Onboarding vs fuga de talento: Una estrategia clave para combatir la rotación de personal

El ingreso a un nuevo entorno laboral siempre es un gran reto tanto para el talento como para las organizaciones receptoras, y cada vez se invierten más recursos para generar estrategias de inducción con mayor eficacia que sean redituables para ambos lados.

A este proceso se le conoce como onboarding, y es una herramienta que toda empresa debería cuidar y mantener como una prioridad debido a sus múltiples beneficios.

Día 1: Empieza con el pie derecho

Cada que un nuevo colaborador se incorpora tiene que afrontar situaciones poco familiares con individuos, tareas y metas nuevas. Este proceso, aunque es complejo y personal, puede convertirse en una herramienta para mejorar la experiencia de los empleados desde el día 1.

En cada etapa de la inducción tendrás que invertir esfuerzos especiales:

  • Atracción/Reclutamiento: El trabajo a desempeñar y la organización tienen que ser congruentes con lo comunicado en las vacantes y primeros acercamientos.
  • Contrato: Hazlos sentir que están tomando la decisión correcta al firmar contigo. Sé claro en sus responsabilidades y crecimiento para demostrarles que apuestas por su talento al contratarlos.
  • Compromiso/Engagement: Genera una conexión entre el empleado y tu razón de ser. Ve más allá de una misión y construye ese objetivo que dé sentido al trabajo de todos los que aportan en tu organización.
  • Desempeño: Deja muy en claro las expectativas de la excelencia en tu lugar de trabajo. Siempre es más fácil avanzar cuando ves por donde vas, por eso es siempre importante que por cada nueva contratación, sea claro su plan de carrera.
  • Desarrollo profesional: Asegúrate de brindar siempre las herramientas necesarias para que su desarrollo y éxito sea alcanzable, los motive y se reinventen todos los días como mejores profesionales, dentro y fuera de tu organización.

No olvides incluir actividades inmersivas donde ellos puedan conocer en qué cree la empresa y con qué valores deberán de desempeñar sus tareas.

Cuida tu proceso de onboarding

El 69% de los empleados tiene una mayor probabilidad de permanecer en una empresa durante tres años si experimenta un gran onboarding. SHRM

Existen varias prácticas generales que suelen darle una mejor orientación al proceso.

Trabajo de todos: El nuevo talento debe de estar acompañado del área de recursos humanos, su gerente directo, sus nuevos compañeros, e incluso un mentor o coach (como un compañero o gerente) que pueda tomar un rol importante en su desarrollo, para identificar fortalezas y talentos únicos.

Introducciones con sentido: Muchos trabajadores acabando su programa de inducción suelen hacerse la misma pregunta: “¿Eso fue todo?”. Y es que si se considera al onboarding desde antes del reclutamiento, también debe de tomarse en cuenta el trayecto después del ingreso para desarrollar las experiencias necesarias en la empresa.

La información clave: Si bien no debe ser un aprendizaje escueto, tampoco debe estar saturado de información innecesaria e irrelevante para los primeros días/meses de trabajo. Recuerda que el onboarding es una experiencia que deben de disfrutar, y no un conjunto de actividades estresantes o abrumadoras.

Apóyate de la tecnología: Con la integración de fuerzas de trabajo multigeneracionales, es cada vez más necesario tener a la mano las herramientas tecnológicas adecuadas. Haz uso de herramientas como las redes sociales corporativas para dotar de sentido la experiencia social de tus colaboradores y propiciar la confianza y colaboración

Dales la confianza: Desde el primer día ellos deben de sentir la confianza necesaria para apoyarse de los compañeros de trabajo. Esto se construye a través de tiempo y trabajo colaborativo, no hay vuelta de hoja. Una organización exitosa promueve la participación entre todos sus elementos de capital humano.

Las 5 preguntas para un gran plan de inducción

Debes planear tus estrategias de onboarding como un complemento que se integra a la experiencia y clima laboral que ya existe, no como un esfuerzo aislado. Por esto es vital responder las preguntas adecuadas antes de que el nuevo talento se las pregunte.

Un buen programa de onboarding debe responder con claridad las siguientes preguntas:

  1. ¿En qué creemos en la empresa?
  2. ¿Cuáles son mis fortalezas?
  3. ¿Cuál es mi rol?
  4. ¿Quiénes son mis compañeros?
  5. ¿Cómo se ve mi futuro aquí?

No veas este tipo de desarrollo como algo temporal. Después de varias semanas de aprendizaje, aprovecha tus herramientas de desarrollo de talento y planes de carrera para convertir esta inducción en el inicio de un entrenamiento continuo que fortalezca a tu fuerza de trabajo.

Misael Flores, Jefe Editorial en Forward

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