El presupuesto del CONACyT afecta a su crecimiento económico

El presupuesto de egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2019 aprobado por la cámara de diputados en diciembre 2018, destinó el monto para el Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación de 91 mil 390 mdp, es decir de 562 mdp menos que el año anterior.

Por otro lado, para este año se destinarán 18 mil 949 mdp al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), lo cual representa 11.6% menos que el año pasado, en el que se alcanzó la cifra de 21 mil 437 mdp.

La investigación y el conocimiento son pilares para generar valor, riqueza e impulsar un modelo de desarrollo que produzca crecimiento económico de la mano con la preservación del medioambiente y la igualdad social. Asimismo, la innovación es sinónimo de empleos mejores pagados, crecimiento económico, y nuevos productos y servicios que mejoran la calidad de vida de las personas.

“Promover el conocimiento y la innovación requiere el apoyo a emprendedores, científicos y técnicos que cuentan con talento y creatividad y que requieren divulgar sus creaciones para conseguir inversión, cumplir requisitos legales o llegar al mercado. Son ellos los que impulsarán el desarrollo continuo de México, creando más puestos de trabajo y maximizando la inversión pública en ciencia y tecnología.”, señaló Héctor Elías Chagoya, Director de Patentes y Tecnología de BC&B.

En México construir portafolios de derechos de Propiedad Intelectual aseguran inversiones y crecimiento, protegiendo ventajas competitivas, pues se disponen de figuras jurídicas que incluyen patentes, secretos industriales y registros de marcas o derecho de autor, entre otras. Así, los derechos de propiedad intelectual se consolidan como la manera más eficiente de controlar los activos intangibles y maximizar su valor, evitando que aquellos que buscan apropiarse de una idea ajena logren su cometido.

“El reto será establecer estructuras organizacionales específicas para monetizar estos activos, pues en México no contamos con suficientes profesionales que los entiendan en los sectores público y privado”, añadió Chagoya.

En el terreno de la política pública, las políticas tradicionales de divulgación científica promueven que el conocimiento obtenido con inversión pública se divulgue internacionalmente, en beneficio de empresas extranjeras que lo utilizan libremente sin pagar regalías por él. El entendimiento de este hecho por los diseñadores de políticas públicas está aún a prueba.

Sin embargo, del 2008 a la fecha, los centros públicos de investigación y universidades han llevado al país a doblar el número de patentes presentadas por mexicanos al año, gracias al apoyo para la creación de sus Oficinas de Transferencia de Tecnología (OTTs).

Esto ha llevado a la balanza de pagos tecnológica de México, que indica la dependencia tecnológica de nuestro país del extranjero, históricamente negativa, a mejores tasas de cobertura conforme las solicitudes de patentes de mexicanos se han incrementado con el tiempo.

“Hasta el 2018, el incremento en patentes de mexicanos continuó con una tendencia al alza, llegando hasta 1555 patentes presentadas ese año. La decisión de política pública que se llevará en estos días sobre el tema resultará fundamental para el futuro”, subrayó el experto de BC&B.

En el ámbito comercial, el recién tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), promete el cumplimiento de mayores estándares de Propiedad Intelectual. Sin embargo, la materialización en reformas legales locales está por comprobarse durante los próximos años.

“El sistema de Propiedad Intelectual debe dar certeza a las políticas públicas del nuevo gobierno y usarse en beneficio de la innovación mexicana, procurando una política pública para su protección y su posterior explotación en beneficio de México”, concluyó el ejecutivo.

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