Rescatar los oficios mexicanos favorece al crecimiento económico del país

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que en México existen cerca de 12 millones de artesanos, el 10 % de la población que contribuye a la economía de nuestro país; lo que arroja importantes cifras que destacan la importancia de los artesanos y la comercialización de sus piezas, en el Sector Cultura aportan al PIB, el 20.3%, equivalente a poco más de 91 mil millones de pesos; en cuanto, al Sector Turismo su aportación es poco más de 62 mil millones de pesos; lo que hace del artesano, un generador de economías locales contribuyendo al desarrollo de las regiones.

Estos artesanos mexicanos desempeñan una función dinámica y lo representan a través de los objetos que los rodean la vida diaria de sus pueblos; en su indumentaria tradicional: huipiles, blusas, gabanes, fajillas, sombreros, huaraches, rebozos, morrales; en sus hogares: loza, cazos, petates, muebles, sarapes, macetas, canastas; en los instrumentos de trabajo: telares, hornos, arados, sillas de montar, entre otras.

México tiene 62 etnias y cada una de ellas cuenta con sus características de arte popular, que representan a los diversos estados. El origen de las artesanías mexicanas proviene de las zonas rurales, gracias a que los artesanos se han valido de los recursos naturales de su región, como el barro, madera, textiles, talavera, cobre, entre otros para crear sus diseños.

En este sentido, en San Luis Potosí hay una población de nombre Santa María del Río, conocido como la cuna del rebozo, esta tradicional prenda de vestir mexicana tiene un origen oriental.

Cabe destacar que en esta población todavía se confeccionan los rebozos al estilo tradicional bajo el telar de cintura, a la usanza prehispánica, es elaborado a mano por artesanas y artesanos que hacen el rebozo de principio a fin.

En la Calle Mariano Abasolo número 547, se encuentra una fábrica de los rebozos artesanales “Rebozos Rodríguez” la cual está respaldada por sus tres generaciones.  Los visitantes pueden hacer un recorrido entre los cuartos para que conozcan todo lo que se requiere para la elaboración de los rebozos, desde sus herramientas de trabajo  tradicionales hasta sus diferentes procesos.

El maestro artesano Luis Enrique Rodríguez Rivera explicó que: “la elaboración para tejer un rebozo tiene que pasar por un proceso de 23 pasos pero los más importantes son: el primero; el devanado consiste en pasar el material a unos carretes, el segundo paso; es el urdido se entiende por el tamaño del rebozo, lo largo, lo ancho y le sacan el cruzado a la tela;  el tercer paso es el pepenado es dividir la tela en 10, 12, 14 cordones según el estilo de rebozo que vaya a elaborar; el cuarto paso es el boleado es mojarlo con atole de masa a la tela es para cuando se haga duro y se seque”.

Cabe resaltar que el proceso del boleado es importante porque  la tela debe de ser dura y de allí viene el quinto paso que es dibujar el rebozo, marcar la figura; el sexto paso es amarrar figura o dejarla al descubierto según el estilo de rebozo, se le pone un hilo de algodón al rebozó para a la hora de teñirlo, no descolore la figura del rebozo; el séptimo es la eliminación de los nudos y es cómo queda blanco con negro la figura.

“El octavo paso,  se troza la prenda unos amarres que se les llama apuntar para que ya no se mueva la figura, se quede fija con los hilos exactos. El último paso es ponerlo en el telar y cuando es con figura intercalar los colores y ponerlo al telar de cintura tejido. Después se comienza a tejer”, afirmó Luis Enrique Rodríguez.

Cada rebozo tarda mes o mes y medio en elaborarse y con la ayuda de las colaboradoras se sacan 6 rebozos al mes. Lo más tardado el último paso que son las puntas por que las personas son amas de casa sólo en sus ratos libres.

El cortado en urdidor, donde se determinará de cuántos hilos será el rebozo, 3, 800 para el más sencillo y hasta 5, 400 para los más grandes de hasta 2 metros y medio. Para la coloración, es necesario sumergir el hilo en el tinte 250 veces y golpearlo para que todas las fibras se impregnen desde dentro y no se deslaven. El diseño se determina por medio de amarres y desamarres, teñidos y desteñido.

Finalmente el artesano dijo que: “Nosotros desde el devanado hasta terminar el tejido en el telar de cintura una se termina en una semana, siempre y cuando los días estén soleados. El telar de cintura los hilos se hacen movimientos con un  para que avance hasta que quede  la figura  son los amarres  y se intercalan los demás colores”.

En la misma fábrica, tienen su propia tienda donde se pueden apreciar los aparadores rebozos de diferentes colores y tamaños de calidad.

Laura Cruz

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