Partamos desde el principio

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Recuerdo que cuando tenía muy pocos años de edad conocí por primera vez el mar. Al verlo y sentirlo, la sensación no fue otra más que no conocía nada, es decir, en ese momento descubrí que todo lo que había visto antes era muy poco en relación a la sugerencia de inmensidad que te provoca el encuentro con el océano. En otra ocasión, durante el estudio de mi carrera profesional, un profesor me reprobó. Se trataba de una materia precursora de la investigación de operaciones; el examen planteaba una circunstancia y nosotros debíamos desarrollar alternativas de solución. No se me ocurrió nada, resolví mal y desde luego me llevé un doloroso tache.

Pedí revisión, no deseaba discutir la calificación, quería las observaciones del maestro, las cuales se resumieron a una…las alternativas eran claras pero no las viste. Fue correcto, no las vi porque en ese sentido, aún

Se trata de sembrar en tierra fértil, nada mejor que la conciencia y talento natural de un joven, jóvenes que no tienen problema con las aventuras, con las sumas que no necesariamente suman, jóvenes deseosos no sólo de imaginar, tocar el océano de posibilidades que trae el capital intelectual en acción”

no conocía el mar. No lo conocía porque no me había dado el tiempo de revisar muchos ejercicios y ejemplos, bibliografía, casos, etc.

En ese mismo sentido, si no observo suficientemente lo que ocurre a mi alrededor ¿cómo voy a descubrir una oportunidad de negocios? Si tras muchas observaciones no interpreto oportunidades y posibilidades ¿cómo voy a alimentar mi creatividad como emprendedor? Si sigo pensando en una nueva marca de refresco de cola o en una aplicación (App) para anticipar el tráfico, no estoy viendo más allá de las montañas, donde se encuentra el mar de posibilidades novedosas.

En el Diploma de Entrepreneurship de la Universidad Anáhuac México Norte, nos sentimos con el deber de estimular adecuadamente a nuestros alumnos para que se atrevan a escalar esas montañas y puedan ver el mar que está del otro lado. Para nosotros es luchar amistosamente contra una inercia natural en nuestros jóvenes; todos somos proclives a tomar lo más cercano a nosotros.

Pero por otro lado, insistimos en la observación, en la crítica sana, que se acostumbren a acudir a los mercados como jueces y que este acercamiento o involucramiento les permita criticar positivamente y entonces vendrán las ideas. Igualmente, que se acerquen a lo que está pasando en el mundo, que se hagan de las fuentes de información que les puede indicar los rumbos que está tomando el pensamiento creativo o capital intelectual mundial y que está enfocado a desarrollar alternativas, que son, por cierto, cada vez más audaces.

Para nadie ya es un secreto que los actuales patrones de producción y consumo están arrinconando al planeta a desafíos serios y que requieren de nuevas propuestas, con la exigencia de tiempos en contra y cada vez más ambiciosas. Hoy día no basta con proporcionarle al mercado lo de siempre pero con un empaque nuevo, requerimos productos sustitutos o complementarios, tal vez sin empaque.

Se trata de sembrar en tierra fértil, nada mejor que la conciencia y talento natural de un joven, jóvenes que no tienen problema con las aventuras, con las sumas que no necesariamente suman, jóvenes deseosos no sólo de imaginar, tocar el océano de posibilidades que trae el capital intelectual en acción.

MEN. Martín López Jaimes Académico de incubadora de negocios de la Universidad Anáhuac

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