¿Cómo medir nuestro impacto?

Seguramente más de uno de ustedes, quienes están tratando de implantar temas de Responsabilidad Social, se han encontrado con diversas dificultades y más aún en el rubro social al exterior de la empresa.

Actualmente tanto pequeñas empresas como transnacionales han alineado sus programas y acciones, a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ya que es una manera directa de poder abonar a la agenda 2030, que ha marcado las Naciones Unidas. De esta manera podríamos decir que las acciones que están realizando están generando un impacto positivo.

Aunado a este propósito de alcanzar un desarrollo sostenible surgen nuevas propuestas como el Índice de Progreso Social (IPS) para aportar al Desarrollo, y complementarlo, centrando su atención en otros aspectos que no son contemplados directamente en los ODS.

“El progreso social es la capacidad de una sociedad de satisfacer las necesidades humanas fundamentales de sus ciudadanos, de establecer cimientos que permitan mejorar y mantener la calidad de vida de sus ciudadanos y comunidades, y de crear las condiciones para que todos los individuos alcancen su pleno potencial” (Porter et al, 2017:3).

El PIB (Producto Interno Bruto) y el IPS se comparan con la finalidad de observar la correlación. Su medición no incluye variables económicas, centra su mirada en la persona y los factores necesarios para el pleno desarrollo, como son: necesidades básicas, fundamentos del bienestar y la generación de oportunidades. El índice está compuesto por 12 componentes y 50 indicadores que ayudan a medir el estado de cada una de las naciones, sean países desarrollados o en vía de desarrollo.

Es importante resaltar que las nuevas visiones de desarrollo centran su mirada en el ser humano y su la relación con el medio ambiente donde el crecimiento económico desempeña un papel importante, sin embargo, no es el eje central para lograr bienestar y prosperidad. El IPS plantea una mirada interesante, debido a que habla de las necesidades de las personas, tanto a nivel individual y colectivo, lo cual es un factor determinante para que el desarrollo sea un estado permanente.

Por: Mtro. Juan Carlos Sánchez López, Académico de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac

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