Las empresas y universidades en un mundo competitivo

Las empresas necesitan talento, ingenio, personas capaces de innovar, colaborar en equipos interdisciplinarios y al mismo tiempo de adaptarse a las circunstancias de un entorno agresivo y cambiante.

Hoy en día, la educación y el futuro son conceptos que van en paralelo y que las empresas y universidades deben considerar. Ya que, ambas preparan y forman a los y las jóvenes que imaginarán grandes futuros e impulsarán a sus equipos y colaboradores a alcanzarlos.

Las universidades y empresas se enfrentan a un entorno que cambia y evoluciona rápidamente, siendo cada día más veloz, competitivo y complejo, por ello el Mtro. Jorge Meza, director de la Dirección General de Vinculación Universitaria de la Universidad Iberoamericana, asegura que: “Los alumnos y profesionales deben realizar un esfuerzo adicional en su formación y en la mejora de sus competencias para poder aportar valor a las empresas e innovar confiadamente, y adaptarse así a un mundo cambiante, tratando a los demás con empatía y una actitud colaborativa positiva.”

Por lo anterior, es básico promover una formación por competencias. Misma que, ayudará a resolver los cambios, la revolución y evolución, pero, sobre todo, la escasez de talento que existe, presuntamente por los cambios generacionales. Una formación por competencias buscará desarrollar un pensamiento crítico, creativo e innovador para que hombres y mujeres profesionistas generen ambientes de creatividad y también de afecto, y apoyo mutuo, que los lleven a mejorar sus empresas y a transformar a nuestro país.

Este tipo de formación, no se trata de un enfoque organizacional, sino, de una prioridad estratégica. Ya que, desde cada frente (personal, profesional o académico), se tendrán distintas necesidades que fomentarán el crecimiento y la posibilidad de un desarrollo favorable.

El foco sobre cada frente será:

  • Personas: El crecimiento profesional se basa en reconocer cuáles son las fortalezas, debilidades y valores de uno mismo para aprender, transformarse, evolucionar y propiciar una actualización continua, para así, aportar un valor real a la organización. No podemos controlar las circunstancias externas, pero sí como respondemos a ellas.
  • Empresas: Estas, deberán crear una cultura basada en la capacidad de aprendizaje (learnability) para, de esta manera, lograr que el talento pueda adaptarse y moverse dentro de la misma. Cada organización debe tener un claro conocimiento del mundo y definir hacia dónde quiere ir.
  • Universidades: La misión será formar hombres y mujeres, brillantes y capaces, sensibles al cambio y comprometidos con el servicio a los demás, para así, desarrollar nuevas competencias profesionales en pro de carreras sostenibles y significativas para ellos y las empresas.

Lo anterior, es sólo un ejemplo de las acciones pueden hacer un cambio y arrancar con una formación de competencias. Ya que, si bien, es cierto que en 2025 los robots realizaran 1 de cada 3 trabajos administrativos y que, es inevitable que las organizaciones busquen tecnologías para reducir tiempos y aumentar la eficiencia.

El recurso humano dependerá de su creatividad para tener éxito y así, aportar valor a la organización. Todos deberemos estar abiertos a las nuevas ideas nuevas aún en nuestra vejez. Necesitamos de un aprendizaje continuo y de la valoración diaria de nuestras acciones, para cada día ser mejores.

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