Detrás de las MIPYME: quién emprende y qué desafíos enfrenta

De acuerdo a datos de ASEM, en México las MIPyMES generan más de la mitad del PIB nacional y alrededor de siete de cada 10 empleos en el país. Sin embargo, detrás de estas cifras hay más de 3.1 millones de personas fundadoras de empresas que todos los días toman decisiones, asumen riesgos y generan oportunidades económicas.

El emprendedor promedio en México fundó su empresa a los 31 años y actualmente tiene 41. 73 % cuenta con licenciatura o estudios superiores y 21.2 % se identifica con algún grupo históricamente subrepresentado, entre ellos personas de la comunidad LGBTIQ+, pueblos indígenas u originarios, extranjeros y personas con discapacidad.

Además, 58.5 % de los emprendedores son madres o padres y 51 % participa en empresas familiares, es decir, negocios donde uno o más integrantes de la familia son propietarios y participan en su control, gobierno o gestión.

Los emprendedores se ubican principalmente en las regiones Centro (41.7 %) y Sur (35.1 %) del país. Los mayores porcentajes se encuentran en el Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco y Puebla. Por su parte, 23.2 % se ubica en la región Norte, principalmente en Nuevo León y Tamaulipas.

Para 37.9 % de quienes fundan empresas, emprender responde a una necesidad económica: incrementar sus ingresos, complementar el ingreso familiar o enfrentar una situación de desempleo. En muchos casos, esto implica iniciar un negocio con recursos limitados, financiados principalmente con recursos propios o apoyo de familiares y amistades.

El crecimiento de las MIPYME en México se asocia a factores relacionados con la formalidad, la estructura de colaboración, la experiencia empresarial, la integración a cadenas de valor y el uso de herramientas digitales en su gestión.  Las empresas que combinan estos factores pueden alcanzar niveles de ventas hasta 5.4 veces superiores.

Las empresas formalmente establecidas registran una facturación 3.6 veces mayor que aquellas que no cuentan con una figura legal. La formalidad facilita el acceso a financiamiento, la participación en cadenas de valor más amplias y mejores condiciones para operar y escalar.

63.9 % de los emprendedores lo hace con al menos un socio y 35 % ha fundado más de una empresa. Las empresas fundadas por más de una persona alcanzan niveles de ventas 2.2 veces superiores, mientras que aquellas lideradas por personas con experiencia previa facturan 2.6 veces más.

Aunque la mayoría de las MIPYME vende directamente al consumidor final, las que se integran a cadenas de valor de grandes empresas representan 11.8 % del total, pero facturan casi cuatro veces más y exportan siete veces más que el promedio.

La digitalización es otro de los factores vinculados al crecimiento de las MIPYME. Las empresas que utilizan herramientas digitales facturan 4.5 veces más que aquellas que no las usan, además de ahorrar tiempo y reducir errores en su gestión. 

El mayor diferencial de desempeño se observa en empresas que desarrollan tecnología propietaria, las cuales facturan hasta 40 veces más que aquellas que no lo hacen, según el Estudio de Tecnología Propietaria de las Empresas en México de la ASEM.

“En México predominan las empresas fundadas por necesidad y basadas en modelos de negocios tradicionales con limitada digitalización. Esto suele derivar en baja productividad y competitividad. A nivel público y privado, necesitamos generar las condiciones para que las y los fundadores de MIPYMES impulsen la creación de empresas por oportunidad y basadas en modelos innovadores con el fin de revertir este contexto e impulsar más empleo formal”, señaló Jorge Corral, director ejecutivo de la ASEM.

A pesar de su contribución a la economía, los emprendedores continúan enfrentando retos relevantes para el crecimiento de sus empresas:

●            Capacitación empresarial. Se identifican necesidades de fortalecimiento en habilidades de ventas, finanzas, marketing y gestión empresarial, especialmente en las primeras etapas de operación.

●            Liquidez comprometida y financiamiento limitado. Nueve de cada 10 empresas se financia con recursos propios de los socios o redes cercanas. La falta de liquidez y las dificultades para obtener financiamiento figuran entre las principales razones del cierre de empresas (27 % y 22 %, respectivamente).

●            Alta mortalidad temprana. La mayoría (59 %) de las empresas que cierran no superan sus primeros dos años de operación. Además de los desafíos de liquidez y financiamiento, las causas más frecuentes de cierre incluyen conflictos entre socios (23.4 %), problemas de administración (20 %) y cambios drásticos en la demanda del mercado (20 %).

●            Brechas de género y acceso a apoyos. Entre las mujeres emprendedoras persisten desafíos para acceder a recursos de fortalecimiento empresarial: 80 % no ha recibido apoyo institucional público ni privado, y 74 % no conoce programas públicos de apoyo a empresas.

●            Adopción tecnológica insuficiente. Si bien cada vez es más común que las empresas usen plataformas digitales, estas no son implementadas de forma transversal y especializada en las distintas áreas de gestión, lo cual limita su impacto. De hecho, ocho de cada 10 aún no utilizan herramientas digitales estratégicas (CRM, software contable, ERP, etc.). Por el contrario, su adopción se limita principalmente a redes sociales (87.4 %) y mensajería instantánea (80 %). Las principales barreras para la adopción de plataformas digitales son la percepción de que no son necesarias o que son costosas, y el no saber cuál elegir.

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