Estímulos fiscales para PyMEs. ¿Hasta cuándo?

El panorama se complica aún más para las micro, pequeñas y medianas empresas en México (MiPyME). Mientras la contingencia por el COVID-19 continúa, la incertidumbre por saber qué va a ocurrir con ellas, también aumenta. Hoy, su cierre paulatino es ya una realidad que se estima podría alcanzar hasta 250 mil negocios en las próximas semanas: todo si no se establece ya un plan emergente para rescatarlas.

Este es un tema que nos compete a todos. Hemos mencionado ya antes que estas compañías soportan prácticamente más de la mitad del PIB nacional con 52%; además de que proveen el 78% del empleo formal y más del 95% son compañías familiares.

De ahí que hemos sido los propios empresarios los que hemos llamado a poner acción en esta situación, a través de una serie de propuestas que buscan -casi desesperadamente- poder paliar este problema.

De estas, una de las que más llamó la atención fue la solicitud de obtener estímulos fiscales que permitieran darles un respiro a estos negocios y evitarles al menos despedir a su personal de forma masiva. Y es que es un hecho: si en condiciones normales la supervivencia de las PyMEs es difícil, ante una situación extraordinaria como ésta el riesgo aumenta.

Por ejemplo: se planteó obtener un diferimiento, por parte de las autoridades, del total de las contribuciones; además de un aplazamiento optativo de las declaraciones anuales de personas físicas hasta el 31 de julio de este año. Desde mi perspectiva, y la de muchos otros empresarios, estas acciones podrían ser realmente efectivas a la hora de ayudar a estos negocios que ven cómo esta contingencia frena su operación y ventas.

Sin embargo, el Gobierno Federal ha propuesto otras soluciones. Apenas el 6 de abril pasado se dieron a conocer: 

1) La devolución del IVA: en materia fiscal, es la única medida incluida en el plan de rescate económico anunciado por las autoridades. Es importante mencionar que fue tomada de las propuestas hechas por el sector privado.

2) Entrega de créditos. A partir de un presupuesto de 25 millones de pesos, se pretende beneficiar a un millón de MiPyMEs en el país, en el sector formal e informal, con tasas y condiciones preferenciales. Además, se dijo, el programa de Tandas para el Bienestar se reforzará para inyectar capital a estos negocios.

3) El compromiso de no aumentar la deuda pública y otros programas de inversión para el sector energético.

En un primer vistazo, es evidente la buena voluntad que tiene el sector público por apoyar a las MiPyMEs en el país; sin embargo, las acciones presentadas son insuficientes.

Ya las autoridades han sido enérgicas en reiterar que “bajo ninguna circunstancia” habrá estímulos fiscales para cualquier negocio. Aquí es donde entra el debate en donde ambas partes (gobierno y empresas) expresamos razones válidas para sostener nuestra posición; pero que, de continuar con la disputa, se alargaría la posibilidad de encontrar una solución a este problema. Paradójicamente, y a pesar de las circunstancias, son las propias MiPyMES las que sacan otra vez la casta: Apenas a inicios de este mes, la Secretaría de Hacienda dio a conocer un aumento de 9% en las declaraciones de personas morales en comparación a las registradas el año pasado. Esto refleja el compromiso que existe, por parte de los empresarios del país, por cumplir con sus obligaciones tributarias.

 

¿Por qué entonces no apoyarlas? Aquí trasciende otra problemática, que viene del desconocimiento de estos negocios por saber cómo cumplir con sus obligaciones tributarias en los próximos días. Es muy importante brindarles orientación y guía fiscal. Hoy, por ejemplo, deben saber no sólo cómo cumplir ante la Secretaría de Hacienda; sino también, cómo pueden obtener las devoluciones de IVA o sus saldos a favor.

Sin duda, este contexto acelerará la necesidad de las MiPyMEs por tener procesos más modernos de contabilidad y administración, que les represente no sólo un mejor control de su operación; sino también, ahorro de costos. Es decir, vendrá también un aumento en la digitalización de sus operaciones.

Es necesario, pues, definir lo que ocurrirá en materia fiscal durante esta contingencia. Ante la negativa de estímulos tributarios, cientos de miles de negocios y millones de empleos en el país, desaparecerán trayendo un golpe mortal para la economía y las familias mexicanas.

No hay tiempo para diferencias: Gobierno y empresarios debemos unirnos a favor del país.

 

Por: Dr. René Martín Torres Fragoso, Presidente y Director General de CONTPAQi

 

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