Reintegra busca disminuir la incidencia delictiva

El objetivo común de los diversos programas y estrategias de reinserción social es formar y fomentar el desarrollo de valores cívicos, sociales y culturales de personas en conflicto con la ley, con la intención de eliminar la reincidencia en la comisión de delitos.

Para lograr estas metas es fundamental contar con sistemas de apoyo para los implicados, el de mayor relevancia es la familia ya que es primordial para realizar con éxito los procesos de reinserción y prevención del delito, no sólo en personas adultas sino también para niñas, niños y adolescentes.

“La reinserción inicia desde el primer contacto y es un proceso largo que incluye los meses siguientes a su libertad. Es un proceso complejo no solo para ellos sino para toda la familia. Para evitar las reincidencias es importante el apoyo de la familia y el seguimiento que se les pueda dar”, indicó Jimena Cándano, directora general de Fundación Reintegra.

Las condiciones que encuentre la persona al cumplir su sentencia y recuperar su libertad, son fundamentales para una reinserción integral, si la Secretaría de Seguridad Pública o la misma Secretaría de Gobierno, brindarán un acompañamiento a las personas privadas de su libertad así como a sus familias, procurando sean atendidas en temas de salud, educación, desarrollo de habilidades sociales y laborales permitirá a la persona que recupera su libertad, incorporarse de manera más sencilla y eficiente a la dinámica familiar y social.

En México, los programas que se imparten dentro de las Comunidades de Tratamiento Especializado para Adolescentes (antes correccionales) o los adultos en los Centro de readaptación social CERESOS, pesé a haber recibido capacitación, son pocas las empresas que se atreven a emplear a personas en esta situación.

En Reintegra se trabaja para que puedan desarrollar habilidades y capacidades para construir un proyecto de vida positivo y así regresar a la escuela, conseguir un trabajo o autoemplearse.

“La realidad es que los jóvenes que están privados de su libertad crean contactos y aprenden conductas que los llevan a cometer delitos más graves. Es de nuestro interés como sociedad frenar este ciclo cuando está iniciando. Es nuestra responsabilidad enseñarles que hay otra forma de hacer las cosas y que tienen opciones para cambiar su historia, construir sus sueños y así prevenir el delito”, concluyó Cándano.

De esta manera la Fundación en colaboración constante con las familias de los beneficiarios buscan fortalecer las capacidades, habilidades y competencias para intervención educativa desde una perspectiva de inclusión social comunicación asertiva, autoestima, derechos humanos y valores.

Redacción

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