Brecha salarial: problema de economía y libertad 

 

La brecha salarial en México es un asunto multidimensional, pero que podemos focalizar en 2 perspectivas fundamentales: economía y libertad.  

 

 
El matiz económico es evidente y hablaremos de ello a fondo.
 Lo que suele escaparse en los discursos de equidad de género, en las políticas públicas y en los debates entre amigos y familiares es el hecho de que la inequidad que vivimos actualmente es un ataque grave a la libertad de todos como sociedad.  

 

El Foro Económico Mundial coloca a México en el lugar 68 en su ranking de brecha de género, de un total de 134 países de todas las regiones del mundo. Dicha medición toma en cuenta factores como participación económica, acceso a la educación, salud y empoderamiento político. En Latinoamérica lo superan Cuba (lugar 15), Ecuador (25), Bolivia (27), Costa Rica (31), Argentina (34), Colombia (35), Trinidad y Tobago (36), Panamá (37), Bahamas (40), Jamaica (47), Guyana (48), Venezuela (50) y Brasil (62). Es imposible defender la libertad de alguien sin beneficiar la libertad de todos. 

 

El escritor Augusto Monterroso solía decir que la característica más única e hiperrealista de México era su inequidad social. Lo mismo podemos decir de la brecha de género en el que 2 tipos de Méxicos conviven: nuestro país está en el lugar 16 de los más afectados por feminicidios en el mundo (Universidad de Chicago); el mismo porcentaje de niñas que de niños mexicanos consideran que la política es importante (Science Direct), sin embargo, con fecha de marzo de 2018, hay solamente 1 gobernadora mujer, y 3 integrantes femeninas del gabinete federal. 

 

Si se cerrara la brecha de mujeres en la fuerza laboral de América Latina, la región tendría un PIB 16% más alto(Clark University en Massachusetts y Universidad de Barcelona, 2015). Una de las diferencias más importantes es en las carreras STEM (science, technology, engineering, mathematics), en las que hay 65 mujeres por cada 100 hombres (Springer), además las mujeres sólo ocupan el 5% de los asientos en las juntas directivas de las empresas (Catalyst). 

 

Es innegable que existe una realidad que en sentido práctico representa una cuesta arriba para la mitad de nuestra sociedad. En la perspectiva de Dalia Empower, la palabra “empoderamiento” tiene 2 ángulos: el primero es que el que implica que la sociedad es la que otorga ese poder a las mujeres; el otro es que nosotras tomamos los lugares que no nos otorgan en principio. 

 

Una de las maneras más efectivas de tomar estos lugares es crearlos, es por eso que surgimos como escuela y como comunidad. Pero también es importante que sepamos cómo arrebatarlos con firmeza y elegancia.  

 

Las compañías y los gobiernos están en una búsqueda común de la competitividad. Ganar esa batalla (así como otras importantes como el combate a la pobreza) sólo es posible si el mejor talento está al servicio de las causas indispensables. La incorporación de mujeres talentosas a esa ecuación es la forma más directa y justa de empezar la creación de una sociedad más libre. 

 

México es un país de una riqueza inmensa. No sólo económica, que como acabamos de desarrollar, está por desencadenar su máximo potencial; sino también somos dueños de una cultura grandiosa, de gente cálida y hospitalaria, y nuestro deber como líderes es crear los medios necesarios para que todos como sociedad podamos disfrutar de ella. 

 

 
Por Beatriz Gasca, cofundadora de Dalia Empower  

 

  

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