La depreciación del peso comienza a parecer “desordenada”: habría que fortalecer el mecanismo de venta de dólares

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La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), en las últimas minutas subrayaron que:

“La depreciación del peso ha respondido a una fortaleza generalizada del dólar estadounidense frente a la expectativa de normalización de su política monetaria, a la caída del precio del petróleo y, recientemente, a la incertidumbre respecto al crecimiento de China y el consecuente impacto en la devaluación de su moneda”

“Si bien las condiciones domésticas parecerían sugerir la conveniencia de mantener la tasa de referencia sin cambio ante el incremento en las tasas de interés en Estados Unidos, el no ajustar la tasa de referencia en México podría generar una depreciación adicional del peso que fuera desordenada y que pudiera afectar a la inflación y a sus expectativas”.

Este argumento, implícitamente, sugiere que la combinación de subir la tasa de referencia en línea con la Reserva Federal (Fed) y el mecanismo actual de venta de dólares, es insuficiente cuando la depreciación del peso se vuelva “desordenada”. En esta nota argumentamos que a juzgar por el movimiento relativo del peso en lo que va del año, la depreciación comienza a parecer “desordenada”. Esto cobra relevancia ya que está próximo a expirar (el 29 de este mes) el mecanismo de intervención en el mercado cambiario. Una depreciación “desordenada” sugeriría intervenciones discrecionales.

La depreciación del peso ha respondido a una fortaleza generalizada del dólar estadounidense frente a la expectativa de normalización de su política monetaria, a la caída del precio del petróleo y, recientemente, a la incertidumbre respecto al crecimiento de China y el consecuente impacto en la devaluación de su moneda.

En este contexto, es de esperarse que el peso mexicano se deprecie en línea con todas las monedas del mundo y, en particular, con las de mercados emergentes;  siendo el exportador de petróleo que observara una depreciación por encima del promedio.

Sin embargo, con base en los buenos fundamentales económicos, la estabilidad financiera y la baja inflación, deberíamos tener un mejor lugar en el ranking de países emergentes. Entonces, podríamos calificar si la devaluación está siendo “desordenada” cuando el comportamiento relativo de la depreciación del peso mexicano destaque de manera negativa relativo a los demás países por un periodo de tiempo razonable.

El ejercicio es relevante, ya que de observarse una depreciación que se juzgue “desordenada”, implicaría que hay un componente especulativo y particular al peso en el movimiento de depreciación que deberá ser atendido por una medida equivalente de intervención en el mercado cambiario que la contrarreste. Mientras el movimiento de depreciación caiga dentro del contexto planteado en el párrafo anterior, nuestra tesis es y ha sido que no se justificaría que las autoridades bloquearan un ajuste necesario en la moneda que permita a la economía mexicana competir en los mercados globales. Esto en el contexto de que anticipamos una inflación incluso por debajo de la meta de Banxico para este año.

Guillermo Aboumrad, Director de Estrategias de Mercado

de Finamex

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