La economía circular en nuestra vida diaria

En nuestro día a día nos damos cuenta la cantidad de desechos que generamos al realizar nuestras actividades. Las bolsas de nuestras compras, los envases, empaques, el agua que utilizamos diariamente mezclada con detergentes y jabones. También al dar la vuelta por cualquier calle o plaza nos damos cuenta la enorme cantidad de desechos que producimos.

La solución sin embargo, no está en dotar de nuevos basureros a la administración municipal. La mejor propuesta consiste en reducir el ritmo vertiginoso del consumo y por tanto el derroche de las materias primas. No se trata de abstracciones, más bien de la conciencia necesaria para generar cambios importantes en nuestro estilo de vida y con ello beneficiarnos del ahorro de energía y consecuentemente de dinero.

La economía circular puede entrar en nuestras vidas para cambiar los estilos de consumo, se trata de un modelo de producción y consumo basado en los ciclos cerrados de la naturaleza, ejemplo de estos son las hojas de los árboles que al caerse detonan su función de abono para nutrir la tierra. Así, los desechos son empleados por otros sistemas en su beneficio, lo que representa para la naturaleza una espiral sin fin.

¿Cuál es entonces la clave para incorporar la economía circular en nuestras vidas?, el punto clave se encuentra precisamente en utilizar los residuos para que sirvan a otros sistemas, las estrategias para lograrlo son reducir los desperdicios, reutilizar productos que aún no llegan a su término de vida útil y reciclar. Reducir nuestro impacto ecológico y el de nuestra empresa se logra sustiuyendo el uso de bolsas de tela, reduciendo el consumo de agua y energía, evitando la compra de envases de un solo uso, realizando comprando a granel, componiendo productos en vez de deshecharlos o bien donarlo a quien pueda reutilizarlo.

Si reciclamos, papel, vidrio, plástico, aceite de cocina, metales podemos contribuir en el reciclado de todo el material al llevarlo a los centros especializados para su transformación. No obstante, el efecto que los microempresarios pueden tener en la conservación de nuestro planeta debiera de pensarse desde el replanteamiento del proceso de producción de nuestras unidades de negocio, teniendo siempre en mente el re diseño, el re uso y reciclaje de nuestros insumos y materiales.

Los programas de formación de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, están encaminados al fomento de una nueva generación de líderes de acción positiva altamente sensibles a las condiciones ambientales actuales y futuras de nuestro planeta.

Dr. Humberto Muñoz Grandé y Mtra. Gabriela Sánchez Moctezuma

Académicos de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac.

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