Responsabilidad social: ¿moda para las PYMES mexicanas? 

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El otro día María, dueña de una florería en línea, me comentó preocupada que algunos clientes recientemente le preguntan si su negocio realiza acciones de Responsabilidad Social (RS) como: si a sus rosas les aplican agroquímicos naturales en su producción como medida de protección al medio ambiente, o que no provienen de campos donde se realiza explotación infantil, entre

El beneficio de la RS es operar con certidumbre y permanencia, satisfaciendo la exigencia de sus públicos deseosos de ganar junto con la organización

otras. María investigó sobre el tema y se encontró con un mar de información, estudios, metodologías de reporteo, herramientas, servicios de consultorías, certificaciones y cursos, algunos con costos por varios cientos de miles de pesos. Y así, sus dudas crecieron más: ¿Por qué incorporar la RS en su negocio? ¿Quién lo está pidiendo? ¿Es importante o solo es una práctica esnobista para vender más? ¿Qué tan cara y tardada sería implantarla? ¿Qué beneficios traería al negocio?

Para tranquilizarla, le expliqué que la RS no es una novedad y menos una moda, más bien es un modelo ético de gestión basado en la transparencia, la justicia y la solidaridad para crear valor económico, ambiental y social para la humanidad que permita su trascendencia y permanencia. Su origen formal se remonta a la Conferencia de Estocolmo (1972) y al Informe Brundtland (1987), como hitos reflexivos de la actuación humana hasta ese momento y su impacto en el deterioro del medio ambiente, la desigualdad y el combate a la pobreza, entre otros problemas, riesgos y retos a resolverse con esfuerzos globales que han surgido como por ejemplo: los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, que procuran alinear las actividades de los países miembros para lograr el desarrollo humano y cuidado del planeta hacia el 2030, donde las económicas no son la excepción. Lo cierto, es que en la segunda década del siglo XXI, la RS ha cobrado una relevancia significativa en el quehacer empresarial, abanderada por iniciativas mundiales que proponen a las organizaciones herramientas para el seguimiento y reconocimiento de la RS, sin lograr cambios profundos en los modelos actuales.

En el caso mexicano, la fundación del Centro Mexicano para la Filantropía (1988) y la creación del Índice de Precios y Cotizaciones sustentable en la Bolsa Mexicana de Valores (2011), invitaron a los actores económicos de México a replantear sus esquemas de operación hacia ese modelo responsable para gestionar con éxito los recursos, y no ser presas de la simulación.

La Responsabilidad Social abruma cuando la empresa solo desea aparentarla a través de lo que es visible a sus clientes, socios, etc., esforzándose en conseguir el reconocimiento superficial con informes, certificaciones y premios, sin ocuparse del fondo. Es decir, lo producido a lo largo del tiempo mediante procesos socialmente responsables generadores de riqueza social y económica, bajo un equilibrio ambiental. Por tanto, el beneficio de la RS es operar con certidumbre y permanencia, satisfaciendo la exigencia de sus públicos deseosos de ganar junto con la organización.

 

Mtro. Juan Carlos Vitela Melgar

Profesor de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac

juancarlosvitel@gmail.com

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