No pasará el aumento de impuestos

Al inicio de este año, se actualizó el IEPS al cigarro contra la inflación. Se “inflactó” su precio $7 pesos por cajetilla, cuyo costo promedio subió a $63 pesos. Este aumento de impuestos ya se hizo, resultó un duro golpe a la economía de los 15 millones de fumadores que hay en el país. Esta sobre carga fiscal al cigarro legal se ha traducido en el fortalecimiento del mercado del cigarro de contrabando en el país; con sus graves consecuencias: mayor riesgo sanitario, evasión fiscal, fortalecimiento de la informalidad y financiamiento a la delincuencia.

El mercado de cigarros de contrabando opera con total impunidad en nuestras metrópolis: esquinas, cruceros, paraderos y transporte públicos son sus puntos de venta. Por cajetilla y sueltos, con venta a menores y empaques vistosos. El cigarro de contrabando, cada vez más, reina y gobierna el mercado nacional, sumando a miles de adolescentes, principalmente del sexo femenino a este hábito.

Las autoridades federales ven se estos resultados positivos con la aplicación de este impuesto, siendo absolutamente lo contrario; el IEPS no ha logrado inhibir el hábito de fumar en el país y, metiendo miedo con lo del covid-19, lo único que exhiben es un profundo desconocimiento del poder de este hábito. Lograr acotar el hábito de fumar es una tarea mucho más compleja.

El IEPS al cigarro, se inflactó en enero, provocó un fuerte aumento en su precio, los fumadores terminaron pagando este incremento y viendo afectada su ya maltrecha economía. En tanto, el cigarro de contrabando se vio fortalecido como plan B de consumo.

“El número de fumadores no ha decrecido, antes, al contrario, ha aumentado, siendo penosamente los jóvenes, sus nuevos adeptos. Los fumadores por insolvencia, cada vez consumen más el cigarro de contrabando, obligados a poner en mayor riesgo su salud, ya que están conscientes de que estos cigarros no cumplen con ninguna regla sanitaria, no pagan impuestos y su venta financia la delincuencia. Esta es la cruda verdad, la foto completa del tabaquismo en México”, apunta Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

El IEPS es una medida estrictamente recaudatoria. Lo recaudado por este impuesto (cigarros, refrescos, alimentos con alto contenido calórico, alimentos de mascotas, etc.) no ha sido destinado a atender la salud de los mexicanos; el presupuesto del sector salud en el sexenio pasado y, en lo que va de este, en lugar de verse incrementado, se ha visto reducido.

Esto explica por qué mandamos a nuestros doctores y enfermeras a combatir esta pandemia sin fusil, sin ofrecerles en el momento adecuado los insumos suficientes y necesarios para a hacerlo; sin contar con los equipos necesarios, medicamentos, exhibiendo mucha deficiencia y fragilidad en nuestro sistema de salud.

“Entonces, cabe preguntar, ¿a donde fue a dar el dinero recaudado por el IEPS? Al gasto corriente del gobierno, ya que muy poco o nada de este dinero se destinó al sector salud”, enfatiza Rivera

El IEPS es un sobre cobro fiscal recaudatorio, que pagan los consumidores, debilitando su escaso poder de compra y que, lo recaudado no ha sido destinado a la atención de la salud de los mexicanos. En días pasados, los diputados de MORENA manifestaron su apoyo al pequeño comercio, llamando a fortalecer el consumo y la economía local.

Por esto, les exigimos, señores legisladores actuar con sensibilidad y congruencia; no permitir aumento de impuesto alguno, ya que esta medida iría en retro de la economía de los hogares más desfavorecidos de México.

Resulta paradójico que algunas voces de la dirigencia de su partido estén proponiendo la “ocurrencia despótica” de elevar el impuesto especial (IEPS) a los productos de alto consumo, refrescos, cigarros y productos de alto contenido calórico, etc, con claros fines recaudatorios so pretexto de dar atención a los asuntos de salud pública, esto sin reparar en las funestas consecuencias económicas que tendrían.

No puede haber tantas señales encontradas, confiamos en su vocación histórica de defensa a los más necesitados como partido de izquierda y progresista que presumen ser; no deben ni pueden ir en contra de los intereses populares mayoritarios.

Las voces de la mayoría en el poder están comprometidas y emplazadas a velar por los intereses de los más desprotegidos, de la población más vulnerable, de los millones que viven en la pobreza, por lo que, debieran evitar que se aumenten los precios de los productos de alto consumo, que terminarían de lacerar la economía de los hogares, los monederos de las amas de casa.

Resulta más que obvio que, en la actual situación que atraviesa la economía del país por los estragos del covid-19, no hay condiciones para plantear aumento de impuesto alguno. La pérdida de millón y medio de empleos, reducción de salarios, cierre de miles de negocios, carestía e inflación de los productos de la canasta básica, 14 millones de nuevos pobres acreditan la inviabilidad de esta idea de aumentar impuestos.

Por ser un partido de izquierda, defensor de las causas populares, debe anteponer la defensa del poder de compra y consumo de la gente antes que cualquier otra idea y, más en estos momentos de extrema incertidumbre y fragilidad; fortalecer la economía de los más necesitados es consigna obligada de toda corriente progresista y liberal.

Redacción

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