¿Qué es un fraude por subscripción de telecomunicaciones?

El fraude por subscripción ocurre cuando un estafador utiliza su identidad o una identidad robada o sintética para obtener dispositivos y servicios móviles sin la intención de pagarlos.

El fraude es una gran preocupación para la industria de la comunicación, ya que genera ganancias y servicios utilizados por el crimen organizado y redes terroristas. Ya que es muy difícil obtener estadísticas confiables, la asociación industrial  Communications Fraud Control Association  (Asociación para el Control de Fraudes en Comunicación) estima una pérdida total global por fraude de aproximadamente $29 mil millones anuales, de acuerdo con una Encuesta Global de Pérdidas por Fraude CFCA 2017. De esta cifra, más de $7 mil millones se atribuyen a fraudes por subscripción y absorción de cuentas.

En una industria que está sometida a una gran transformación digital continua para agilizar las operaciones del cliente y reducir los costos operativos a través de la automatización, existen implicaciones y requisitos claros para evitar el fraude.

Definición de fraude por subscripción

El fraude por subscripción ocurre cuando un estafador utiliza su identidad o una identidad robada o sintética para obtener dispositivos y servicios móviles sin la intención de pagarlos. Ya que el costo del mayorista, minorista, y de compra de dispositivos ha incrementado en años recientes, se ha creado un mercado gris que han explotado los estafadores para revender y obtener ganancias lucrativas. El modelo de subsidio de dispositivos móviles que aún prevalece a lo largo de la mayor parte de Europa, donde los clientes no tienen o tienen pocos gastos por adelantado y que reciben un dispositivo caro que puede revenderse, se presta para un modelo de negocios de margen alto para la gente sin escrúpulos.

Existen diversos ejes que favorecen al fraude por subscripción, incluyendo:

  • Proliferación de información de identidad digital. La cultura “lo quiero ahora” de los consumidores actuales significa que las tecnologías que amamos utilizar por su conveniencia, facilitan a los estafadores hacer lo que hacen; por ejemplo, bots diseñados para analizar credenciales de ingreso o generar órdenes de compra utilizando identidades sintéticas o robadas.
  • Cantidad creciente de incumplimiento en los datos entre todas las industrias. Esto resulta en estafadores organizados con información de consumidores esperando a que decidan utilizarla.
  • “Convergencia” del fraude. Ya que actualmente muchos servicios emplean el teléfono inteligente como punto de contacto para verificación como un Código Individual vía SMS, la cuenta móvil del consumidor se ha vuelto fundamental como parte de una cadena de autenticación en diversos servicios, como la banca electrónica. Por lo tanto, los estafadores se enfocan en cuentas de consumidores para no solo defraudar a las empresas de telecomunicaciones, sino también a los consumidores para manipular sus servicios financieros u otro tipo de servicios.

Fraudes propios por subscripción

Las soluciones que ofrecen verificación de la identidad o servicios de validación no son capaces de enfocarse en la cuestión crítica de fraudes propios — son aquellos consumidores que tienen identidad propia pero que no tienen la intención de pagar por servicios o dispositivos. Y la pregunta de intención puede irritar a los sistemas de evaluación de crédito y fraude de identidad, el fraude propio por subscripción parece un problema de riesgo crediticio de morosidad / incumplimiento.

Una gran parte del fraude podría clasificarse como deuda incobrable, lo cual también tiene consecuencias en las operaciones de cobranza de recursos a largo plazo. Si la compañía está intentando cobrar una deuda donde no existe la intención de pagar, entonces es una pérdida de recursos, así como un costo potencial de oportunidad.

El fraude propio también incluye una proporción significativa de “mulas”, que comúnmente se enfoca en estudiantes universitarios. Se les instruye solicitar tantos dispositivos como puedan con la promesa de obtener dinero rápido. Generalmente, la mula no considera el impacto que esto tendrá en su calificación crediticia futura o tal vez no les importa, como es el caso de estudiantes extranjeros que obtienen dispositivos justo antes de regresar a su país y dejan sus deudas atrás.

Y, por su puesto, una vez que una subscripción se activa y está en las manos de un estafador organizado, el fraude por subscripción puede ser el antecedente para cometer otro tipo de fraude de telecomunicaciones, tales como un fraude de transferencia internacional de ingresos y variación de interconexión.

Reconocer la intención de pagar

Obviamente, es mejor evitar un contrato fraudulento antes de que se realice en vez de buscarlo a través del monitoreo del tráfico de red. En ese punto, una gran parte del daño ya está hecho y, si se proporcionó un dispositivo, ahora es una pérdida financiera.

Aunque es fácil nombrar lo obvio y que los CSP podrían evitar el fraude por subscripción en el punto de venta, la realidad es mucho más difícil. Como se mencionó anteriormente, la capacidad de identificar la intención de pagar no es fácil. Los equipos de fraude necesitan ser sofisticados para identificar el fraude por subscripción, sin tener un impacto en las contrataciones de los consumidores que son genuinos.

Existen varios tipos de operación del fraude que se deben tomar en cuenta, desde grupos organizados hasta oportunistas tentados a tomar ventaja de un proceso deficiente o con lagunas, hasta estafadores “inesperados” que realizan actividades fraudulentas, hasta el fraude de “tirar la piedra y correr”, que es agresiva en términos de velocidad y de valor robado.

Por Mel Prescott

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