que el dólar continuará fortaleciéndose, manteniendo así la presión en los metales preciosos, y justifica la conveniencia de cubrir el riesgo cambiario en las acciones internacionales.

Las acciones se enfocan en la calidad

La semana pasada, las acciones se vieron favorecidas con un sólido informe del sector de servicios, junto con el anuncio de un aumento en las fusiones y adquisiciones. Pese a esto, existen diversos factores que pueden inhibir las futuras alzas: valoraciones altas, una carencia en el crecimiento de primera línea y, más recientemente, un notable deterioro en la calidad crediticia.

Últimamente, los incumplimientos corporativos de EE. UU. han registrado el nivel más alto en cuatro años. Además, los incumplimientos en relación con bonos de tipo especulativo (aquellos con una calificación de crédito inferior a “Baa”) ascendieron del 2.1% al 2.5% en el tercer trimestre. Esto se considera bastante moderado según los estándares históricos, pero la agencia calificadora de crédito Moody’s espera que los incumplimientos sigan en aumento, hasta el 3.8% para el próximo octubre.

El cambio en el régimen crediticio tiene consecuencias para las acciones. Concretamente, continuamos inclinándonos hacia la calidad —es decir, compañías con una alta rentabilidad financiera, una baja variabilidad en las ganancias y un moderado apalancamiento financiero. En los últimos tres meses, este enfoque ha demostrado tener un mayor rendimiento frente al enfoque en categorías de impulso, es decir, compañías con un rápido aumento de precios. A pesar de que el enfoque de impulso ha sido un método eficaz durante los últimos años mientras los mercados marcaron, en términos generales, una tendencia en alza, ha tenido dificultades desde que comenzó a aumentar la volatilidad durante el verano pasado.

El aumento en el rendimiento a corto plazo beneficia al dólar, pero perjudica al oro

La semana pasada, surgieron más pruebas de que cada vez es más difícil caracterizar el estado de la economía con tan solo una cifra. Por ejemplo, tal como se observó en la Encuesta del sector industrial del Instituto de Gestión de Suministros (Institute for Supply Management, ISM), dicho sector está enfrentando dificultades, ya que descendió a 50.1, el nivel más bajo desde la primavera del 2013 y apenas por encima de la zona de contracción. Sin embargo, el sector de servicios continúa demostrando una recuperación, mientras que el mercado laboral estadounidense experimenta una solidez renovada. La economía generó alrededor de 270,000 nuevos puestos laborales netos en octubre, lo que elevó a su vez los salarios por hora.

“Esta discrepancia ayuda a explicar la solidez renovada en el dólar estadounidense, el cual la semana pasada alcanzó su nivel más alto desde la primavera. La combinación de un dólar sólido y el alza de las tasas reales también tiene un efecto predecible en el precio de los metales preciosos.”

Los datos pueden ser variados, pero siguen apuntando hacia una economía estadounidense aceptable. Eso, junto con ciertas pruebas de estabilización en los mercados internacionales, ha impulsado las posibilidades de que, en diciembre, se registre un aumento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Por consiguiente, están subiendo las tasas reales de EE. UU. Mientras tanto, ocurre lo contrario en gran parte de Europa y Japón.

Durante las últimas seis semanas, bajaron las tasas en Alemania, Italia y Japón. Diversos factores, como la demografía y la demanda institucional de bonos a largo plazo de alta calidad, ayudarán a contener el aumento en las tasas de interés a largo plazo de EE. UU., pero es probable que continuemos observando una discrepancia entre las tasas a corto plazo internacionales y estadounidenses.

Esta discrepancia ayuda a explicar la solidez renovada en el dólar estadounidense, el cual la semana pasada alcanzó su nivel más alto desde la primavera. La combinación de un dólar sólido y el alza de las tasas reales también tiene un efecto predecible en el precio de los metales preciosos. El alza simultánea en las tasas reales y nominales refleja el hecho de que la inflación está contenida y que genera una presión negativa en el precio de los metales preciosos (debido a que se consideran una cobertura contra la inflación, pero no generan ingresos, son menos atractivos). En esta ocasión, la situación no es diferente, ya que la compraventa de oro y plata estuvo en baja durante el verano y llegó a niveles por debajo de US$1,100/onza de oro.

Conclusión: seguimos siendo cautelosos con respecto a los metales preciosos. Aun así, tener una cobertura contra la inflación en una cartera es una buena estrategia y recomendamos recurrir a los valores del Tesoro protegidos contra la inflación para tal fin.

Sin embargo, el dólar sólido tiene otras consecuencias. Lo más notable es que puede erosionar las ganancias locales generadas en acciones internacionales. Sin embargo, seguimos inclinándonos hacia los mercados desarrollados internacionales, como Europa y Japón. Dadas nuestras expectativas de que tenga a lugar una mayor apreciación del dólar, consideramos que los inversionistas deben emplear vehículos que cubran la totalidad o la mayor parte del riesgo cambiario internacional.

Russ Koesterich, Director Administrativo, Estratega Principal de Inversiones Globales de BlackRock y para iShares de BlackRock

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