Resiliencia empresarial: la nueva resiliencia en la recuperación

La pandemia del COVID-19, las medidas posteriores de confinamiento y la revolución resultante en la economía han puesto a prueba al mercado como nunca antes se había visto y es probable que su impacto persista durante años. Sin embargo, en este contexto, el informe IBR1  prevé a un entorno relativamente positivo en todo el mundo.

A pesar de que más del 65% de las empresas medianas afirman que el COVID-19 afectará a sus ingresos en 2020, los datos sugieren que su incidencia no ha sido tan severa como la economía en su conjunto.

Asimismo, las conclusiones del informe IBR coinciden con las de otros estudios de confianza, como la encuesta internacional a CFOs de la CNBC2 que releva que el 88% de los Directores de Finanzas prevén un impacto “negativo” o “muy negativo” en sus empresas.

A pesar de que el impacto de la pandemia ha sido importante, menos del 2% de los encuestados del informe IBR tiene previsto cerrar sus operaciones. A nivel mundial, una de cada tres empresas espera seguir operando como hasta ahora, mientras que el 38% prevé seguir operando con recursos propios, aunque recortando costos y/o realizando una reestructuración. Poco menos del 20% indica que, además de los recortes de costos y las medidas de reestructuración, tendrá que acceder a financiamientos adicionales con entidades de crédito, inversores o ayudas públicas.

Para el caso de México, cuando se cuestionó a los empresarios cual era el impacto que estimaban tendría el fenómeno COVID-19 en los ingresos de su negocio para 2020, 67% afirmó que sus ingresos se verían disminuidos, mientras que únicamente el 20% estimó un incremento de entre uno y diez puntos porcentuales.

Los datos sugieren que muchas empresas medinas han afrontado la crisis con la resiliencia que tradicionalmente ha caracterizado a este segmento. Para valorar cómo ha afectado la crisis a las empresas, hemos analizado las decisiones estratégicas adoptadas antes de la crisis y que han contribuido a esta resiliencia y hemos explorado las medidas que están adoptando para reactivar su recuperación.

Las empresas medianas reaccionaron con agilidad ante la crisis

Los resultados del informe IBR confirman la agilidad de respuesta que caracterizó al segmento y concluyen que la mayoría de las empresas adoptaron medidas contundentes para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia.

Casi la mitad (47%) ha implantado cambios fundamentales, ajustando su estrategia de negocio para adaptarla al perfil transformador del nuevo entorno comercial. En general, las empresas más propensas a cambiar su estrategia procedían de sectores en los que se preveía una fuerte caída de los ingresos.

La gestión de la tesorería también ha sido clave y continúa siéndolo. Algunas administraciones públicas ofrecieron ayuda rápidamente y, por lo general, las empresas optaron por el apoyo de sus gobiernos en lugar del financiamiento exterior. Esto se debió probablemente a que el apoyo público ofrecía unas condiciones más favorables, lo que animó a las empresas a recurrir a estas vías, aun cuando su empresa siguiese siendo financieramente viable. En todo el mundo, casi el 33% de las empresas solicitó ayudas públicas y el 30% trató de obtener beneficios fiscales.

La mayoría de las empresas adoptaron distintas medidas para garantizar la liquidez. Un poco menos del 30% de las empresas recurrió a líneas de financiamiento ya existentes. Más del 26% negoció nuevos préstamos con entidades de crédito y cerca del 24% pactó pagos anticipados con sus clientes.

Los países desarrollados de la región Asia-Pacífico han sido los que menos medidas han adoptado para gestionar su tesorería, en comparación con otras regiones. Por el contrario, las empresas de los países emergentes de la misma región son las que mayor uso hicieron de las medidas disponibles.

Debido a la naturaleza de la pandemia, parece lógico que más de la mitad de las empresas hayan recurrido a modalidades de trabajo flexibles, al tiempo que han sido las compañías de servicios financieros y profesionales las que han podido hacerlo en mayor medida.

Por otra parte, cerca del 30% de las empresas de todo el mundo redujo los costos de mano de obra a través de recortes salariales, de plantilla, o utilizando ambas opciones, además de reducir o suspender algunas operaciones.

En algunos casos, las medidas de confinamiento obligaron a adoptar diferentes esquemas, por ejemplo: en el sector de los productos de consumo, más de un tercio de las empresas redujeron su capacidad obligadas por el cierre de las actividades no esenciales en muchos países.

Resiliencia, una prioridad estratégica

La pandemia ha dejado clara la importancia de contar con una sólida gestión de crisis, la adopción de las tecnologías y la transformación digital para garantizar la continuidad del negocio, así como necesidad de contar con una mayor flexibilidad en la organización.

Algunos de los impactos de la pandemia serán permanentes y más de una cuarta parte de las empresas cree que introducirá cambios fundamentales en sus productos y servicios en el futuro. Los sectores como Turismo, TMT (Tecnología, Medios y Telecomunicaciones) y Minería son los que mayores cambios prevén hacer en el futuro.

Más de una tercera parte de las empresas de todo el mundo, en particular del sector Manufacturero y Agricultura, apuntan a la resiliencia de la cadena de suministro como un elemento clave de su estrategia de futuro.

El impacto de la pandemia en China puso de manifiesto ya desde un principio los problemas ocasionados en todo el mundo por el peso de la producción de componentes electrónicos y de autopartes en dicho país. Un número similar de empresas ya está haciendo una revisión de sus proveedores y planificando la movilización de las cadenas de suministro para reactivar su recuperación.

Entre los sectores que respondieron de forma más activa a la pandemia destaca el del Petróleo y Gas. En respuesta a la fuerte caída del precio de los combustibles fósiles y de la demanda, el sector ha anunciado la adopción de importantes medidas al respecto.

Los servicios profesionales también se han mostrado muy activos, mientras que el sector de Servicios -posiblemente el menos afectado por las medidas de confinamiento al tratarse de actividades esenciales- ha sido uno de los menos activos.

Evitar riesgos en la recuperación

Las medidas de confinamiento ya se están relajando en muchas partes del mundo y las restricciones han comenzado –o están a punto de comenzar– a relajarse en otros países, mientras los altos directivos ya piensan en la fase de recuperación. Sin embargo, la salida de una crisis suele ser el periodo más vulnerable para una organización. La reactivación de los pedidos y el aumento de las existencias pueden sobrecargar rápidamente a las empresas y mermar su liquidez, a medida que aumentan el gasto para regresar cuanto antes a la normalidad o al crecimiento.

La tesorería seguirá siendo una cuestión clave para muchas empresas en esta nueva fase. Más del 40% de las empresas de todo el mundo afirma que ya ha comenzado a planificar sus recursos financieros para facilitar la recuperación. La retirada de las ayudas públicas y la reducción gradual de programas –como los planes de regulación temporal del empleo– dejarán a las empresas más expuestas y tendrán que afrontar el pago de impuestos e IVA aplazados en algunos países.

Dado que la crisis está lejos de terminar, casi el 50% de las empresas de todo el mundo ya está valorando planes de seguridad para sus centros de trabajo. El momento y la forma en que los empleados regresen al trabajo será clave para prevenir, mitigar o afrontar una segunda oleada del virus.

Sin embargo, se observan signos alentadores de que la resiliencia y la agilidad que han caracterizado a las empresas medianas durante la pandemia ya se están aplicando en la siguiente fase. Para prepararse para la recuperación, muchas empresas están analizando cómo aprovechar la planificación de escenarios y cómo afrontar los desafíos a los que se enfrentan en materia de personal y equipos de dirección.

Las empresas también se centran en orientar sus recursos para garantizar una recuperación estable y rentable en un contexto económico turbulento. Más del 40% afirma que ya ha comenzado a identificar clientes y mercados a los que dar prioridad, así como los productos y servicios más adecuados para ellos.

La nueva resiliencia

La pandemia, las medidas posteriores de confinamiento y la revolución resultante en la economía han puesto a prueba al mercado como nunca se había visto. La mayoría de las empresas han demostrado una capacidad de adaptación admirable. Las organizaciones que estaban más preparadas han corrido mejor suerte durante la parte más dura de la crisis.

Asimismo, a medida que la economía mundial entre en una nueva fase, la vigilancia y la agilidad serán críticas. La gestión de la tesorería seguirá siendo fundamental para evitar problemas graves. Por otra parte, la flexibilidad operativa, la solidez de las tecnologías adoptadas y la planificación detallada de los múltiples escenarios posibles que nos esperan serán clave no solo para proteger a las empresas sino para reactivar su crecimiento.

Salles Sainz Grant Thornton

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