Incertidumbre y necesidad de control

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Después de un par de semanas de trabajo más que intenso, conferencias, talleres y necesidades de mi trabajo godinezco que me impidieron actualizar mi blog ya estoy de vuelta puestísima para seguir compartiendo con ustedes. Esta semana comparto un tema que es muy común, debido a que muchas veces la incertidumbre de lo que sucederá nos genera un exceso de ansiedad y pues, en tiempos modernos las cosas suceden tan de repente que se incrementa esta sensación de no tener el control sobre lo que nos sucede.

“Es natural que se prevean los actos que elegimos y llevamos a cabo, sin embargo, la necesidad de tomar decisiones buscando tener controladas todas las vertientes que llevan a ciertas situaciones es lo que genera mayor ansiedad, estrés e incapacidad y, por ende, mayores daños al organismo.”

¿Qué es la incertidumbre?

Es la medida en que se siente amenaza frente a situaciones desconocidas o ambiguas que generan ansiedad.

La ansiedad por incertidumbre

Las sociedades han inventado sistemas como la religión, la magia, la ley o la astrología que mitigan la ansiedad que la incertidumbre causa, sin embargo, la ansiedad por la incertidumbre no siempre puede ser mitigada ya que existen individuos que tienen a presentar un mayor nivel de ansiedad ante el desconocimiento de lo que puede suceder ya que tienden a creer que es NECESARIO mantener el control de las situaciones en todo momento lo cual trae consigo una gran frustración al notar que no se puede controlar todo y que a) se cometerán errores y b) no todas las cosas pueden suceder como YO quiero.

El control de la incertidumbre.

Sólo existen dos certezas en nuestras vidas:

  1. Vamos a cometer errores.
  2. Todos moriremos algún día.

Es preferible aprender a vivir en el entendido de dichas certezas y no más.

Es natural que se prevean los actos que elegimos y llevamos a cabo, sin embargo, la necesidad de tomar decisiones buscando tener controladas todas las vertientes que llevan a ciertas situaciones es lo que genera mayor ansiedad, estrés e incapacidad y, por ende, mayores daños al organismo.

Características de quienes buscan tener el control. 

  • Preocuparse más (no, ¡preocuparte no te dará mayor control!).
  • Irritarse ante cualquier situación que cambie de su idea preconcebida.
  • Tendencia al catastrofismo, es decir, a creer que va a suceder lo peor.
  • Sentimientos de vulnerabilidad e inseguridad.
  • Poca tolerancia a la frustración.
  • Insatisfacción.
  • Culpa.
  • Tristeza.
  • Crítica extrema.

¿Qué podemos hacer al respecto?

  • Aceptar que sólo existen dos certezas en nuestra vida -el error y el fin de ésta-
  • Reconocer y aceptar aquello sobre lo cual tenemos poco control o control moderado.
  • Reconocer que no es una NECESIDAD tener el control absoluto.
  • Aceptar que las situaciones que nos provocan frustración son parte de nuestra vida.
  • Aprender de nuestros errores.
  • Prever sin exagerar. El control absoluto no es posible.
  • Distraerse con actividades gratas.
  • Tener horarios, administrar eficazmente el tiempo.

No sabemos lo que puede pasar en un futuro próximo, ni con artilugios ni con magia ni de ninguna manera; acostumbrémonos a ello.

Ma. Teresa Farfán

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