En México, hablar de microempresas es hablar del corazón de la economía. De acuerdo con datos del INEGI, más del 95% de las unidades económicas del país pertenecen a este segmento y generan una parte sustancial del empleo nacional. Sin embargo, su operación diaria enfrenta retos estructurales que van mucho más allá del financiamiento o la digitalización. Uno de los menos visibilizados, pero más determinantes, es la movilidad urbana.
Trasladarse en ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey se ha convertido en un desafío que impacta directamente la productividad, los costos operativos y la calidad de vida de millones de personas. En este contexto, la movilidad sostenible no es solo un tema ambiental: es un factor estratégico para el desarrollo de las microempresas.
El reto de moverse en las ciudades mexicanas
El transporte es mucho más que una forma de ir del punto A al punto B. Es un elemento clave para el bienestar social, la resiliencia urbana y la competitividad económica. Hoy, el sector transporte es responsable de cerca del 20% al 25% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía, y más del 90% de la energía utilizada en el transporte motorizado proviene de combustibles fósiles.
En México, esta realidad se traduce en congestionamientos crónicos, altos niveles de contaminación y una pérdida constante de tiempo. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en las zonas metropolitanas más grandes del país las personas pierden en promedio más de 100 horas al año solo en traslados de casa al trabajo. Para una microempresa, estas horas perdidas significan retrasos, menor eficiencia y, en muchos casos, mayores costos operativos.
Para quienes dependen de la movilidad diaria —repartidores, técnicos, vendedores, prestadores de servicios o pequeños comerciantes—, cada minuto cuenta. Optimizar los trayectos ya no es un lujo, sino una necesidad para mantenerse competitivos.

Acelerar el cambio: movilidad como palanca de bienestar
La urgencia de transformar la manera en que nos movemos es clara. Una movilidad segura, eficiente, accesible y de bajas emisiones no solo contribuye a la acción climática, también impacta directamente en la calidad de vida y en la viabilidad de los negocios más pequeños.
Desde esta perspectiva, la movilidad sostenible se convierte en una aliada estratégica de las microempresas. Reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la eficiencia de los trayectos y aprovechar la tecnología para planear mejor los desplazamientos permite liberar tiempo, reducir costos y mejorar la experiencia tanto de quienes trabajan como de quienes consumen.
En este escenario, plataformas tecnológicas como DiDi han asumido un papel relevante. En la compañía existe la convicción de que moverse por la ciudad no debería significar contaminar ni sacrificar eficiencia. Por ello, DiDi ha reafirmado su compromiso con una movilidad más limpia, segura y accesible, alineada con la necesidad urgente de construir entornos urbanos más sostenibles para todas las personas.
Moverse bien también es moverse limpio
Uno de los grandes cambios en la movilidad urbana pasa por la electrificación. La adopción de vehículos eléctricos y modelos de transporte más eficientes tiene un impacto directo en la reducción de emisiones contaminantes, especialmente en las zonas urbanas, donde se concentra la actividad económica.
Gracias a la inclusión de vehículos eléctricos dentro de su plataforma y a la promoción de viajes más eficientes, DiDi ha contribuido a evitar la emisión de 7.9 millones de toneladas de CO₂ en zonas urbanas a nivel global. Esta cifra no solo representa un avance ambiental, sino también un beneficio indirecto para las ciudades y para los negocios que operan en ellas.
Para las microempresas, un entorno urbano menos contaminado implica mejores condiciones de salud para trabajadores y clientes, menor desgaste físico y una percepción más positiva de la ciudad como espacio para hacer negocios.

Movilidad sostenible y productividad de las microempresas
La relación entre movilidad y productividad es directa. Cuando los traslados son más rápidos y predecibles, las microempresas pueden organizar mejor sus horarios, atender a más clientes y reducir tiempos muertos.
En sectores como el comercio local, los servicios a domicilio o el autoempleo, la movilidad eficiente permite ampliar el radio de operación sin incrementar proporcionalmente los costos. Esto es especialmente relevante en un país donde millones de personas encuentran en la microempresa una vía para generar ingresos y estabilidad económica.
Además, el uso de plataformas digitales de movilidad facilita el acceso a soluciones flexibles, sin la necesidad de realizar grandes inversiones en flotas propias. Para muchos microempresarios, esto representa una oportunidad de crecimiento sin comprometer su flujo de efectivo.
Seguridad: un componente clave de la movilidad moderna
La movilidad sostenible no puede entenderse sin la seguridad. Calles más seguras, traslados mejor monitoreados y el uso de tecnología para prevenir riesgos son elementos fundamentales para que las personas se desplacen con confianza.
En este sentido, DiDi ha incorporado tecnologías avanzadas que apoyan la detección de riesgos y fortalecen la seguridad de conductores, usuarios y peatones. Estas herramientas transforman la innovación tecnológica en beneficios tangibles para quienes dependen de la movilidad todos los días para trabajar.
Para las microempresas, la seguridad en los traslados significa menor exposición a incidentes, mayor tranquilidad para el personal y continuidad operativa.
Movilidad accesible: inclusión que impulsa la economía local
La movilidad también debe ser un derecho accesible. En un país con una población que envejece y con grandes desigualdades sociales, garantizar opciones de transporte adaptadas a distintas necesidades es clave para la inclusión
