Durante años, hablar de empleo en México implicaba pensar en oficinas, contratos laborales y horarios fijos. Sin embargo, ese modelo ya no describe cómo millones de personas generan ingresos hoy. La economía mexicana se mueve, en buena medida, fuera de los esquemas tradicionales: el 54.8% de la población económicamente activa no trabaja desde una oficina ni bajo un contrato formal.
Conductores de plataformas, repartidores, vendedores por redes sociales, técnicos, comerciantes digitales y microemprendedores conforman una fuerza laboral que opera desde la calle, desde el hogar o desde el vehículo. En ese ecosistema, hay una herramienta que se repite en todos los casos: el smartphone.
La nueva mayoría laboral en México
Lejos de ser una excepción, el trabajo independiente se ha convertido en una constante dentro del mercado laboral mexicano. Datos de PayJoy revelan que el 59% de sus usuarios en mercados emergentes, incluido México, son trabajadores independientes. Se trata de personas que combinan actividades, diversifican ingresos y dependen de la tecnología para mantenerse activas económicamente.
Este fenómeno no es exclusivo del país. A nivel global, el Banco Mundial estima que el trabajo independiente en línea representa hasta el 12.5% de la fuerza laboral mundial, una cifra que continúa creciendo conforme se digitalizan los servicios y se flexibilizan las formas de empleo.
En México, esta transición ocurre sin que los sistemas financieros, crediticios y laborales se hayan ajustado por completo a esta nueva realidad.

Jornadas largas e ingresos variables: la realidad cotidiana
Uno de los grandes mitos alrededor del trabajo independiente es que se trata de actividades ocasionales. Los datos muestran lo contrario. Para muchos mexicanos, esta modalidad implica jornadas extensas y una alta exigencia diaria.
De acuerdo con PayJoy:
- El 29% de los trabajadores independientes en México trabaja 10 horas o más al día.
- El 23% necesita al menos dos empleos o negocios independientes para sostener a su familia.
- El 19% se autoemplea completamente, sin depender de ninguna empresa.
Esta combinación de largas jornadas e ingresos variables genera un entorno de alta vulnerabilidad, especialmente cuando se trata de acceder a servicios financieros básicos.
El ingreso como barrera estructural
El reto no es menor. El 29% de los usuarios de PayJoy en México reporta ingresos mensuales de entre $5,000 y $9,999 pesos, un monto que en muchos casos equivale al precio de contado de un smartphone nuevo.
Aquí surge una paradoja crítica para el ecosistema emprendedor:
la herramienta indispensable para trabajar es, al mismo tiempo, una barrera de acceso.
Para quienes no tienen historial crediticio, comprobantes de nómina o ingresos estables, el sistema financiero tradicional simplemente no ofrece opciones viables.
Sin smartphone, no hay trabajo
Para el trabajador independiente, el smartphone no es un lujo ni un objeto aspiracional. Es infraestructura productiva. PayJoy señala que el 90% de los trabajadores independientes que utilizan su plataforma en México afirma que su smartphone les permite trabajar fuera de casa.
Esto se explica al observar cómo funciona hoy la economía:
- Ventas en marketplaces y redes sociales
- Servicios de transporte y reparto
- Comunicación con clientes y proveedores
- Pagos digitales y transferencias
- Logística y geolocalización
Además, la ENDUTIH del INEGI confirma que 81.7% de los mexicanos utiliza un smartphone y que 83.1% se conecta a internet diariamente. La vida económica, especialmente para el autoempleo y las pymes, ya es digital.
Perder el smartphone implica, para muchos, perder el ingreso.
Tecnología y confianza: el verdadero cuello de botella
El problema de fondo no es solo tecnológico, sino financiero. Durante décadas, el crédito estuvo ligado a la estabilidad laboral. Hoy, ese modelo excluye a millones de personas que sí trabajan, pero lo hacen bajo esquemas flexibles.
“Durante décadas, el trabajo se pensó desde la lógica del empleo estable y el ingreso fijo, pero hoy una parte creciente de la economía opera bajo reglas distintas. Para millones de personas, la capacidad de generar ingresos depende de su autonomía y de su acceso a herramientas digitales como un teléfono inteligente”, explica Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager de PayJoy en México.
Entender esta lógica es clave para diseñar modelos financieros más realistas e inclusivos.

Un caso que refleja una realidad nacional
La historia de Erika García, enfermera geriatra de Culiacán, Sinaloa, ayuda a dimensionar este fenómeno. Para ella, acceder a un smartphone financiado no fue una cuestión de comodidad, sino de continuidad laboral.
Sin historial crediticio, encontrar quién confiara en prestarle fue el mayor obstáculo. A través del modelo de PayJoy, pudo adquirir un dispositivo que hoy le permite trabajar, coordinarse con pacientes y mantenerse comunicada con su familia.
Casos como el suyo se repiten miles de veces en todo el país.
Modelos financieros para la economía real
El modelo de crédito asegurado de PayJoy atiende una brecha estructural: permite que trabajadores con ingresos variables, sin historial crediticio y altamente dependientes del smartphone accedan a la herramienta que sostiene su actividad económica.
Este tipo de esquemas no solo impulsa la inclusión financiera, sino que fortalece la economía local. Cada trabajador que mantiene activa su herramienta de trabajo sigue generando ingresos, consumo y estabilidad para su entorno.
Emprendimiento, autoempleo y pymes
Desde la perspectiva de PyMempresario, este fenómeno no es ajeno. En notas previas hemos documentado cómo el autoempleo y los micronegocios funcionan como un amortiguador económico para millones de hogares, especialmente en contextos de inflación y desaceleración.
Tal como se abordó en el análisis “Autoempleo y micronegocios: el salvavidas económico de millones de hogares en México”, el crecimiento desde abajo sostiene gran parte del consumo interno. Hoy, ese análisis se completa con un factor central: la tecnología como habilitador del trabajo.
Entender el futuro del trabajo en México
La conclusión es clara:
una parte fundamental de la economía mexicana depende de trabajadores independientes cuya continuidad laboral está directamente ligada a un smartphone.
Comprender cómo se financia esta herramienta, qué sucede cuando no está disponible y qué modelos permiten sostenerla es clave para entender:
- El futuro del trabajo
- La inclusión financiera
- El emprendimiento cotidiano
- La resiliencia económica de millones de familias
México ya no se mueve solo desde oficinas. Se mueve desde la calle, desde las apps y desde un teléfono móvil.