El otro reto para las PyMEs en medio de la pandemia

Para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) del país, la pandemia por COVID-19 ha representado un reto de supervivencia, que ha implicado adaptarse a los cambios de hábitos de los consumidores y a las nuevas tecnologías para continuar operando.

No sólo se encuentran el cumplimiento de las obligaciones fiscales y patronales, sumado a esto, la NOM035 tiene como objetivo identificar y analizar que se atiendan los riesgos psicosociales entre colaboradores y que las empresas promuevan un entorno organizacional favorable.

La segunda fase de esta norma entrará en vigor el 23 de octubre, conforme a lo planeado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), sin prórroga por la pandemia; y aunque la atención y preocupación en la agenda nacional está en la reactivación económica, también este es un tema importante para revisar.

Hay que tomar en cuenta que el “home office” si bien incrementa la productividad, también lo hace con los niveles de estrés y ansiedad. Además, luego de meses de confinamiento, reincorporarse a la “Nueva normalidad” no es un proceso sencillo para los colaboradores, quienes tienen como principal temor contagiarse al volver a salir a las calles.

De acuerdo con un reciente estudio realizado por CONTPAQi revela que la situación actual de las PyMEs en las principales ciudades de México, de los casi 260 negocios, un 59% considera que los riesgos psicosociales y de entorno organizacional van a aumentar en esta nueva etapa.

El estrés laboral con 73% y la carga de trabajo con 37%, son los riesgos que más preocupan a estos negocios. Además, el 74% refirió que es necesario implementar nuevas acciones para contrarrestar los posibles daños psicológicos en los colaboradores. Opinión que comparto porque son ellos lo que dan vida a los negocios y ahí es donde cobra relevancia tomar en cuenta a la NOM035, más allá de una obligación a cumplir.

No solo se trata de evitar pagar multas, que pueden ir desde los cuatro mil a más de 420 mil pesos; sino de preocuparse por hacer de las empresas, lugares en donde los colaboradores se sientan seguros, tanto físicamente como psicológicamente. De hecho, el no atender las necesidades emocionales puede ocasionar baja productividad, inconformidad e inclusive puntos de quiebre.

Al estar al frente de compañías responsables, es indispensable garantizar el capital humano se sienta en un espacio laboral favorable, aun cuando ese entorno sea su propia casa.

Entonces, habrá que implementar actividades enfocadas a disminuir el estrés, tales como: terapias o actividades recreativas y deportivas; además, será necesario modificar las jornadas laborales en casos de “home office” y tener siempre control de la sanitización de los espacios para trabajo como: oficinas, talleres y plantas.

Al considerar todos estos elementos, será posible cumplir con la NOM035, que evalúa: balance de vida, poniendo atención en los horarios de trabajo y turnos, que permitan tener una vida social de los colaboradores; y también, el desempeño, que considera la manera de evaluar y reconocerlos, así como el estrés que generan las condiciones laborales, el desarrollo profesional, liderazgo, la salud física, el sentido de pertenencia y la violencia laboral.

La tarea de promover espacios sanos de trabajo no es sencilla e incrementa su complejidad en el contexto actual. Sin embargo, al igual que durante la pandemia, la tecnología es una aliada de gran utilidad no solo en la “Nueva Normalidad”; también para cumplir con la NOM035, pues existen softwares especializados que ayudan a tener colaboradores sanos y eficientes.

Por ello, estoy seguro, las PyMEs en el país lograrán superar el reto que hoy la contingencia les ha impuesto. Confío en que el talento y la creatividad de los empresarios mexicanos impulsarán a los negocios a salir más fortalecidos en esta etapa.

Redacción

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