Las claves para mantener un cuerpo sano

empresarios5Mu­chos son los que bus­can las cla­ves para man­te­ner un cuer­po sano. Y es que, si bien mu­chos po­drían pen­sar que es un se­cre­to único, inal­can­za­ble… la res­pues­ta po­dría estar, pre­ci­sa­men­te, en esta misma en­tra­da.

Ade­más, man­te­ner­lo sano y no caer en el error de aban­do­nar­nos al mal­sano há­bi­to del no hacer nada, serán al­gu­nos de los re­qui­si­tos a se­guir a par­tir de ahora.
Y te pre­gun­ta­rás… ¿y cuál sería el se­cre­to? Uno de ellos, rea­li­zar ejer­ci­cio ae­ró­bi­co, tales como co­men­zar a ca­mi­nar de forma lenta, y luego ir au­men­tan­do poco a poco esa ve­lo­ci­dad, des­pués de 3 a 5 mi­nu­tos.
En cual­quier caso, para au­men­tar la ve­lo­ci­dad no se re­quie­ren gran­des es­fuer­zos, úni­ca­men­te am­pliar los pasos y ca­mi­nar un poco más rá­pi­do.
Una can­ti­dad óp­ti­ma de tiem­po se­rían unos 30 mi­nu­tos al día, algo que po­dría­mos apro­ve­char ahora que nos en­con­tra­mos en ve­rano. Una buena op­ción: la playa; y si al­gu­nas per­so­nas no la tie­nen cerna, no te preo­cu­pes, con ca­mi­nar tran­qui­la y re­la­ja­da­men­te, todo será mucho mejor.
Con la edad, la fle­xi­bi­li­dad va dis­mi­nu­yen­do. En este punto, po­dría­mos es­ti­rar dia­ria­men­te, de tal forma que esa misma fle­xi­bi­li­dad ad­quie­ra una mayor fa­ci­li­dad. Se re­co­mien­da rea­li­zar­lo siem­pre du­ran­te 5 mi­nu­tos, sobre todo des­pués de lle­var a cabo el ya ci­ta­do ejer­ci­cio ae­ró­bi­co.
Y, ade­más, una de las téc­ni­cas más des­ta­ca­das po­dría ser la prác­ti­ca del yoga, de la que ya hemos ha­bla­do en al­gu­na que otra oca­sión, au­men­tan­do, eso sí, los be­ne­fi­cios del mismo.
Ba­lan­cear­nos in­clu­so mien­tras es­ti­ra­mos, o apun­tar­nos a un gim­na­sio y hacer pesas, se­rían otros de los pun­tos cla­ves para man­te­ner un cuer­po sano.
Todo ello, lo po­de­mos me­jo­rar con una buena res­pi­ra­ción, algo en lo que, en cada libro, in­sis­te Ra­mi­ro Calle, ex­per­to en la prác­ti­ca de Yoga, y es­pe­cia­lis­ta en me­di­ta­ción y psi­co­lo­gía orien­tal.
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