Los pueblos originarios y los negocios sociales

Los pueblos originarios del mundo se han enfrentado durante toda su historia a grandes retos para sobrevivir. Lamentablemente varios de ellos han desaparecido en su lucha en contra de los nuevos modelos de vida que se han presentado ante sus ojos. Nunca pasó tan rápido como con el boom de la globalización.

La tecnología, los descubrimientos, las nuevas formas inmediatas de comunicación, han derribado barreras que existían hace algunas décadas y automáticamente han acercado a cualquier persona del mundo con la que se desee tener contacto. Esto ha tenido como consecuencia que de alguna forma, estos pueblos originarios estén cambiando. La llegada de la tecnología a sus lugares de origen o el conocimiento de nuevas formas de vida, ha impactado directamente en sus costumbres y cosmovisiones.

Pero no todo es negativo en esta transición por la que nos encontramos como humanidad. Los pueblos originarios también tienen mucho qué decirle al mundo y han encontrado medios para hacerlo precisamente gracias a la tecnología. El proceso ha llevado tiempo, pero es un mensaje que comienza a resonar cada vez con más fuerza. Así como han comenzado a alzar la voz, también han comenzado a incorporarse a algunas dinámicas comerciales, de innovación y de negocios a gran escala, lo que hace algunas décadas pudo haber sido inimaginable.

Hay emprendedores o empresas de varios tamaños que han volteado a ver los pueblos originarios y no solo a ellos, sino también el valor que aportan desde sus creaciones, su visión del mundo y las técnicas que han conservado de manera ancestral. Cuando se logra trabajar con respeto y en equipo entre las comunidades y las instituciones o empresas, surgen resultados muy satisfactorios para ambas partes. Se crean vínculos donde el ganar-ganar es una realidad.

Por lo regular, los pueblos originarios se localizan en zonas marginadas del país y aunque tengan formas de vida establecidas que les permiten sobrevivir, es muy interesante cuando los apoyos llegan del exterior pero no para ser asistencialistas, sino para crear valor en conjunto. Pueden ser apoyos en capacitaciones, comercio justo (ya sea en materias primas o en productos elaborados por la comunidad), impulso para salir de sus comunidades a ofrecer tanto que tienen que dar al mundo y volver para generar y mantener esta cadena de valor.

Es así como los pueblos originarios han logrado que sus productos crucen fronteras, no solo nacionales sino entre países e incluso entre continentes. Sin embargo, esto también conlleva en ocasiones algunas barreras culturales, en las que empresas, instituciones y emprendedores que se acercan a ellos para establecer una relación comercial, tienen que comenzar por establecer una relación más allá de lo laboral, en donde prevalezca la confianza, no es sencillo para ninguna de las dos partes pero puede llegar a ser una realidad en donde toda la cadena de valor se beneficie.

Considerar a los pueblos originarios como socios de valor es una forma de hacer negocios sociales, es acercar a ellos mejores condiciones de vida, siempre desde el respeto por su historia, su identidad y su forma de pensar. Es un reto para emprendedores y empresas que buscan beneficiar realmente a la comunidad pero que también buscan innovación y hasta satisfacciones personales en el camino. Es una gran forma de mirar hacia adentro del país y aprovechar todo el potencial que existe trabajando de la mano con personas que tienen mucho por expresar a través de sus creaciones y de su trabajo.

Mtra. Carmen C. Carranza Pineda, académica de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México.

 

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