6 ventajas comparativas del monedero electrónico

De acuerdo con la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), todas las erogaciones que hacen los patrones en favor de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, se consideran previsión social. Los vales y monederos electrónicos de despensa son catalogados en esta categoría.

Además, las prestaciones consideradas como previsión social son herramientas que las empresas usan para mejorar la calidad de vida de sus colaboradores. En definitiva, son una gran alternativa al aumento directo del salario, pues este último podría ser hasta cinco veces más costoso que ofrecer un monedero electrónico, por ejemplo.

Piero Melchiorre, Director de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos México, señala que los monederos electrónicos son la medida más conveniente por los empleadores para brindar prestaciones como despensa, en lugar de los vales impresos, pues estos dejaron de ser deducibles de impuestos con los cambios en la ley fiscal de 2014.

Aunque los vales impresos son aceptados todavía y pueden representar una alternativa para las empresas, es una realidad que existen diferencias con los monederos electrónicos que hacen necesario evaluar la conveniencia del uso de una u otra herramienta.

A continuación se presentan 6 ventajas que pueden ayudar a decidir cuál es la mejor opción para la empresa y sus colaboradores.

  1. Seguridad

El uso de los vales de papel puede ser inseguro pues no son personalizados; si un trabajador los extravía, cualquier persona puede canjearlos, impactando en la economía y el bienestar del beneficiado.

Por el contrario, los monederos electrónicos requieren la firma del dueño en casi todas las operaciones realizadas con terminal bancaria en establecimientos; además de contar con un chip equivalente al usado en las tarjetas bancarias, que garantiza la seguridad de la información. Los servicios se complementan con una línea telefónica de ayuda donde se puede reportar si la tarjeta fue extraviada, para conservar así los recursos que pueda tener disponibles y recuperarlos con la entrega de un nuevo plástico.

  1. Aceptación

Una de las grandes desventajas de los vales de papel es que pueden ser falsificados, por lo que los establecimientos que los aceptan como medio de pago son cautelosos cuando los reciben. En ocasiones, si se trata de un documento que es válido pero el personal del lugar no lo conocía previamente, prefieren no aceptarlo como método de pago por miedo y desconfianza.

En cambio, los monederos electrónicos cuentan con el respaldo de los sólidos sistemas de pago bancarios, por lo que los comercios solo deben pasarlos por la terminal para saber si pueden o no ser aceptados.

  1. Cuidado del medio ambiente 

Los vales impresos solo pueden ser usados una vez y es necesaria la creación de talonarios para poder realizar las compras, lo que genera un volumen importante de papel que va a la basura. Los monederos electrónicos se entregan una sola vez y son recargados vía electrónica, es decir, son reutilizables, lo que evita el desperdicio de toneladas de papel al año.

  1. Uso adecuado de los recursos

Los vales en papel, al ser considerados valores al portador, facilitan su cambio por dinero en efectivo en transacciones personales de manera ilegal, evadiendo que sean usados para la adquisición de artículos que ayuden a mejorar la calidad de vida de los colaboradores.

Los monederos electrónicos inhiben este tipo de transacciones, ya que el respaldo tecnológico con el que cuentan permite que solo sean usados para la compra de bienes, que van desde despensa y alimentos hasta electrodomésticos o artículos para el hogar, que por ley están considerados dentro del rubro de previsión social.

  1. Deducibilidad

Para las empresas, también hay una gran diferencia entre el uso de vales impresos o monederos electrónicos. Desde la reforma fiscal de 2014, se estableció que solo se pueden deducir hasta en 53% aquellas prestaciones de previsión social que se entreguen a través de monederos electrónicos, emitidos por los organismos debidamente autorizados. Los vales en papel, aunque pueden parecer prácticos, no son deducibles.

Este es un punto a favor de los empleadores, y una de las razones por las que cada vez más compañías apuestan por esta solución para mejorar la vida de sus colaboradores.

  1. Mejor control de los recursos

Otra ventaja a nivel administrativo es la facilidad para el manejo del presupuesto destinado a las prestaciones de previsión social. Mientras que el uso de vales en papel dificulta incluso el registro de los recursos entregados a los colaboradores y su comprobación contable o fiscal, los monederos electrónicos permiten la automatización de la dispersión, la constatación de su entrega y su correcto registro.

Es posible que exista la percepción de que el uso de vales impresos sea más práctico en comparación con los monederos electrónicos, sobre todo en empresas cuya rotación de personal es constante. Sin embargo, el uso de las tarjetas representa ventajas, tanto a nivel administrativo como fiscal, que se traducen en una mayor eficiencia operativa y en una mejora en la calidad de vida de los colaboradores, por las cuales deberían ser considerados como una opción para la entrega de beneficios.

Redacción

               

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