En busca de una base sólida mientras los mercados rugen

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A pesar de la sólida recuperación del viernes, las acciones continuaron cayendo, y hubo más indicadores principales que ingresaron en el territorio del mercado bajista la semana pasada. El índice Dow Jones Industrial Average disminuyó un 1.42% hasta cerrar la semana en 15,973, mientras que el índice S&P 500 cayó un 0.86% y cerró en 1,864; en tanto que el índice Nasdaq Composite bajó un 0.59% para cerrar en 4,337. Los bonos continuaron viéndose favorecidos por la fuga hacia la calidad de los inversionistas, disminuyendo la rentabilidad de las letras del Tesoro de referencia a 10 años del 1.83% al 1.75%, a la vez que aumentó el precio.

“El índice Russell 2000 está cotizando a más de 32 veces por encima de las ganancias pasadas, en comparación con el S&P 500, que cotiza a menos de 17 veces”


En un mundo donde el estímulo de los bancos centrales está perdiendo su influencia con respecto a los mercados, los
inversionistas recurren al crecimiento de las ganancias para obtener rendimientos en los mercados bursátiles; algo que será difícil de generar en un entorno de desaceleración del crecimiento. Todo esto sugiere que los mercados se mantendrán volátiles y podrán ver valoraciones más bajas antes de que podamos asumir que hemos tocado fondo a largo plazo. Una solución para navegar en la turbulencia hasta que llegue ese momento: seguir haciendo hincapié en las compañías de calidad de alta capitalización.


Un mundo de dificultades

Cada vez más mercados bursátiles a nivel mundial han caído en territorio de mercado bajista, generalmente definido con pérdidas del 20% o más desde el nivel más alto anterior. De acuerdo con esa definición y según las mediciones del índice MSCI All-Country World, el mercado bursátil mundial ha ingresado en un mercado bajista. Muchos de los impulsos del año pasado se encuentran entre los de peor rendimiento. Por ejemplo, en las bajas de la semana pasada, cayó el índice Nasdaq Biotech casi un 30% con respecto a su valor en lo que va del año. Como ha ocurrido desde principio de año, el debilitamiento no es exclusivo de las acciones. También ha sufrido el crédito, con márgenes de alto rendimiento (la diferencia entre la rentabilidad de los bonos de alto rendimiento y la de las letras del Tesoro con vencimiento comparable), operando a niveles vistos por última vez en el verano del 2009.


Las acciones europeas cayeron más del 15% en lo que va del año, causando el peor daño en las acciones de bancos y del sur de Europa
. Incluso Japón, un mercado relativamente económico con un sistema bancario sólido, está sufriendo el impacto. El mercado japonés continúa cayendo luego de la disminución de las acciones de bancos y el aumento del yen. Parte del problema es que las tasas negativas impuestas por el banco central se consideran como un impuesto sobre el sistema bancario y no brindan el impulso esperado.


Además de las preocupaciones generales acerca del crecimiento mundial, del descenso del precio del petróleo y del
ajuste de las condiciones financieras, los inversionistas de acciones están lidiando con un continuo deterioro de las ganancias y las estimaciones futuras. Teniendo en cuenta los resultados publicados del cuarto trimestre de más de la mitad de las compañías en el S&P 500, tanto las ganancias por acción como el crecimiento de las ventas disminuyeron un 5% interanual. Dado que las ganancias van en caída y el estímulo de los bancos centrales ofrece menos tranquilidad a los inversionistas (el mercado se sintió poco aliviado ante las declaraciones de Janet Yellen frente al Congreso la semana pasada), las acciones difícilmente lograrán tocar fondo. Lamentablemente, aunque las valoraciones se han vuelto más razonables, fuera de los mercados emergentes, no son particularmente económicas.

“Estamos viendo un repunte abrupto en los márgenes de crédito junto con un ajuste general de las condiciones de los mercados financieros”


Aunque están vendiendo acciones y créditos, los inversionistas continúan interesándose en los vehículos de
inversión seguros, principalmente la deuda soberana y el oro. En relación con este último, los precios subieron a más de US$1,200 por onza por primera vez en un año. Los inversionistas también podrán encontrar un poco de tranquilidad en la idea de que los bonos gubernamentales están cumpliendo su función tradicional como vehículo de inversión seguro. La caída en la rentabilidad a largo plazo ha llevado la curva del Tesoro estadounidense a su nivel más bajo desde 2007, con una diferencia de menos del 1% entre la rentabilidad a 2 años y a 10 años. A diferencia de principio de año cuando la caída en la rentabilidad se generaba mayormente por las expectativas de inflación en baja, las rentabilidades reales (es decir, después de la inflación) también están empezando a disminuir debido a que los inversionistas están cada vez más preocupados por el crecimiento económico.

Sin embargo, cabe destacar que a pesar de que el tono es cada vez más pesimista, la economía estadounidense no está cayendo de un precipicio. El informe de ventas minoristas de la semana pasada continúa respaldando nuestra tesis de que aunque se está contrayendo el sector industrial, los sectores domésticos y de servicios parecen estar creciendo.


En el entorno actual, más grande es mejor

Ha sido generalizado el debilitamiento de las acciones estadounidenses, pero ha sido más agudo en las categorías del coeficiente beta alto (en otras palabras, acciones más volátiles), en las de valor y de impulso. Otra tendencia notable: las acciones de baja capitalización siguen teniendo dificultades en relación con sus equivalentes de alta capitalización. Parte de la dificultad es que las bajas capitalizaciones siguen siendo bastante caras. El índice Russell 2000 está cotizando a más de 32 veces por encima de las ganancias pasadas, en comparación con el S&P 500, que cotiza a menos de 17 veces. Asimismo, como se indicó anteriormente, estamos viendo un repunte abrupto en los márgenes de crédito junto con un ajuste general de las condiciones de los mercados financieros. Históricamente, esto ha tenido un impacto más negativo en segmentos más riesgosos del mercado, como las bajas capitalizaciones.

En un entorno donde que los mercados crediticios permanecen bajo presión y las condiciones financieras sonmenos que favorables, mantenemos una preferencia por las grandes compañías de calidad.

Russ Koesterich, Director Administrativo, Estratega Principal de Inversiones Globales de BlackRock y para iShares de BlackRock

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