El inicio de año suele representar un punto de inflexión. Para miles de personas emprendedoras, dueñas de PyMEs y responsables de negocios familiares en México, este periodo se asocia con nuevas metas, expectativas de crecimiento y el deseo de vivir experiencias distintas. Es el momento de replantear estrategias, ajustar presupuestos y definir prioridades tanto personales como profesionales. Sin embargo, existe una realidad que con frecuencia queda fuera de esa planeación: la atención a escenarios inevitables que, cuando ocurren, pueden alterar por completo la estabilidad emocional y financiera de una familia y de una empresa.
Hablar de la posibilidad de perder a un ser querido no es cómodo. En nuestro país, la cultura de la prevención sigue siendo limitada, especialmente cuando se trata de temas relacionados con la muerte. Esta evasión, aunque comprensible, suele traducirse en desorganización, estrés y presión económica cuando ocurre un fallecimiento. Para quienes lideran una PyME, el impacto no solo es personal: también puede afectar directamente la operación del negocio.
Inicio de año: planeación financiera más allá del negocio
En el ámbito empresarial, la prevención es una práctica habitual. Las PyMEs contemplan seguros, análisis de riesgos, planes de continuidad y estrategias para enfrentar escenarios adversos. No obstante, esa misma lógica rara vez se traslada al plano personal y familiar, aun cuando ambos están profundamente conectados.
Durante el arranque del año, muchas personas se concentran en sumar experiencias positivas: mejorar ingresos, expandir su empresa, viajar o cuidar la salud. Pero la planeación integral también implica reconocer que existen situaciones que no podemos controlar y que, si no se anticipan, pueden generar un impacto profundo en la estabilidad familiar y patrimonial.
La falta de previsión funeraria en México
De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), solo el 7% de la población en México cuenta con un plan funerario a futuro. Esto significa que más del 90% de las personas enfrenta un fallecimiento sin ningún tipo de previsión, asumiendo gastos imprevistos y tomando decisiones urgentes en un momento de alta carga emocional.
Manuel Ramírez, Director de Santa Gloria Velatorios, señala que proponerse nuevas metas va más allá de pensar en el crecimiento o en sumar experiencias. También implica planear los gastos y proteger a la familia. Desde su experiencia, la previsión en todos los aspectos de la vida —incluida la funeraria— es una herramienta clave para reducir el estrés y tomar mejores decisiones cuando ocurre una emergencia.
La falta de prevención no solo tiene consecuencias económicas. También influye en la manera en que las personas viven el duelo, ya que la urgencia por resolver trámites, negociar servicios y cubrir costos dispersa la atención emocional y dificulta el proceso de despedida.

El impacto emocional y financiero de no estar preparados
Cuando una familia enfrenta un fallecimiento sin un plan previo, suele encontrarse con una combinación compleja de dolor emocional, presión financiera y desorganización. A esto se suma la necesidad de tomar decisiones inmediatas, muchas veces sin información suficiente y bajo un alto nivel de estrés.
Para las PyMEs, este escenario puede amplificarse. En México, una gran parte de los negocios son empresas familiares, donde la persona que lidera la operación también es el principal sostén económico del hogar. Un evento de esta magnitud puede afectar la continuidad del negocio, la toma de decisiones y la estabilidad financiera, especialmente si se presentan gastos no contemplados.
Diversos especialistas coinciden en que el estrés económico agrava los procesos de duelo. La preocupación por el dinero y los trámites reduce la capacidad de contención emocional y genera tensiones adicionales entre los miembros de la familia, justo en un momento en el que el acompañamiento resulta fundamental.
Prevención funeraria como herramienta de planeación financiera
En este contexto, la prevención funeraria se presenta como una extensión natural de la planeación financiera y patrimonial. No se trata de un tema lúgubre ni de anticipar tragedias, sino de contar con claridad y respaldo para enfrentar una situación inevitable de manera más ordenada y humana.
Un plan funerario a futuro permite definir con anticipación aspectos logísticos y económicos, evitando que la familia tenga que resolverlos en medio del duelo. Esto no solo reduce la carga financiera inmediata, también libera espacio emocional para procesar la pérdida con mayor calma y enfoque.
Manuel Ramírez subraya que el bienestar emocional también se construye cuando dejamos de evadir conversaciones difíciles. En México, la prevención aún está condicionada por el miedo a hablar sobre la muerte, como si hacerlo la acercara. En realidad, la postergación suele tener el efecto contrario: genera mayor incertidumbre y estrés cuando la situación ocurre.
“A diario conozco a personas que anhelan una nueva vida y nuevos comienzos. Yo las invito a tener las cosas arregladas, incluso aquellas que no queremos pensar, como el caso de un fallecimiento. La prevención funeraria también es una forma de cuidarnos y de proteger a quienes más queremos, ya que al contar con un respaldo nos libera espacio emocional para vivir con más calma y enfoque”, afirma Ramírez.
Empresas familiares y conversaciones que siguen pendientes
En las PyMEs familiares, las decisiones personales y empresariales están estrechamente ligadas. Aun así, temas como la sucesión, la herencia, los seguros o la previsión funeraria suelen postergarse por considerarse incómodos o innecesarios. Esta falta de diálogo puede generar conflictos y desorganización cuando ocurre una pérdida inesperada.
Incorporar la previsión funeraria dentro de la planeación patrimonial permite a las familias empresarias tomar decisiones desde la calma y no desde la urgencia. Así como se habla de testamentos, seguros de vida o planes de retiro, este tipo de prevención debería formar parte de una estrategia de largo plazo orientada a la protección familiar y la estabilidad del negocio.

Reflexionar para decidir
Desde Santa Gloria Velatorios, la invitación no es generar temor, sino abrir un espacio de reflexión personal. Preguntas como:
¿qué acciones estoy tomando para proteger a quienes amo?,
¿por qué me cuesta hablar sobre una partida?,
¿qué me hace falta para decidirme a prevenir?,
¿cuándo considero que es un buen momento para hacerlo?, pueden ayudar a romper el silencio en torno a un tema que suele evitarse.
Responderlas con honestidad permite entender que la previsión no es un acto de pesimismo, sino de responsabilidad. Hablar de despedidas genera temor, pero también ofrece la posibilidad de tomar decisiones que aportan orden, claridad y tranquilidad a largo plazo.
Dejarlo arregladito: empezar el año con el pie derecho
En un país donde la cultura de la prevención sigue siendo un reto, comenzar el año “dejándolo arregladito” puede marcar una diferencia significativa. Para las PyMEs, esto se traduce en mayor estabilidad ante imprevistos; para las familias, en la certeza de que, incluso en los momentos más difíciles, existe un plan que las respalda.
La previsión funeraria no elimina el dolor, pero sí evita el caos. No borra la tristeza, pero reduce la carga económica y emocional. Sobre todo, permite vivir el presente con mayor enfoque, sabiendo que aquello que no queremos pensar ya está resuelto.
En un entorno donde emprender implica asumir riesgos todos los días, anticiparse también a lo inevitable puede ser uno de los actos más responsables. Porque planear no es renunciar a vivir, sino hacerlo con mayor calma, claridad y protección para quienes más importan.