Emprender desde la resiliencia: capacitan a mujeres cuidadoras de niños con cáncer para crear su propio negocio


En México, el emprendimiento se ha convertido en una alternativa económica clave para millones de personas que enfrentan dificultades para acceder a un empleo formal. Entre ellas se encuentran miles de mujeres cuidadoras que dedican la mayor parte de su tiempo a la atención de familiares con enfermedades graves. Frente a esta realidad, iniciativas de capacitación enfocadas en el autoempleo se están posicionando como una herramienta fundamental para impulsar la independencia económica y fortalecer la economía familiar.

En este contexto, Scotiabank México, en colaboración con Casa de la Amistad para Niños con Cáncer (CDLA), anunció un programa de capacitación dirigido a mujeres cuidadoras de niñas, niños y jóvenes con cáncer. A través de talleres especializados en cosmetología y formación en emprendimiento, el proyecto busca dotar a estas mujeres de habilidades prácticas que les permitan generar ingresos mediante el autoempleo o iniciar un pequeño negocio.

La iniciativa refleja una tendencia creciente en el ecosistema emprendedor del país: el desarrollo de programas de capacitación dirigidos a poblaciones vulnerables, donde el emprendimiento se convierte no solo en una oportunidad económica, sino también en una herramienta de resiliencia y transformación social.

El rostro invisible del cuidado en México

El cáncer no solo impacta a quien lo padece. Detrás de cada paciente existe una red de apoyo que enfrenta retos emocionales, sociales y económicos. En la mayoría de los casos, esta responsabilidad recae en las mujeres.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional del Cáncer, al menos 88% de las personas que cuidan a pacientes con cáncer son familiares cercanos, y 58% de los cuidadores son mujeres. Además, aproximadamente 25% de estas personas experimenta una fuerte presión económica derivada de los gastos médicos, la reducción de ingresos y la imposibilidad de mantener un empleo formal mientras brindan cuidados constantes.

En México, esta situación se vuelve aún más compleja si se considera la estructura laboral del país. Según cifras del INEGI, más del 55% de la población ocupada trabaja en la informalidad, lo que limita el acceso a prestaciones, seguridad social y estabilidad económica.

Para muchas cuidadoras, el tiempo que deben dedicar al tratamiento de sus hijos o familiares les impide mantener horarios laborales tradicionales. Por ello, el emprendimiento y el autoempleo se presentan como alternativas viables para generar ingresos con mayor flexibilidad.

Capacitación para transformar la realidad económica

Ante este panorama, el programa impulsado por Scotiabank y Casa de la Amistad busca ofrecer herramientas prácticas que permitan a las cuidadoras desarrollar habilidades con potencial económico inmediato.

Las capacitaciones tendrán una duración de 12 meses e incluirán formación integral en áreas como:

  • Cosmetología
  • Corte de cabello
  • Técnicas de uñas
  • Maquillaje profesional
  • Administración del tiempo
  • Finanzas personales y básicas
  • Herramientas de autoempleo

Además, las participantes recibirán una certificación oficial de las habilidades adquiridas, lo que les permitirá ofrecer sus servicios de manera más formal y acceder a nuevas oportunidades laborales.

“Mónica Peimbert, Directora de Operaciones de Casa de la Amistad, explicó que el programa busca acompañar a las mujeres más allá de la capacitación técnica.

“Detrás del cuidado de una persona con cáncer hay, en la mayoría de los casos, una mujer que enfoca su tiempo y energía al tratamiento, lo que les impide acceder a un empleo formal permanente. A través de esta iniciativa en conjunto con Scotiabank México, las acompañaremos de forma integral con herramientas de desarrollo que transformen su estabilidad, futuro y el de quienes dependen de ellas”, señaló.

El proyecto también contempla acompañamiento emocional, un elemento fundamental para fortalecer la confianza de las participantes y ayudarlas a retomar actividades productivas en su vida cotidiana.

El emprendimiento femenino como motor económico

El impulso al emprendimiento femenino es uno de los fenómenos más relevantes en la economía mexicana. De acuerdo con la CONCANACO, en 2025 se estimaba que más de 7 millones de mujeres emprendedoras generan ingresos por cuenta propia en el país, muchas de ellas a través de pequeños negocios o servicios.

En sectores como la belleza y el cuidado personal, el emprendimiento ha demostrado ser particularmente accesible, debido a que permite iniciar actividades con inversiones relativamente bajas y operar desde el hogar o de manera independiente.

Según datos de la Asociación Nacional de la Industria de Productos del Cuidado Personal y del Hogar (CANIPEC), el mercado de belleza y cuidado personal en México supera los 10 mil millones de dólares anuales, con un crecimiento constante impulsado por servicios como estilismo, manicure y maquillaje profesional.

Esto abre oportunidades para miles de mujeres que buscan iniciar microemprendimientos desde casa o ofrecer servicios a domicilio.

Impacto social y económico del autoempleo

Más allá de los beneficios individuales, programas de capacitación para el autoempleo generan impactos positivos en el tejido social.

De acuerdo con especialistas en desarrollo económico, el emprendimiento en comunidades vulnerables puede contribuir a:

  • Reducir la dependencia económica
  • Fortalecer la autonomía financiera
  • Mejorar la estabilidad familiar
  • Crear redes de apoyo comunitarias
  • Impulsar microeconomías locales

Manuel Silva, Director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank México, destacó que este tipo de iniciativas buscan generar un impacto más amplio en la sociedad.

“A través de esta iniciativa con Casa de la Amistad, impulsaremos la resiliencia económica de decenas de mujeres. No solo impactamos positivamente en su calidad de vida, sino que también mejoramos su autonomía, la integración familiar y fortalecemos el tejido social. Cerrar las brechas económicas a través de oportunidades de empleo es clave para avanzar hacia una economía más inclusiva y sostenible”, afirmó.

El papel de la banca en el desarrollo del emprendimiento

En los últimos años, diversas instituciones financieras han incrementado sus programas de inversión social enfocados en educación financiera, capacitación laboral y emprendimiento.

En el caso de Scotiabank, estas acciones forman parte de ScotiaRISE, su programa global de inversión social que busca impulsar el desarrollo económico sostenible en las comunidades donde opera.

A través de este programa, el banco ha comprometido 500 millones de dólares canadienses para el periodo que va hasta 2030, con el objetivo de apoyar iniciativas que fomenten la empleabilidad, la inclusión económica y el desarrollo comunitario.

La estrategia reconoce que el acceso a capacitación y oportunidades laborales es uno de los factores más importantes para reducir desigualdades económicas.

En países como México, donde gran parte de la población depende del autoempleo, este tipo de programas puede marcar una diferencia significativa en la vida de miles de familias.

Emprender como camino hacia la resiliencia

Historias de emprendimiento vinculadas al cuidado familiar reflejan una realidad cada vez más común: mujeres que, frente a circunstancias difíciles, encuentran en el autoempleo una forma de recuperar estabilidad económica y autonomía personal.

Los pequeños negocios de belleza, por ejemplo, permiten generar ingresos de manera flexible, atender clientes en horarios adaptados a la vida familiar y crecer progresivamente con nuevas habilidades.

Además, el aprendizaje de herramientas de administración y finanzas básicas facilita que estos emprendimientos evolucionen hacia negocios más estructurados.

Para muchas cuidadoras, esta capacitación representa no solo una oportunidad económica, sino también un proceso de empoderamiento personal.

Un modelo que podría replicarse

Especialistas en emprendimiento social consideran que programas como este podrían replicarse en otros sectores y comunidades del país.

México cuenta con más de 4.9 millones de microempresas, según el INEGI, muchas de las cuales nacen precisamente de iniciativas de autoempleo impulsadas por capacitación técnica.

Si se combinan programas de formación, certificación de habilidades y acceso a herramientas financieras, es posible fortalecer ecosistemas de microemprendimiento que beneficien tanto a las familias como a la economía local.

En ese sentido, el modelo impulsado por Scotiabank y Casa de la Amistad demuestra cómo la colaboración entre empresas y organizaciones sociales puede generar soluciones innovadoras para desafíos complejos.

Emprendimiento con impacto humano

Más allá de las cifras y los programas, el valor de iniciativas como esta radica en su impacto directo en la vida de las personas.

Cuando una mujer cuidadora logra generar ingresos propios, no solo mejora su estabilidad económica. También gana confianza, autonomía y la posibilidad de construir un futuro diferente para su familia.

En un país donde el emprendimiento es una de las principales vías para enfrentar la desigualdad económica, programas que combinan capacitación, apoyo emocional y oportunidades reales de ingreso pueden convertirse en motores de cambio.

Así, detrás de cada taller de cosmetología, cada certificación y cada nuevo microemprendimiento, se construye una historia de resiliencia que demuestra que el emprendimiento también puede ser una herramienta de esperanza.

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