Un día en una ciudad inteligente

 

Es lunes por la mañana y la alarma de Juan Domínguez suena. Es la canción que le ha gustado y escuchó diez veces en Spotify la semana pasada; su teléfono decidió que era una buena elección para despertarlo.

 

También activó la máquina de café, un expreso con un balance perfecto entre sabor, aroma y acidez “¡huele tan bien!”, –piensa–, y le manda buenos comentarios a su proveedor. El refrigerador ordena más huevos mientras fríe los últimos. “Oh, será mejor que me apresure”, –exclama–, por el altavoz se notifican que el tráfico es pesado esa mañana. No quiere llegar tarde, es lunes y es bueno empezar bien la semana.

 

Minutos más tarde hay una actualización, la situación del tránsito volvió a la normalidad. Desde que su ciudad se ha convertido en inteligente siempre esta impresionado con lo eficiente que es el manejo del tránsito, se regula en cuestión de minutos. Lo cual ha contribuido a la disminución de la contaminación. Las redes inteligentes y la optimización del tráfico han jugado un gran papel. Recuerda que antes se decía que los coches al buscar un espacio de estacionamiento eran responsables de 30% del congestionamiento y la contaminación. Afortunadamente, ya no es el caso. Su coche automáticamente se conduce a un lugar de estacionamiento disponible cerca de su trabajo, mientras él ordena sus ideas.

 

Hay muchas personas en la oficina. Se dirige al escritorio que le han asignado para el día según su horario. Cuando entra la luz de la habitación y la temperatura se ajustan a sus preferencias (su teléfono inteligente las ha memorizado y “habla” con la habitación). Inicia su computadora y comprueba rápidamente el estado de la fábrica. Dos máquinas reportan un inusual consumo de energía, las programa para mantenimiento al final del día.

 

Antes, había tiempos de mantenimiento establecidos, era difícil realizar mantenimiento preventivo; en consecuencia, cuando había fallas la cadena productiva tenía que ser interrumpida a veces durante una semana. –¡Qué desperdicio de dinero!–, reflexiona. Aparece una notificación recordándole que no ha estado muy activo físicamente desde la semana pasada, y le sugiere que pare en el gimnasio antes del almuerzo. ¡Aceptado! Por otra parte, es generalmente más productivo en la tarde, después de hacer deporte, siente su mente más clara.

 

Horas más tarde… –¡El día ha pasado tan rápido!–, piensa mientras sonríe y se dirige a casa. Al entrar a su coche sabe que su casa ya está preparando su llegada, precalentando el horno, ya que quiere cocinar algo especial para cenar. Está decidiendo la serie que va a ver, pero sabe que no se acostará tarde. Su rastreador de sueño le mostró que se está recuperando mucho con el sueño temprano. Solía sentirse tan cansado por la mañana… Ahora en realidad se despierta más temprano y se siente mucho mejor. “Oh, Gustavo manda un mensaje para tomar una copa. Supongo que mi plan de dormir temprano tendrá que esperar hasta mañana”, –se dice a sí mismo–.

 

La anterior historia es ficticia y tiene como objetivo darle un sabor de IoT (Internet de las Cosas) a nuestras vidas en un futuro, que podría ser, muy cercano. Se señalan algunos aspectos que son afectados al vivir en una Ciudad Inteligente con la propuesta de Innovación Social más completa y sólida, respaldada por el grupo Hitachi Ltd.

 

 

Por Enrique Erazo, Senior Bussiness & IT Consultant Hitachi Data Systems

 

 

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