¿Cómo dejar de buscar la aprobación de los demás?

NOTA3PRINCIPAL

Hace tiempo que no escribo algo en este blog, sí, he seguido escribiendo en otros blogs y páginas, pero creo que ya es tiempo de retomar esto de compartir por este medio, por eso, después de varios meses de inactividad en el área que atañe a mombita.com lo retomo.

“No midas tu valor como persona con base en la aceptación de los otros; el valor es algo que cada uno se da de acuerdo a sus pensamientos”

En esta ocasión quiero compartir una entrada sobre algo recurrente entre quienes asisten a terapia y a quienes ayudo en ese aspecto como Psicóloga: La necesidad de buscar la aceptación externa, ya sea de sus padres, amigos, jefes o incluso de desconocidos.

La opinión de los demás sobre ti, no tiene por qué convertirse en tu realidad

Esta frase dicha por Les Brown, es una de esas frases que es más sencillo decir que practicar,y en algún modo u otro todos tenemos esa necesidad de aprobación, al fin y al cabo todos los humanos somos seres sociales; sin embargo, lo verdaderamente importante es que esta necesidad no sobrepase los límites, a tal grado de que el único objetivo en nuestra vida sea lograr la aprobación externa a pesar de nuestras propias necesidades y deseos.

Tu percepción, mi percepción

“No le busques más explicación a los sucesos, los errores y los rechazos son hacia tus conductas no hacia tu persona”

Desde pequeños estamos inmersos en la sociedad como parte de una familia y, esta es la primera que nos inculca lo que somos o lo que “debemos” ser, de modo que los padres que menosprecian constantemente a sus hijos formará adultos con autoestima baja y con problemas en su autopercepción los cuales, en la adultez, buscarán la aprobación de los demás para validar su yo. Los niños forman su propia imagen a partir de la retroalimentación que reciben de los demás.

Cuando la opinión de los demás es la ley

En el momento en que nos convertimos en una persona dependiente de la opinión de los demás es como si estuviésemos entregando las riendas de nuestra vida. Esto implica que cuando alguien nos aprueba nos sentimos eufóricos pero cuando nos desaprueba nuestra vida se viene abajo, caemos por el precipicio porque hemos puesto en las manos de los otros nuestra valía emocional.

Obviamente, la necesidad de aprobación es algo que se va construyendo día tras día, no es algo que se implanta de la noche a la mañana. Normalmente comienza como un simple plegarse a las normas, porque es más fácil estar de acuerdo con lo que dictan los demás que hacer valer nuestra opinión. Así vamos sacrificando nuestro verdadero yo, hasta que llega un momento en que las opiniones que los demás tienen sobre nosotros son más importantes de lo que nosotros mismos pensamos.

Existen algunas actitudes que se convierten en señales premonitorias:

– Mostrarse demasiado amables cuando estamos en desacuerdo con las opiniones de los demás. No estoy diciendo que cuando estemos en desacuerdo debemos adoptar comportamientos violentos y hacer que nuestra opinión prevalezca a toda costa pero es normal que pongamos un poco de pasión al defender nuestro punto de vista.

– No decir no. Si no sabes decir no y supeditas tus propias necesidades a las de los demás todo el tiempo, es muy probable que en la base se encuentre la necesidad de aprobación.

– Cambiar de opinión para ser amable e intentar gustarle a los demás. Vale aclarar que cambiar de idea no solo es algo normal sino que también es signo de inteligencia y flexibilidad, pero solo cuando los argumentos del otro realmente nos han convencido.

” La individualidad nos permite elegir nuestros gustos y agrados, así que no tengas la expectativa de agradar a todo el mundo”

– Sentirse triste o angustiado cuando los demás no aprueban tus ideas o comportamientos. Obviamente, cuando no encontramos apoyo no nos sentiremos felices pero si la tristeza que experimentamos es desproporcionada, probablemente en la base se encuentra la necesidad de aprobación.

¿Cómo deshacerse de la necesidad patológica de aprobación?

Para cambiar esta necesidad de aprobación se deben tomar en cuenta ciertos puntos:

  1. No podemos caerle bien a todos, y esto es normal; la individualidad nos permite elegir nuestros gustos y agrados, así que no tengas la expectativa de agradar a todo el mundo.
  2. Los errores y rechazos son sólo eso. No le busques más explicación a los sucesos, los errores y los rechazos son hacia tus conductas no hacia tu persona.
  3. Valórate. No midas tu valor como persona con base en la aceptación de los otros; el valor es algo que cada uno se da de acuerdo a sus pensamientos. Así que deja de lado esos pensamientos negativos y modifícalos por pensamientos positivos

Ma. Teresa Farfán

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