Lecciones de Guillermo del Toro para convertir el fracaso en un arma 

 

Al emprender, una constante en los nuevos empresarios , es el miedo enorme a fracasar, a perder su inversión, levantar los pedazos e irse. 

  

Sin embargo, “el fracaso bien asimilado y con la actitud correcta, puede convertirse en un motor para sobreponerte y conseguir tus objetivos”, dijo el director de cine mexicano Guillermo del Toro. 

  

Personaje que no nació con el éxito en la mano, al igual que muchos empresarios exitosos, el tesón, la fe en sus proyectos, la terquedad y mucho trabajo son elementos que al final del día les dieron el triunfo. 

  

La historia del director de cine en este rubro comenzó a muy temprana edad, a los 8 años Guillermo del Toro comenzó a grabar sus primeras imágenes con la Super 8 de su padre; a los 15 ya hacía cine. En su camino fue maquillista, asistente de dirección, de producción, de vestuario y hasta chofer.  

  

Este ex alumno del Instituto de Ciencias de Guadalajara volvió a su ciudad con dos Óscar en la mano para ofrecer tres clases magistrales en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara que, en conjunto, tuvieron una asistencia de más de 27 mil personas y cientos de miles más que las siguieron en diversas plataformas. 

  

Durante estos encuentros habló del proceso de producción de su más reciente película, La Forma del Agua, que ganó los principales premios alrededor del mundo. También reveló algunos secretos de algunos otros filmes, como El Laberinto del Fauno, El Espinazo del Diablo, Pacific Rim, Mimic y Cronos; y de sus planes a futuro. 

  

Sin embargo, en la última clase, Guillermo del Toro fue más allá y habló de éxito, pero sobre todo del fracaso y de cómo, bien asimilado y con la actitud correcta, puede convertirse en un motor para sobreponerte y conseguir lo que quieres. Aquí te presentamos cinco de sus principales consejos: 

  

1. El instrumento de aprendizaje más eficaz que hay es el fracaso. “Las narrativas de éxito son condensaciones de una historia mucho, mucho, mucho más larga. Mejor pregúntame cuántos chingadazos me di. El instrumento de aprendizaje más cabrón que hay es el fracaso y darte de topes contra una pared, porque te enseña los límites y te enseña a querer romperlos, eso es lo principal”, dijo del Toro. 

  

2. El triunfo es un instrumento de tortura, igual que la belleza y la perfección. “Son palabras de tortura. La belleza es única para quien la mira, la perfección no existe. La belleza del mundo es la imperfección; y el éxito, de verdad te digo, es un mito que nos venden”, dijo Guillermo del Toro. 

  

3. El éxito es equivocarte en tus propios términos. “El mayor éxito que existe es llegar a donde quiera que llegues haciendo lo que quieres hacer. Si yo me gano a los dos ‘gemelitos’ (sus dos Premios Óscar) por hacer una película de un prócer mundial, ‘La Vida y Obra de Luis Pasteur’, ya valí madres, no son míos. Pero a los ‘gemelitos’ los tuve porque una mujer muda se enamoró de un dios anfibio del Amazonas”, explicó del Toro. 

  

4. Hacerla siendo mexicano está difícil, pero cuando la haces, ya la haces para todo. “La escena de en medio (en La Forma del Agua), sumergimos el baño entero en una alberca. La alberca no la hallábamos ni de lo ancho ni de lo profundo que necesitábamos, no nos la prestaban porque íbamos a meter un baño entero. Un día estaba yo caminando por el set y vi cuatro pinches vigas en el suelo. Y las medí y dije ‘aquí hacemos una alberca a lo mexicano’. Ponemos triplay, un bodoque de silicón y unos cinturones y esa es la alberca”, contó el director. 

  

5. En cada adversidad está escondido un aprendizaje. “La peor adversidad fue hacer Mimic con un estudio que era Miramax Dimension. Yo, igual que muchísimos de ustedes, venía de la educación de que se hace el cine con los cuates, diciendo que sí; y ahí aprendí que la palabra más potente del lenguaje es ‘no’. Y ahí aprendí a ser antagonista, a defender mi película y a decir con todas tus letras ‘te vas a la chingada, esto no lo cambio’.

No gané todas mis batallas, es una película que tiene compromisos, pero, desde entonces, de 1997 hasta ahorita, nunca he sufrido intervención por parte de un estudio, no me volvió a pasar jamás, finalizó el cineasta. 

  

Redacción 

  

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