Los primeros tres días de la administración Trump y una contrapropuesta 

Las reflexiones públicas en torno al triunfo de Donald Trump y sus implicaciones para México se sitúan en dos categorías. Por un lado, aquéllas que adelantan cierta contención y mesura en sus posturas, derivadas de una interpretación de su primer discurso como presidente electo, así como de los frenos y contrapesos institucionales propios del sistema político norteamericano. Por otra parte, ciertas voces insisten en que es un error subestimarlo (nuevamente) y advierten en él una verdadera amenaza contra los intereses

Día 3 – Se planteará al gobierno mexicano que en caso de que contribuya con los fondos necesarios para construir el muro, la administración Trump no promulgará la enmienda y la regulación no entrará en vigor.

fundamentales mexicanos.
Lo cierto es que aún no aparece en el foro un análisis que aborde de manera minuciosa las amenazas y riesgos que representan cada una de las promesas de campaña que involucran a México y sus nacionales. Sorprende, por ejemplo, que la prensa mexicana no haya revisado aún el plan específico que Trump ha propuesto para edificar el muro fronterizo.  A pesar de que se trata de la medida más publicitada y constituye el ataque más crudo y violento contra México, el grueso de los textos publicados abordan la cuestión desde un punto de vista retórico sin estudiar la propuesta en sus propios términos.
En efecto, al cotejar el proyecto “Pay For The Wall” disponible en la plataforma digital oficial de Trump, se evidencia que el hoy presidente electo tiene un plan detallado para otorgar viabilidad jurídica, técnica y económica al muro durante las primeras 72 horas de su gobierno.
Cuando yo sea presidenteadvierte Trump– México tendrá frente a una fácil decisión: hacer un pago único de entre cinco y diez mil millones de dólares para construir el muro (“y de esta manera asegurar que continúen fluyendo los 24 mil millones de dólares que se transfieren año con año de Estados Unidos a México”), o enfrentar las siguientes represalias:

  • Día 1 – Se promulgará una enmienda al Código de Regulaciones Federales (31 CFR 130.121) para incluir a las compañías de transferencias electrónicas –como Western Union– entre las instituciones financieras reguladas. Asimismo, se incluirá en la norma modificada un requerimiento para que ningún extranjero pueda enviar dinero fuera de Estados Unidos, a menos de que proporcione un documento probando su residencia legal.
  • Día 2 – México protestará inmediatamente por esta medida, pues recibe aproximadamente 24 mil millones de dólares anuales en remesas. En respuesta a ello, Trumpamenazará con cancelar masivamente visas norteamericanas otorgadas a mexicanos e incrementará el costo de las visas y las tarifas por las tarjetas para el cruce de frontera.
  • Día 3 – Se planteará al gobierno mexicano que en caso de que contribuyacon los fondos necesarios para construir el muro, la administración Trump no promulgará la enmienda y la regulación no entrará en vigor.

Se ha dicho que ésta y otras propuestas de Trump, además del tono antimexicanoestán plagadas de inexactitudes y se basan en diagnósticos sesgados y falaces. Con independencia de ello, sorprende que a pesar de la existencia del plan aún no se le tome con seriedad en la mayoría de los foros públicos.
Es entendible que México actúe con cautela, si bien podría esperarse un tono firme e inequívoco que proporcione confianza y estabilidad a los mercados y, de manera particular, brinde cierto grado de tranquilidad a los mexicanos a uno y otro lado de la frontera.
El gobierno podría plantear como una de sus respuestas, por ejemplo, el anuncio de una política pública integral, coherente y explícita para construir una frontera modelo en el sur del país. El plan debería colocar como objetivo el convertir la Frontera Sur con Belice y Guatemala como un referente internacional en la materia. En esta dirección, México estaría dando un ejemplo de civilidad y altura de miras, al presentar una contrapropuesta que, si bien no sería una solución definitiva a la Frontera Norte, dotaría de congruencia y legitimidad al gobierno en un proceso de negociación.
La implementación del programa tendría como prioridades, por supuesto, una gestión adecuada de las migraciones fronterizas, pero fundamentalmente transformar lo que hoy es un escenario violento e inseguro en un espacio de responsabilidad compartida, cooperación internacional, desarrollo regional y respeto a los derechos humanos. Para ello se deberían tomar en consideración (al menos) los siguientes puntos:

  1. Incrementar la cooperación con los países centroamericanos para concretar un verdadero liderazgo en la región,en el que el Estado Mexicano impulse proyectos para fomentar el desarrollo socioeconómico. De esta manera, se atenderían directamente los factores de expulsión de migrantes y se promoverían condiciones internas más favorables en términos de empleo, seguridad social, entre otros.
  2. Administrar el control fronterizo de migrantes con instrumentos alternos a la criminalización, la represión y la discriminación. El uso de inteligencia y la cooperación entre autoridades es indispensable para ello (profesionalización de los denominados Mecanismos de Enlace Fronterizo).
  3. Asegurar el respeto absoluto de los derechos humanos y la integridad de los migrantesfrente a abusos de autoridades, delincuentes individuales y bandas criminales. Para ello se requiere la creación de grupos de protección específicos y capacitar al personal encargados de la atención, monitoreo y supervisión de la zona fronteriza.
  4. Crear una política gubernamental específica para modificar percepciones sobre la migración,desvinculando el concepto de temas como el narcotráfico y el terrorismo y relacionándolo con el desarrollo económico y la riqueza cultural.
  5. Crear grupos de enfoque específico para atender al menos tres temas:1) combate a la corrupción y connivencia entre autoridades y “conductores”, 2) desarticulación de bandas traficantes de personas, y 3) frenar el tráfico de armas y precursores químicos.

En suma, se trata de modificar una política que ha privilegiado (sin éxitola perspectiva de seguridad en la agenda de Frontera Sur y sustituirla por un esquema de verdadero control migratorio, mediante soluciones integrales que contemplen el bienestar socioeconómico de la región y el respeto a los derechos humanos.
Desde luego este plan no garantiza que Estados Unidos responderá de la misma maneraNo obstante, México estaría construyendo un liderazgo regional donde ahora hay caos y de manera indirecta estaría mejorando las condiciones del fenómeno migratorio en la Frontera Norte.
Alejandro Orozco y Villa y Alfredo Velasco Daniel, consultores en temas de seguridad e inteligencia en FTI Consulting.

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