Los costos del Multitasking

¿Eres de las personas que se destacan por realizar muchas actividades a la vez? Si contestaste afirmativamente deberías empezar a revirar, ya que en el futuro podrías sufrir graves consecuencias.
El desarrollo cada día más acelerado de nuevas tecnologías de la información, ha establecido como una obligación para los seres humanos adquirir más y mejores habilidades que nos permitan reaccionar y pensar a gran velocidad, como lo hace una computadora.

Revisar el mail, preparar informes, leer documentos, hacer todo al mismo tiempo, es decir, ser multitasking; representa hoy en día una ventaja tanto para las empresas como para quienes ostentan dichas capacidades, ya que garantiza mayor productividad y la obtención de muchas oportunidades laborales, sin embargo, es necesario analizar si únicamente implica ventajas.

Por desgracia, la respuesta es no. A largo plazo el multitasking puede acarrear daños a la memoria y salud, sumado a la baja calidad que podría ofrecer una persona en su trabajos, pues, al hacer varias actividades en un mismo momento, ninguna de las tareas se ejecuta con la atención debida.

Estudios realizados por la Universidad de California demostraron que el comportamiento multitasking crea una lucha entre dos partes del cerebro: el hipocampo, que almacena y permite recordar información, entra en conflicto con el telencéfalo, encargado de las tareas repetitivas. De esta forma se experimenta mayor dificultad para recordar lo hecho recientemente.

Igualmente, una persona que sobrecarga su cerebro activa respuestas al estrés, libera adrenalina y mantiene al sistema nervioso en un estado de hipervigilancia, provocando problemas de salud y psicológicos tales como: insomnio, ansiedad, dolor de cabeza, gastritis, irritabilidad, entre otros.
En el aspecto profesional también hay repercusiones: fatiga constante, dificultad para aprender, baja producción a largo plazo y complicación al establecer prioridades (ya que al hacer tantas cosas al mismo tiempo, no se puede evaluar cuáles son las actividades más y menos importantes).

¿Qué hacer para evitar este síndrome?

– Desenchúfate. Por ejemplo, si estás en una reunión es imprescindible que te desconectes de cualquier dispositivo electrónico. Concéntrate en la junta y sus objetivos.

– Jerarquiza. Enlista las tareas que necesitas realizar y clasifícalas en urgentes, menos urgentes y no urgentes.

– Una a la vez. Antes de empezar una tarea nueva debes terminar la  que estabas desarrollando previamente. Recuerda, más vale calidad que cantidad.

– Concéntrate. En horas laborales procura alejarte de todas las distracciones que puedas tener en el día, como las redes sociales.

Karina Hernández Barrera

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